Capitulo 54.

676 41 0
                                        

Los Feld son unos incorregibles, arrogantes, que solo me quieren para que haga todo por ellos. ¡Como si ya no tuviera suficientes cosas que hacer! Con los exámenes finales y la universidad a la vuelta de la esquina, quieren que haga el trabajo de Mimi Wexler porque la puta se volvió a operar las tetas. No debería tener que aguantar esto. Esto lo tendría que estar haciendo mamá.

Cierro la puerta con furia, mis tacones haciendo chasquidos al subir las escaleras. Me duelen los pies, tuve que aguantar a Alfonso y el coqueteo constante y miradas lujuriosas de su papá, y tengo un puto dolor de cabeza. Odio a todo el mundo.

¡Bam!

— Alfonso y su papá quieren follarme. —Me quejo ante un Tom sorprendido. Había estado sentado en el sofá de su cuarto viendo lo que parecía una película antigua Europea— Tuve la peor tarde. Mis pies se sienten como si hubieran sido atropellados, mi mamá quiere que ayude a organizar esta estupida funcion benéfica, vienen los exámenes finales, y acabo de pasar horas sintiéndome desnuda mientras mi ex novio y su papá miraban mis tetas. La única que no miro fue la Sra. Feld, pero hasta ella esta loca. Quiere que haga un millón de cosas.

— ¿Hay algo que pueda hacer? —Ofrece, mirándome. Trata de ponerse de pie, pero lo detengo, yendo hacia donde esta su amplia gama de bebidas alcohólicas. Me sirvo un poco de whisky y me quito los zapatos, colocándolos a lado de su cama. El sonido del hielo en el vaso me recuerda a Lucas y las bebidas que me solía hacer.

— A menos que tengas una maquina para clonar, me temo que no hay nada que puedas hacer —Suspiro, sentándome a su lado. Mis pies parecían latir con vida propia— ¿Qué estas viendo? ¿Porno de los años 70? Oh, ¿te estas masturbando viendo a una actriz que ahora tiene la edad de tu abuela?

Agarra mis pies y cierro los ojos, inclinando mi cabeza hacia atrás. Les da masajes. Él hace que todo sea mejor. Solo un poco. Yo examino a la mujer en la pantalla. Tenia el cabello hermoso. Claro y grueso, y aun asi se veia suave. Enmarcaba su rostro perfectamente, y su boca rosa estaba abierta porque estaba hablando. Habían subtítulos en la parte inferior.

Miro sus ojos marrones tristes. La conocía.. Diego es fan de las películas antiguas. Ella era una actriz famosa que salia en muchas películas extranjeras hasta que murió. No recuerdo los detalles de su muerte, pero Diego la adoraba. Solía estar obsesionado con ella pero no pudo encontrar ninguna información real sobre la actriz hasta que se rindió. ¿Como es que se llamaba? Simone algo.

— ¿Que es esto, Kaulitz? ¿Estas viendo una película para chicas?

Tom suelta mis pies y no dice nada. Solo se queda mirando la pantalla por mucho tiempo. Toco su brazo, lo extiende y me jala contra él. Las luces de la televisión iluminaban su hermoso rostro.

— Esa es mi mamá —Dice en voz baja— Simone Trumper.

Me quedo callada. Estaba vuelta piedra.

— Diego se orina si se entera que ella es tu mamá.

— Nadie lo sabe.

— ¿Porque no?

— Porque no. —Pulsa el botón Play y siento su dedo acariciar mi hombro mientras seguía viendo la película.

Miro por un rato, pero mi atención vuelve a desviarse hacia él. Simone Trumper era hermosa y encantadora, eso es lo que puedo ver a pesar de que en la película solo esta actuando un papel. Tom Kaulitz Trumper, sin embargo, me fascina aun mas. Su cara esta completamente relajada. Nunca lo había visto asi.

— Pero me contaste a mi... ¿porque?

Se encoge de hombros.— Me dieron ganas.

Tomo un sorbo de mi trago y lo pongo sobre la mesa. Miro la película con él. Miro a su mamá, y luego a él. En la pantalla esta por las calles de París, lleva puesto un vestido negro y un par de anteojos grandes. Esta agarrada de la mano de un hombre. Están hablando en Francés. Están terminando. No, espera. Ella lo esta dejando. Él le ruega que no lo haga, pero ella insiste en volver. Él trata de aferrarse a ella pero ella se sale de su alcance. Se pierde entre la multitud. Suena una canción triste, pero ella esta sonriendo. Esta saludando a la pantalla con una gran sonrisa en el rostro.

Confesiones. Tom Kaulitz.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora