No quería encontrarme con Tom porque no podia sacarme la voz de Jared de la cabeza. Pero cuando por fin lo vi, esa voz se silencio de inmediato.
— Hola —presiona algunos botones en su celular antes de volver a colocarlo en su bolsillo. Me da otra de sus hermosas sonrisas que me frustran. Argg. Me besa la mejilla, pero su boca parece quedarse ahí un segundo extra para darme la impresión de que queria darme un beso en otro lugar, pero no pudo porque estabamos en publico (afuera de mi oficina). Huele muy, muy bien.
— Perdón por haber tardado tanto, es que como Hannah no esta tengo muchisimas cosas que hacer, pero la niña ya llamo para decir que regresa en una semana —Después del funeral. Pero no le dije esa parte, aunque creo que igual lo escuche en mi cabeza.
Su sonrisa se tambalea.— ¿Sola? —Inmediatamente sé a lo que se refiere. Ha estado actuando así durante estos últimos días. Tanto que ni mis amenazas de matarlo a golpes si volvia a mencionar a su primo funcionaban. Opto por no responder, y entro a su carro sin esperar a que me abra la puerta. Él entra por el lado del conductor, toma asiento y arranca.— ¿_____?
— Mi papá me llamo hace una hora. Puedes creer que quiere que--
— ¿Hannah viene sola o no?
— No sé, Tom. No me dijo.
— Pero tu... —Suena dudoso. Su voz es ahogada por las bocinas de los carros.
— Mira, —Trato de cambiar el tema— Se acerca tu cumpleaños. Estaba pensando que podiamos--
— No puedo.
— ¿Por qué no?
Tom gira a la derecha.— Karina y yo siempre hacemos algo juntos en mi cumpleaños.
— ¿Siempre? ¿Incluso cuando no vivia en Berlín?
— Siempre la llamaba o ella a mi —Responde con voz cortada— Pero tu no sabias.
— Si, bueno —Me volvi tan fria como pude— En ese entonces no sabia muchas cosas, ¿no?
Su cuerpo se pone rigido. Sus ojos se vuelven frios. Tom conduce en silencio por un rato y yo me quedo mirando por la ventana.
— _____, —Vuelve a hablar, suspirando.
— ¿Qué? Ya entendí, tienes planes. No estoy enojada. Ni que tuviera derecho de estarlo.
— No seas asi.
— ¿Que no sea asi? Estoy siendo realista. Tu y yo tenemos una simple aventura. Solo nos gusta el sexo. Eso es todo —Tom no responde— Ya tenia algo en mente, pero da igual.
Me mira brevemente.— ¿En serio?
— En serio.
— Bueno... ¿puedo estar contigo la noche antes de mi cumpleaños?
— Esto de estar con dos mujeres se te esta subiendo a la cabeza, ¿no?
— Deberías saber que esto no ha sido fácil para mi —Murmura en tono herido.
— Claaaaro. Cogerte a dos mujeres hermosas debe ser muy duro para ti.
— ______, si lo unico que vamos a hacer es discutir, entonces prefiero no salir contigo.
— Esta bien. Dejame en la esquina y le digo a mi chofer que pase por mi.
Silencio otra vez.
Miro por la ventana. Siempre me pregunto si las cosas siempre serán asi con él. Tom enciende la radio y continua conduciendo. Pronto me doy cuenta de que estabamos cerca del lugar al que estaba pensando llevarlo en su cumpleaños.
Algo esta tocando mi muñeca. Sé que es su dedo, pero no le presto atención. Luego ese dedo se convierte en su mano. Acaricia mi piel como si tratara de persuadirme. Alejo mi brazo. Idiota.
— No te voy a dejar en la esquina.
— Jodete.
— Odio que te enojes conmigo.
— No me importa.
— Hoy te ves muy hermosa —Uf, ni lo intentes Tom.
— Bueno, tu hoy te ves como un imbecil.
— ¿Hacerte el amor sigue siendo la mejor sensacion del mundo? —Intento numero cuatro.
— Eso solo funcionaba cuando tenia dieciocho, estupido. ¿De verdad crees que después de todo lo que me hiciste, seguiria funcionando? Idiota.
— Esta bien... —Quita la mano, sumido en sus pensamientos. Detiene el coche en la luz roja y me mira— Habia hablado con Isabel, quien por supuesto habla con Lucas casi todos los días. Ella me hablo de ti, de como resultaste ser una mujer maravillosa, inteligente y exitosa. Queria verte y por eso regrese. No fue solo por negocios —Lo miro— Es la verdad.
— Hm.. esta bien —Suspiro— Da la vuelta y ve a la derecha.
— ¿A donde vamos?
— A darte el maldito regalo de cumpleaños ya que al parecer no podre hacerlo ese día.
Entramos a un cine muy antiguo en el que habian muy pocas personas. Reviso mi reloj. Justo a tiempo. Tom aun se ve desconcertado cuando tomamos nuestros asientos. La pantalla aun seguia en negro. Tom me mira de reojo.
— ¿____, que es esto? —Entonces las luces se apagan y él dirige su atención a la pantalla. Ve a su madre. Es una de sus películas. Su cuerpo se relaja, y se inclina hacía atrás para mirar a la rubia impresionante que alumbra la pantalla. Los años parecen salir de él, y de repente se ve algo tan inocente en su rostro. Casi ni parpadea. Apenas se da cuenta de que estoy ahí. Ni siquiera me toca. Es como si yo no estuviera ahi. Pero me mira apenas acaba la pelicula— _____, —Habla como si no quisiera que nadie más lo escuche, apesar de que estabamos muy lejos de los demás— Este es el mejor regalo que me han dado. ¡Gracias! —Luego sonríe agradecido. Se ve tan jodidamente guapo. Toma mi rostro entre sus manos, sus pulgares acarician mis mejillas y se acerca más— Justo cuando pense que ya te conocia.. —Me besa.
***
— ¿Cuando vuelve?
Su voz me saca de mis pensamientos. Se frota sus ojos soñolientos para verme beber vino desde el otro lado de la habitación con mi bata suelta.
— ¿Quién? —Me hago la tonta. Pongo los codos sobre la mesa.
— Tu sabes quien.
— ¿Por qué siempre me lo preguntas?
Se sienta derecho.— ¿Qué es lo que quieres, _____?
— Quiero dormir —Vacio la copa de vino con un último sorbo y me pongo de pie, caminando hacia mi lado de la cama— ¿Qué es lo que quieres tu, Tom?
— Quiero que tu y Karina sean felices —Se vuelve a acostar y pone los ojos fijos al techo.
— Buenas noches —Me aparto de el, agarrando las sabanas contra mi pecho de la misma forma en que vi a Karina hacerlo en el video. Él murmura algo. Y creo que lo escuche mencionar el nombre que le advertí que no hiciera al menos que quisiera una bofetada— ¿Qué, Tom? —Lo miro— Ya te dije, no sé cuando. ¿Por qué insistes en preguntarme todos los días?
Tom me mira de frente.— Porque necesito más tiempo.
— ¿Tiempo para qué?
Se frota los ojos y lame su boca.
— Necesito más tiempo —Repite.
Yo no vuelvo a decir nada más y él se queda callado. Con el tiempo me doy por vencida y ambos nos quedamos dormidos en el silencio tenso de la habitación. Tuve un sueño muy raro que no puedo recordar plenamente. Solo recuerdo su voz.
Solo necesito más tiempo.
Más tiempo.
Tiempo.
ESTÁS LEYENDO
Confesiones. Tom Kaulitz.
FanfictionFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
