Capitulo 53.

745 44 0
                                        


Tom me esta mirando desde el otro lado del salón de clases, y aunque esto parece ser deja vu, esta vez no me siento irritada en lo absoluto.

— Deja de mirarme —Pronuncio con la boca, sonriendo. Dario se sienta a mi lado y pone su mano en mi muslo, frota su pulgar por debajo de mi falda y me congelo automáticamente. Alfonso levanta la vista de su cuaderno (donde, sin duda, había estado escribiendo garabatos en vez de escuchar la lección) y me saluda, yo solo le sonrio. A pesar de que habíamos terminado, él seguía siendo optimista.

¿Cual es la regla de las orgías? Mmmm.. El único que faltaba era Lucas, y ahi si podria pasar un buen rato.

— Solo quería decirte que te ves buenisima hoy, _____. —Dario me susurra al oído, su mandíbula me hace cosquillas en la mejilla y yo bajo mi mano para cubrir la suya en un intento de detenerlo.

— ..la visión de Max de la historia, llamada materialismo histórico, fue influenciada por la afirmación de Hegel de que..

Aprieto mis piernas juntas mientras su mano se desliza peligrosamente hacia arriba. Estoy tratando de no reaccionar pero Tom me conoce demasiado bien. Le echo un vistazo. Él nos mira con atención y un ceño fruncido comienza a formarse en su rostro.

— Aqui no —Le digo, quería evitar lo que sentía iba a ser otra pelea con Tom.

— ¿Porque no? ya terminaste con Alfonso, es hora de seguir adelante, ¿no crees? —Me pellizca el muslo y yo salto un poco. Tom me esta matando con la mirada. Amplio los ojos y le doy a Tom una mirada inocente, como diciéndole que no podía evitarlo.

— No voy a tener nada contigo. —Contesto en un tono bajo, agarrando su mano para alejarla de mi. Me siento aliviada al darme cuenta de que la clase ha terminado y me alejo de el rápidamente.

Pero Dario es persistente.

— Bebe —Pone su brazo alrededor de mis hombros, sonriendo descaradamente— Nos vemos muy bien juntos.

— Dario.. —Le acaricio la mandíbula. Sus ojos marrones se achican y me acerco más a él.

— ¿Mmm?

— Creeme cuando te digo que tu no puedes conmigo. —Me paro de puntillas y le beso la mejilla y él se queja en voz alta.

— ¡Que fría eres, ____! —Dice fingiendo estar triste y yo me río cuando se pone la mano en el corazón.

— Asi es mi hermana.. la princesa del hielo. —Su actitud es relajada, sin embargo, se que esta un poco molesto.

— ¿Kaulitz, nunca te la llevaste a la cama? Ustedes no son realmente hermanos, ¿verdad? Digo, ella esta buena. No sabes lo que te pierdes.

Me mira— Si, me imagino. —Dario se rie, se va y nos deja ahi parado— ¿No puedes dejar de coquetear? —Tom suspira, mirándome a los ojos.

— No paso nada —Contesto, haciendo un gesto para que camináramos. Él me sigue y extiende la mano. Le doy mis libros solo para darme cuenta de que de alguna forma extraña estamos actuando como pareja. Que raro. No me pareció incomodo. Siempre pensé que lo seria. Él no responde. Ruedo los ojos y finjo una sonrisa cuando algunos compañeros me saludan.— Ya, deja de actuar como un amargado.

— Soy un amargado.

— No, no lo eres. —Ambos entramos a la cafetería, y nos sentamos. Ojala nadie nos moleste— Eres Tom fucking Kaulitz. Por favor, no me hagas dudar de mi decisión.

— Gracias, estoy muy consciente de eso.

— ¿En serio vas a empezar a actuar como uno de mis novios pegajosos? La verdad no te cae.

Confesiones. Tom Kaulitz.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora