Cap. 59

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— ¿Lo hiciste?— Pregunto Cher, ni bien atendió mi llamada.

— Asi es...— Balbucee agotada.

Ser mala no me salía bien. ¿Desde cuando yo era la villana de una historia?

Todas mis energias las concentraba en mantenerme fuerte, pero lo cierto es que, estaba sangrando por dentro.

— Oh, oh... te oyes fatal. ¿Quieres beber algo?

— Supongo que los malvados de la historia eran alcoholicos, ¿o no?

— Nerea. Metete esto en la cabeza. Solo le daremos su merecido, apuraremos al karma, si lo prefieres.

— Dime, Cher, ¿Por qué quieres hacer esto?

— ¿Cómo?— Jugue con un mechon de mi cabello, en la completa oscuridad. Hikari se habia marchado y le exigi que me devolviera los duplicados.

No se que pasaba por su mente, pero estaba segura que algo estaba roto en los dos.

— Quiero lo mismo que tu, justicia.

— Lo se, y entiendo tu pose feminista y todo eso... sin embargo... es tu hermano. No tienes motivo para odiarlo, ¿o si?

— Dejame decirte algo, querida amiga... la razón por la que comence a sospechar de mi hermano fue simple: Vitto, es mi ex novio.

Por un segundo, me quede helada.

¿Era posible eso? ¿Sergio? ¿en realidad, cuanto lo habia conocido? ¿Cuánto conocía a todos mis conocidos?

— Yo... lo... lo sieno, Cher... no sabia que...

— ¡Dios! ¡Deja de pedir perdón y actua de una buena maldita vez!

Alli eclosiono en realidad. No puedo decirles como nació esa llamita de necesidad que haya un ojo por ojo, pero algo me movia, y no sabia si era mi necesidad de poner a todos en su sitio y enseñarles de que conmigo no se jugaba o si era la razón de que una rata despreciable le hiciera eso a su hermanita.

— esta bien... ¿Cómo seguimos?— Pregunte al cerebro de este plan.

— Tu psicólogo mañana hablara con Sergio, yo estare escuchándolo. Le asegurara que tu ya estas enamorada de Hikari. Hikari por su parte, le dira lo mismo a Sergio. El debe creérselo. Debe creer que tiene el control.

— Comprendo.

— Asi que... solo... queda el detallito de tu hermana...— Senti un cosquilleo en la boca de mi estomago. Enfrentar a mi hermana era lo ultimo que queria, mas por su prepotencia.

— No se como hacerlo, Cher.— admiti.

— Debes ser fuerte Nerea... esto recién inicia. Y si no puedes manejar a tu hermana, ¿Cómo piensas hacerle frente a Sergio?

— Pero yo... yo no soy despiadada, Cher. Yo si tengo corazón, amo a los pocos seres humanos que se atreven a estar en mi vida y...

— Nerea. Si quieres que funcione debes lograr que te respeten. No digo que odies a todo el mundo, pero tienes que amarte a ti aun mas.

Te han herido y manipulado, ¿eso acaso no te molesta?

— Por... por supuesto que si... pero...— Dije tarmudeando, sintiendo que mi pecho se oprimía.— No quiero terminar sola, por el simple hecho de que a nadie le guste como soy... y...

— ¿Y que hay de ti?

— ¿Cómo?

— ¿Qué hay de lo que tu quieres? ¿Qué hay de lo que no te gusto de ellos? Te pasas la vida intentando agradar, agachando la cabeza, musitando, evitando alzar la voz.

>>¿Y que si los pierdes a todo y cada uno de ellos? ¿no te estas perdiendo a ti misma por estar a la escala de sus expectativas de ti? Si ellos, realmente valieran la pena, si ellos realmente te amaran, tendrían que poder escucharte, aceptar, lo bueno y lo malo.

>>Conocerian al monstruo, asi es, se asustarían de cuan desgraciada puedes ser, de las ideas funestas que llevas por dentro, porque no te engañes, lo que tienes adentro, es ira acumulada, por años y años...

Tape mis labios con mi mano, mientras las lagrimas acontecían, escapando sin control, porque era asi, exactamente asi como me sentía, pero no queria decirlo.

No queria ser egoísta, no creía tener el derecho de enojarme y de reclamar que me dieran el respeto que necesitaba.

>>Es tu vida, Nerea, lo que hagamos a partir de ahora repercudirá directamente contigo, pero no puedes pasártela en silencio, esperando que alguna fuerza divina les haga entender que no toleras que NADIE siga lastimándote. Dolera, si, de acuerdo, las palabras sangraran en tus labios, pero aun asi, deberas hacerlo si quieres tomar el control de tu maldita vida.

— ¿Cher?

— ¿Qué?— Pregunto exitada por el discurso que habia soltado.

— Creo que eres una especie de angel malvado que llego a rescatarme.— rei en el telofono, ella también.

— Yo no rescatare a nadie, amiga. Tu te rescataras por ti misma.

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Sepan disculpar los errores. Estoy presionada con mis tiempos, por lo que escribo (o me obligo en ocasiones) y lo subo para no dejar a los lectores con la intriga.

So, Sorry. :(

Nos leemos!

Muy VIEJA para tanto DRAMAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora