A las 6 am., como desde hacia tres años en el que a Sergio le habia agarrado un ataque de estrés por haber perdido un buen negocio, comenzó a correr. El medico se lo habia recomendado.
Entonces, fue usual verlo salir. Y como cada dia, trataba mal al portero que era cubano. Jamas note que era una persona tan discriminatoria, hasta separarme. ¿Lo bueno? Podia usar eso a mi favor.
Hora y media después, Sergio se arrancaba los pelos al encontrar su auto completamente rayado, de punta a punta. Se supone que un auto lo toco y nadie lo noto, las cámaras en ese momento sufrieron un corte de luz, asi que...
¿Qué mas podría hacerse?
SU auto, golpe directo a lo que mas amaba. Su orgullo, su medalla, su símbolo de virilidad.
No puedo explicarles cuanto disfrute clavar el destornillador sobre el costado. Cuanto rei de placer con Cher alentandome a saltos, y el portero, sonriendo con la misma malicia.
Pero esto no quedaba aquí. Luego seguía su visita a mi psicólogo. Queria saber las noticias sobre mi estado mental, en resumen:
"La señorita en cuestión ha evolucionado de una manera impresionante, ¡es increíble tal mejoría! En mis años de trabajo no he visto cosa asi, incluso, tuve que hablarlo con un colega... ¿Cómo un suceso de amantes pudo volver el alma al cuerpo? El sexo es milagroso, mas que una pastilla, me atrevería a decir...", expuso pensativo mi ex psicólogo.
Otro par de pelos, ceño fruncido, y puteadas acontecieron al abandono de la mesa tirando el dinero de forma molesta.
Siguiente paso era la oficina. Su reino, su trono de poder...
Cuando llego, su secretaria anuncio la visita de su hermana. Y la mia, claro que eso no se lo esperaba, porque cuando ingreso a su hermosa oficina que creamos con años de esfuerzo, por un segundo, dejo que el pánico se haga ver, pero lo disolvió.
-Oh... chicas.-Amplio una sonrisa pasándome la mano, la cual mire de lado e ignore, aun con simpatía. Alegria, podría decirse.
-Sientate, hermanito.
-Lo lamento, Cher. No tengo tiempo para...
-¿Una demanda?-Ni bien lo escucho, se paro de golpe.
-¿Cómo dices?
-Veras, mi cliente aquí sentada frente a ti, tiene algo en su podes que te pertenece... ¿Tu lo quieres aun?
Sergio tomo lugar en su silla, raco su barbilla, cruzo sus dedos sobre la mesa, con su mirada de tiburón.
-No se de que me hablas.-Rio.
-Bien, entonces, supongo que esta-Cher mostro la libreta por un segundo, luego lo volvió a guardar en su bolso ante la mirada hambrienta de su hermano.-No es tuya... ¡Que bueno! ¡Entonces no te molestara la copia que le envie por correo que llegara en cualquier momento a tu oficina!
-¡Cher!-El grito hizo estremecer todo el sitio, tanto que desde afuera, los empleados miraron asombrados.-Cher...
Suavizo su voz.
>>Ustedes ganan... ¿Qué quieren?
Cher me dirgio sus ojos a mi, a mi, quien cruzaba sus hermosas piernas, que llevaba aquella falda rosa y esa camisa azul marino. A mi, que en años nunca me habia pintado los labios de un tono vino, a juego con las uñas.
A mi, que por aquel momento, experimentaba algo parecido al triunfo en medio de las desgracias. Era lo único que tenia: mi venganza y la lograría cueste lo que me cueste.
-Quiero lo que me corresponde, mi amor. Ni mas, ni menos.
*
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Muy VIEJA para tanto DRAMA
ChickLitÉsta podría ser mi historia... o no. Nerea, tras un largo matrimonio es dejada por su marido. Ella no tiene carrera, dinero, estudios o en quién refugiarse. Para lograr superar a su ex, tendrá la ayuda de su psicólogo y los consejos del dueño de un...
