Encendi el televisor, y me prepare para otra noche despierta. Era extraño. ME habia vuelto un vampiro.
Dormia durante el dia, y a partir de las 12 revivia con toda la energía posible. Incluso, podría haber salido a ejercitarme, pero la sola idea de que mis musculos se muevan me producía pesar.
Estaba dándome por vencida, y no me importaba.
Empece mi soledad con Sex and The city uno y dos. Despues le siguió Diario de una pasión. Demas esta decir que llore como magdalena y remate mi angustia con "The Breakup"
Entendia por completo a Jennifer Aniston, la entendía y la apoyaba. ¿Cómo el muy imbécil no pudo ver la mujer que tenia a su lado?
Un idiota, eso era. Incluso, fantaseaba un poco con aquello, ya saben, con que mi ex caiga en la cuenta de que yo era la mujer de su vida, que viniera y que yo ya ni tuviera nada que darle... sin embargo, lo cierto era que el no me habia llamado ni una sola vez, le importaba una mierda si yo estaba viva.
Y si lo hubiese hecho, si me hubiese dado alguna señal de que queria volver conmigo, yo habría vuelto. Es patético, pero es la verdad. Aun no me habia cansado lo suficiente. Aun amaba a Sergio, aunque no lo admitiese en voz alta.
Una parte de mi, necesitaba regresar a su lado, a lo nuestro, a la seguridad de nuestra relacion.
Para cuando eran las 6, media asqueada de tanto chocolate, me sumergi en sueños de bombones, corazones, globos... y mi ex, llorando.
Desperte con una sensación horrible. Si bien, queria ver llorar a Sergio, que se sientiera tan miserable como yo, la imagen, su rostro, como el de un niño, perdido, herido por mis palabras, me dieron culpa.
¿En verdad queria eso? ¿Queria verlo herido? ¿A el, la única persona que ame en mi vida?
Descompuesta ante esa idea, cai en la idea de que no. De que no le deseaba el mal. No que a Sergio herido y sumido en la depresión. Lo amaba demasiado para eso... y fue mejor que el me hubiese dejado, porque de ser yo quien lo hubiese hecho, su ego se hubiese destrozado.
Yo, al menos sabia sobre lo que es estar sola, el, sin embargo no. Siempre tuvo a alguien a su lado, la mejor preba de aquello, era que salto de lo nuestro a otra relacion.
Sergio solo, era un cachorro perdido.
...
— Bueno días.— Dije contemplando la caja de bombones detrás del mostrador espejado. Me relami los labios, cual adicto.
— Buenos días... — al mirarme, dejo salir una sonrisa silenciosa.
— ¿Qué?— dije molesta. ¿Se burlaba de mi? ¿de una mujer recientemente separada? ¡¿Cómo se atrevía?!
— ¿Puedo hacerle una pregunta?
— Supongo.— Deje escapar.
— Usted esta pasando por una ruptura, ¿no es asi?
— ¿Cómo...?— ¿Acaso mi psicólogo habia hablado con este chino?
— No se ofenda, pero lo veo todo el tiempo... vienen mujeres que compran chocolates y hombres que llevan cajas de cerveza... siempre es lo mismo, un corazón roto.
No supe que decir, quede en silencio, sintiéndome aun peor. Que un completo desconocido se diera cuenta de que estaba muy mal, me deprimió hasta el fondo.
— Y usted tiene mucho tiempo libre para notarlo.— Respondi, mas aspera de lo que debería, pero cada nervio estaba que explotaba.
¿Qué derecho tenia el para... para... para pensar eso de mi? ¡Con mi psicólogo analizándome bastaba!
Me di media vuelta y Sali, pero me detuve en seco. Volvi a entrar, encontradome con su cara de sorpresa como un signo de interrogación de dijera
"¿Qué quiere ahora esta loca?"
— ¿Puedo hacerle una pregunta?
— Claro.— siseo.
— ¿están todos de acuerdo?
— ¿Disculpe?
— Si están de acuerdo. Es decir, ¿los malnacidos se ponen de acuerdo para cagarle la vida a personas que las aman?— Dejo salir una pequeña carcajada, lo que aumento mi ira.
Me cruce de brazos.
— La verdad, no lo se, señora.
— Señorita.— Repuse.— Al menos los papeles de divorcio así lo estipulan.
Mire hacia otro lado. No había sido "Señorita" en mucho tiempo. Me agradaba ser la "señora de...", me daba cierto status, cierta confianza. Era como decir: No estoy sola, ¿ve? El esta a mi lado.
Lo mismo ocurría con el anillo, cuando un sujeto cualquiera me chiflara en la calle o se insinuara, yo, elegantemente, le mostraba mi dedo, adornado por la alianza, una que aun no quitaba de mi.
Seguía aferrada a la idea de que... Sergio se arrepintiera.
De pronto, mis ojos se llenaron de lagrimas y no supe que hacer. Estaba como esas estúpidas, lagrimeando en silencio sin parar, frente al chino.
El, tomo una paquete de pañuelos descartables que estaban estratégicamente cerca de la caja y me extendió uno.
— Gracias.— conteste con la voz entrecortada, limpiándome los mocos que chorreaban de manera poco sutil. Nada de novela, esta era la realidad. No me veía linda, ni llorando.
— Dama.— dijo con un tono afectuoso.— créame, si usted lo amaba como creo que lo hace, el es quien perdió aquí mas que usted.
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Muy VIEJA para tanto DRAMA
ChickLitÉsta podría ser mi historia... o no. Nerea, tras un largo matrimonio es dejada por su marido. Ella no tiene carrera, dinero, estudios o en quién refugiarse. Para lograr superar a su ex, tendrá la ayuda de su psicólogo y los consejos del dueño de un...
