Cap. 57

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Eran las cinco de la mañana, pero aun no podia dormir. Habia fumado todo el dia, sin probar bocado.

Estaba exahusta mentalmente hablando, y comence a sentir nauseas, sin poder ya llorar.

Me dirigi al excusado, teniendo arcadas, aun asi, como tenia el estomago vacio, no podia dejar salir mas que la hiel, que bañada mi boca de un sabor agrio.

"Me la paso huyendo. Buscando alguien que realmente me ame... o al menos, me tolere. ¿Tendre el derecho de odiar?"

Eso, es lo que me cuestione, cuando note que la fotografía vieja, que tengo en mis manos, se vuelve un bollo.

Y eso no es todo, aun, cuando note que mi acto estaba destrosando aquel único pedazo de papel, testigo de lo que alguna vez llame "familia", no me detuve. Continue aplastando la imagen.

¿Cómo pude creer que esas personas eran mi familia? Y lo que era peor aun, ¿Cómo pude no notar que a quien yo consideraba mi apoyo, mi hermana, mi amiga, al menos, mi sangre, hubiese siquiera fantaseado con jugar con mi mente, mis sentimientos, usándome como cebo de los planes de Sergio? Y los suyos.

"No entiendes, para ti todo era fácil. Estabas con un buen tipo. Tenias todo, y lo perdiste ¿Por qué? Por no cerrar la boca.", incluso cuando lo lleve a mi mente no pude entenderlo.

Me reduci a un bulto, de cuclillas al pizo.

"Tuve que hacerlo, Nerea."; y su tono lo hizo parecer mi culpa. "Necesitaba el dinero, solo tenia que lograr que te olvidaras de el, que estuvieras feliz y maneable como para poder quitarte el sitio donde guardaste la tonta libreta esa."

-una libreta....-susurre. Crei que valia un departamento de muebles usados, pero me habia equivocado.

Mi valor era una libreta con trasacciones ilícitas. Y lo que era peor, de habérmela pedido a mi, yo, que aun lo amaba antes de que ocurriera lo de Hikari, se la habría entregado. Quizás, hasta después de eso, porque en realidad, jamás quise arruinar a mi ex marido, no le guardaba ningun rencor, hasta esto...

Pense toda la noche, las imágenes de lo que crei que era un acto desinteresado por mantenerme con vida, se volvían en mi contra. Mi psicólogo, mi hermana, la supuesta preocupación de Sergio, Vito, Hikari...

De todos, me dolia mas Hikari.

Anude la soga que habia comprado para decorar los cuadros sobre mi cuello y espere que el reloj de mi muñeca llegara a las doce, justo cuando di el salto, y la cuerda se sirnio sobre mi piel, extrangulando la respiración.

No habia saltado bien, lo supe ni bien note que aun las ideas llegaban a mi mente, mientras mi cuerpo de mecia como un péndulo.

Era la sensación mas desesperante que jamás soporte, incluso, peor que cuando crei que moriría ahogada de pequeña.

Los segundos, se volvieron horas en esa pequeña batalla que libraba por querar dejar de respirar, pero inconcientemente, peleando por hacerlo.

Mis manos comenzaron a tirar con fuerzas, para darle un respiro a mi ahogado cuello, pero no habia caso, la soga tiraba cada vez mas y mas, mientras el movimiento comenzaba a volverse mas tenso.

Apenas sentía los rasguños y cortes que provocaba mientras luchaba, por lograr que mis vías aéreas volvieran a fluir con normalidad. Sentia como la sangre se amontonaba sobre mis ojos, mis mejillas, los pulmones colapsaban sin poder sostenerme mas.

Comence a dar patadas, como si quisiera saltar y dar alivio a mis ya cansados brazos que perdían sus fuerzas y comenzaban a entumecerse.

Mi visión se estaba nublando, mis oídos como tambores anunciando el final... todo estaba acabado. Me habían ganado la batalla. Me habían destruido...

...fue cuando una de las ultimas patadas me mecio un poco mas fuerte, haciendo que me cuerpo choque contra una pared cercana.

Sonido del corte, cuando el hilo se termino por deshilachar, cediendo ante mi cuerpo pesado que cayo sin previo aviso sobre la silla.

Golpee mi espalda, pero no tan fuerte. Quede respirando a secas, con la nariz y los labios secos, a tal punto que mi garganta dolia al intentar tragar algo de saliva que ya no quedaba.

Estuve quieta varios minutos, queria moverme, pero al parecer, mis brazos y piernas seguían recuperando su cause normal de irrigación.

Al final me sente, mareándome, haciendo que me tambalee sentada en el suelo.

Suejte mi cabeza y termine de desajustar la soga de mi cuello. Maldita soga. Maldito Hikari. AL final, le daba la razón a Sergio, "Sucios y deshonestos", para venderme una soga de tan mala calidad.

Mire por un segundo la cuerda, luego volvi a mi cuello, que parecía aliviado por estar libre. Debe ser difícil vivir asi, encadenado. Con una soga en el cuello.

Esto era extraño, el hecho de que la soga se quitara, se sentía mas bien como si me hubiese liberado de algo mas. Como si ese simple acto de intento de suicidio, hubiese funcionado, de manera contraria.

Ya no queria morir. QUeria vivir, y no atada, precisamente.

Mire en el espejo, la marca morada que adornaba mi cuello, mis labios azules, mis ojos en sangre, todo por la asfixia que estaba sufriendo.

Asi me sentía: asfixiada. Como si realmente tuviera una cadena de televisión filmando mi vida completa. Como si, cada error hubiese sido documentado y ahora esperaban mis gran regreso, mi gran triunfo, ¿Verdad?

¿Y que pasaba conmigo? ¿Qué queria realmente yo?

Lo medite unos segundos.

Bueno, a nadie le habia importado mentirme en todo este tiempo. A nadie le importo el daño que me estaban causando para lograr su propio beneficio... no podia dejar a la audiencia (ficticia o real) de que acababa asi la historia.

¿Huir? Ya habia huido demasiado. No estaba haciendo nada mal, los únicos de que deberían están avergonzados me hicieron sentir desde lastima y culpa, hasta odio por mi misma. Como si fuera yo la causante de que debieran usarme.

Entonces lo decidi.... Iba a vengarme.

Muy VIEJA para tanto DRAMAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora