Once.

99 8 0
                                        

- ¿Qué tienes que hacer ahora? – Miles me abraza por atrás sobresaltándome a mí y a Luke.

- Voy a salir con Emir. – Digo subiendo y bajando las cejas. Miles pone cara de "nada mal" mientras aplaude.

- Parece que tiene mas tiempo para Emir que para su hermano. – Bromea Luke y Miles asiente como comprendiéndolo.

- Así que es el muchachito de la fiesta por el cual me cambiaste. – Dice y tengo que contenerme para no responderle que algo de verdad en eso hay, así que solo me río. - ¿Ves? No puedes negarlo, me cambiaste.

- No es así, tonto. – Digo abrazándolo. – Deberías acompañarme afuera, Emir me está esperando y me gustaría que lo conozcas.

- ¿Con qué Miles puede conocerlo y yo no? – Protesta Luke.

- Miles no tiene un historial de espantar los chicos que me gustan. – Digo dándole unas palmaditas a mi hermano. – Si todo va bien lo conocerás muy pronto. Ahora ¿No dijiste que tenías que hablar con papá? Ve y cuéntame cuando vuelva, quiero saber como va todo.

- Promesa, hermanita. – Se agacha para saludarme con un beso en la mejilla y luego de despedirse de Miles, se aleja.

- ¿Vamos? – Miles empieza a caminar y lo sigo. – Ya veremos si este pretendiente está aprobado por mí.

Me río al escucharlo imitar a Luke y debo admitir que la amistad de Miles es sumamente importante para mí, mas allá de todo.

Apenas salimos, veo el auto de Emir y a él apoyado en el capó mirando en dirección a nosotros. Al verme sonríe ampliamente, contagiándome el gesto. Lleva una remera blanca, una camisa color verde oscuro arremangada, jeans azules y zapatillas negras. Puede sonar exagerado pero me resulta cautivante el hecho de que cada vez que lo veo, luce mas atractivo.

- ¿Ese es? – Susurra Miles y yo asiento con disimulo mientras caminamos. – Desde ya, aprobadísimo.

- ¡Miles! – Exclamo intentando contener la risa.

Una vez que los presento, Miles dice que tiene que ir a buscar un libro a la biblioteca y no sin antes pedirme que le escriba cuando vuelva, se aleja. Emir me atrae hacia él, tomándome por la cintura y me acaricia una mejilla.

- Qué gusto verte de nuevo, Liz. – Susurra y antes de dejarme contestar, me da un beso que me deja en las nubes. – Ven, quiero llevarte a un lugar que es importante para mí.

- ¿Otro lugar misterioso? – Pregunto mientras nos subimos al auto y el asiente entusiasmado. Pone el coche en marcha y salimos hacia otra sorpresa de Emir. Lo miro manejar concentrado y varonil, sin despegar su vista del camino. Lo recorro con la mirada y noto unos cuantos tatuajes más que antes no había visto. - ¿Puedo preguntarte algo?

- Claro. – Sonríe.

- ¿Cuántos tatuajes tienes?

- Unos cuántos. – Dice entre risas. - ¿Por qué?

- No lo sé. – Me encojo de hombros y sigo mirándolo. – Me gustan. Un día tendrás que contarme que significan cada uno.

- Hablando del futuro, me gusta. – Dice subiendo y bajando las cejas, haciéndome reír. – Claro que lo haré, Liz. Cuando gustes.

Emir enciende la radio y cuando empieza a sonar Friday I'm In Love de The Cure, canta despreocupado y para mi sorpresa, maravillosamente bien.

- ¿Lo ves? – Pregunto indignada pero entre risas y él me mira desentendido. – Eres una completa caja de sorpresas ¿Ahora también cantas?

Opuestos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora