5. HERIDAS ABIERTAS Y MIRADAS QUE CONFUNDEN.

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LONDRES, INGLATERRA.

JUEVES, 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2013.

Quinn me arrastró de nuevo al centro comercial, pues ayer no consiguió un vestido que le gustara. Por esa razón estoy sentada en una butaca viéndola dar una vuelta con un vestido rosa que le da un aspecto dulce y cruelmente sexy.

—Me gusta este vestido. Es cómodo y sensual —le sonrío intentando no demostrar la impaciencia que tengo, sin embargo noto que no hay una sonrisa de felicidad en su rostro como cada vez que salimos de compras.

— ¿Comprarás este? —pregunto intentando saber que le sucede o si me lo dirá.

—No creo que sea el indicado —murmura, queriendo usar esa voz de niña mimada que utiliza cuando no puede esconder lo que siente. Por lo menos no es el tono frio y neutro. Eso significa que me contará.

— ¿A qué te refieres?

—Creo que es muy sencillo y debería seguir buscando algo mejor.

— Pero ya te has probado casi media tienda, Quinnie. ¿Por qué no le dijiste a Josselyn que te confeccionara uno? Sabes que ella ama hacerte ropa.

Josselyn Reeves es la madre de Dave, ella fue modelo y desde hace una década, comenzó a incursionar en la moda, creando así, su Casa de Alta Costura Reeve's.

—Rompes todos los códigos de la amistad —me responde esquiva—. No puedo decidirme.

— ¿Con que?

—Me han gustado todos los vestidos...pero no quiero usar un vestido, Gemmy —levanta su mirada y posa sus ojos azules en los míos mientras su tono de voz vuelve a ser el mismo: agudo pero no chillón—. Y sé que te hice perder el tiempo y por eso no le dije a Jossy.

»Quiero ir con un vaquero y alguna bonita camisa. Tengo demasiada ropa para comprar más.

— ¿Estás segura?

—No. Sabes lo que... Siempre que vamos a una fiesta utilizo vestidos y siempre ando con vestidos o faldas y quiero probar algo nuevo. Es algo incómodo bailar con el temor que el vestido se suba más de lo necesario.

—Recoge tus cosas, te espero en la entrada.

Me levanto y camino a la salida de la tienda mientras ella me mira decidiendo que hacer. Antes de terminar de salir, la veo entrando al probador de nuevo.

No estoy molesta porque ella no quiera utilizar vestidos y haya estado indecisa sobre eso, si acaso, por lo único que me puedo molestar es por el hecho de haber perdido parte de mi sueño, ya que la rubia me despertó muy temprano.

Quinn es la hija menor de una pareja de diseñadores reconocidos mundialmente: Kevin Hamilton y Eleanor Brown. La relación con su familia es inestable y conflictiva, por eso mi rubia favorita se fue de su casa el mismo día que cumplió diecinueve años.

Mi mejor amiga fue sometida al arcaico idealismo de vestirse con vestidos y faldas, y aunque en ocasiones ella suele olvidarlo y utilizar vaqueros y shorts cortos, Sasha, su hermana y Eleanor no dudan en recordárselo.

Quinn salió físicamente de la mansión Hamilton, sin embargo aún sigue acondicionada con la misma forma de vida que tenía allí dentro. Ahora es que se rebela contra ese pensamiento.

—Lo siento por haberte hecho perder el tiempo, Gemmy. Sabes lo que sucederá si ellas me ven. Realmente me gustaron y creo que voy a comprar el último, ese parecía el indicado.

Otra secuela que aún persiste en mi rubia favorita: existen muchos él y ellas en su vida. Muchos fantasmas que aún siguen con ella.

—No lo vas a comprar, Quinn Hamilton. Te ayudaré a buscar un conjunto bonito que ponerte para la fiesta. Además, que importa lo que Eleanor, Sasha o Kevin digan; importa lo que tú quieres.

Los secretos de GemmaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora