LONDRES, INGLATERRA.
DOMINGO, 20 DE OCTUBRE DEL 2013.
Paseo por el inmenso jardín de la exorbitante mansión y admiro el césped recién cortado y la fuente de agua que está en el medio de este, disfruto un poco del silencio que la naturaleza me regala y de la brisa otoñal. Noto a Spiderman y Flash, dos de los guardaespaldas de Patrick conversando en la caseta de vigilancia sin embargo decido entrar a la casa por la puerta de la cocina, interrumpiendo una discusión entre Gabrielle y el rubio. Salgo del lugar tan rápido como puedo, cerrando la puerta detrás de mí.
Visualizo a Quinnie, leyendo en los sofás de la sala principal y decido no interrumpirla por lo que me dirijo hacia las escaleras, deteniéndome para contestar la llamada de Mitchell, preguntando que tanto hemos avanzado Isaak y yo con respecto al diario.
—Casi nada, Mitch —admito avergonzada—. Ambos no estamos evitando inconscientemente desde ese día.
—Y por eso te dije que no dejaras que el hotel nublara tu pensamiento, Gemmy. Resuelvan sus problemas y traduzcan el diario.
—Suenas muy mandón, Mitchell —reclamo—, pero tienes razón. Apenas cuelgues lo llamaré para que mañana busquemos el diario en la habitación secreta... Iré también a buscar el criptex.
—No, aun no. Primero traduzcamos el diario y conozcamos su contenido. Luego nos ocupamos del criptex y las llaves de la verdad... Pregúntale a Isaak si él tiene el folio con las advertencias y notas.
Le respondo y aprovecho pedirle un favor que segundos después de dubitarlo, afirma que me informará en cuanto averigüe algo. La llamada finaliza y tal como le dije, presiono el contacto de Isaak que en cuestión de segundos me responde.
—Nunca espere recibir esta llamada, Chips de Chocolate.
—Yo tampoco esperé hacerla, Jodido Idiota —respondo, mientras subo las escaleras.
—Me encanta ser tu Jodido Idiota, Gem
El recuerdo de varias noches atrás vuelve a mi mente, ese momento fogoso y ardiente de labios, dientes y manos arañando en busca de saciedad y control, cuando él dijo las mismas palabras que ahora, luego de llevarme hasta la cama y ensimismarse sobre mí.
Eso simplemente fue calentura y excitación... No hay nada más.
Nada más.
— ¿Nos estás recordando o qué, bonita? Te dejaré hacerlo, estoy aparcando en la mansión, así que deberías venir a recibirme.
Él corta la llamada y empiezo a bajar las escaleras, consciente de sus palabras y respiro profundamente antes de abrir la puerta. Esa jodida sonrisa me recibe y sus ojos verdes notan que aún tengo el teléfono en la oreja, bajo la mano y sacudo mi cabeza.
Mierda.
Literalmente no nos veíamos desde esa noche en el hotel de Bromley. Ambos hemos estado muy ocupados y las pocas veces que coincidimos, siempre tomábamos rumbos distintos. Yo tomaba un rumbo distinto.
—Y bueno, ¿Qué querías decirme?
—Yo, joder... eh —balbuceo y me obligo a respirar. Él me besó. Yo lo besé. Ambos nos enrollamos y después lo evité—. Mitchell... Ay, no sé, Isaak.
Una carcajada rompe mi tensión y fijo mi mirada en sus ojos verdes llenos de diversión, se acerca a mí y silenciosamente pregunta si lo dejaré pasar, me aparto y cierro la puerta, escuchando la voz de Patrick a lo lejos.
—Te vine a buscar para que recojamos el diario y traduzcamos esa parte en ruso. Asumo que lo que quieres decir tiene que ver con eso.
—Sí, eso es lo que quiere Mitchell —confirmo y camino hacia la sala—. Subiré a cambiarme, ya vuelvo.
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Los secretos de Gemma
RomanceLa familia Hoffman ciertamente no está libre de secretos. No, de ninguna forma lo están. Hay demasiadas historias tejidas entre ellos, muchos misterios por develar, pero nadie se ha preocupado por ellos. Nadie se ha preocupado por el pasado oculto b...
