NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.
DOMINGO, 13 DE AGOSTO DEL 2006.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que vi el sol. El lugar en el que estoy es totalmente oscuro; no se cuela ningún rayo de luz.
Según mis cálculos y del hambre que tengo, dentro de unos minutos entrará Calavera, no sé cuál es su nombre real y nunca he visto su rostro porque siempre lo tiene tapado o pintado como un catrín. Le coloqué Calavera porque tiene una tatuada en el costado izquierdo.
Tal como lo predije: ahí está, con su rostro pintado y su cabello tapado. Su ropa es negra y tiene una bandeja con comida en sus manos, la voz robótica y estructurada que utiliza, resuena por el lugar y me doy cuenta que no es la voz de Calavera, es distinta y produce escalofríos en mi cuerpo. El catrín coloca la bandeja en el piso y se da la vuelta.
— ¿Por qué hacen esto? ¿Qué les hecho yo? Ayúdame, por favor.
—Est... Eres tan tonta, ¿Qué has hecho tú? ¿Qué he hecho yo? Déjalo—finalmente lo veo irse y escucho como le colocan la cerradura adicional a la puerta.
Una sola vez me sacaron de este sucio lugar y fue a un salón muy tétrico, había chicas de mi edad siendo maltratadas, algunas tenían carteles con precios y a medida que iba por el pasillo se escuchaban gritos o gemidos. Los catrines que me llevaban, reían y hablaban sobre lo buenas y generosas que son ellas. Esas chicas estaban siendo vendidas y prostituidas.
Tenía y tengo mucho miedo.
En el centro de la habitación a la que me llevaron estaba una mujer vestida de reina y poseía un velo que cubría su rostro, le pregunté si me pasaría lo mismo que a las otras chicas y me aseguró que no. Ella dio órdenes para que nadie me hiciera daño y ha mantenido su palabra.
Ese mismo día me enteré de la traición del único chico que he amado en mí vida: Isaak Schwartz. Fui tan tonta y no me di cuenta que él solo quería jugar conmigo. A pesar de lo que esa mujer me contó, aún hay una pequeña luz en mi corazón que quiere creer que es mentira, que él no me entregó así como si fuese un objeto.
No puedo odiarlo, no puedo creer que Isaak sea una persona tan vil. Hay una luz dentro de mí que aún confía en él y dice que todo eso es mentira. Aun lo amo y eso me duele.
De tanto pensar casi se me olvida que estoy secuestrada, posiblemente en un prostíbulo y que no como hace mucho tiempo. Veo la bandeja y hay un sándwich y un vaso limpio con agua, parece que están aprendiendo normas de higiene. Tomo el sándwich y lo devoro rápidamente. Tampoco sé cuándo fue la última vez que comí bien.
Nuevamente la puerta se abre y es una mujer, pero no es la Reina. Su voz suena cargada de odio y destila veneno, es mucho más escalofriante y aterradora que la de Calavera. Una sensación atemorizante se cierne sobre mí y un pitido inconfundible sacude mis oídos, me cuesta respirar y se me nubla la vista, el tiempo y el sentido deja de existir.
Pasan minutos hasta que logro calmarme y controlarme. Recuerdo las recomendaciones de mi antigua psicóloga, diciéndome que intentar respirar es lo fundamental. En el proceso duele, pero me permite ir recuperando mis sentidos pausadamente.
La mujer de pie frente a mí, no se inmuta en auxiliarme, más bien, sigue hablando y ni siquiera se percata que estaba al borde de la muerte. Ella al ver que mi atención no está en sus palabras, se retira y vuelvo a quedar sola.
No pasa mucho tiempo hasta que la puerta es abierta de nuevo por dos catrines que se introducen en la habitación. Quizá seré llevada otra vez a aquel horrible salón, pero contrario a lo que pienso, ellos cierran la puerta y se quedan de pie en ella como si estuvieran custodiándola.
No obstante, el catrín más alto deja su posición y se acerca a mí que me pego lo más posible a la pared detrás de mí, el latido aun agitado de mi corazón por el ataque de pánico, resuena en mis oídos como una sinfonía descoordinada y dolorosa.
—Eh, Roca, déjala. Se asustará y empezará a gritar —dice el otro de ellos. Su voz no es totalmente grave, es una voz adolescente.
—Ella sabe que eso no le conviene. Además, no he conocido ningún Baker que deje ver su miedo. Pero tal vez, Gemma es más una Hoffman, digamos que... son un poco cobarde ¿No deseas responderme, muñequita?
— ¡Vamos, Roca! Déjala tranquila. Sabes que Diosa te castigará si la tocas. Gemma es solo su capricho temporal, cuando le den lo que realmente quiere, hará algo con ella.
— ¿Tú conociste a mi padre?
La pregunta escapa de mí, sin registrarlo. Mi voz es un simple susurro tembloroso que capta la atención de ambos catrines.
—No solo a tu padre, a toda tu familia, pero a Diosa no le gustaría que te enteraras de eso.
—Solo dime... si mi papá está vivo.
—Basta de tantas preguntas —interviene el otro chico—. Deja de hablar con ella, Roca. Te meterás en problema con mi madre.
—Y mi mamá... ¿Mi mamá está viva?
—Solo buscas confirmar lo que ya sabes, Gem. Lo que todos saben. Así que no estrujaré tu corazón.
En ese instante, varios toques en la puerta ocasionan que la conversación culmine, el catrín abre y entran ambas mujeres: Diosa y Reina, acompañadas de Calavera. Alguien enciende una luz que no sabía que había y la misma, me ciega completamente por varios segundos en los cuales no puedo enfocar. Al pasarse el efecto, me doy cuenta que el rostro de ambas están pintados como calaveras de colores y sus cabellos se mantiene recogidos y cubiertos.
La mujer de hace rato, viste un vestido de satín negro y un velo de encaje que cae al suelo en el mismo color. La Reina usa un vestido rojo que cubre todo su cuerpo, incluyendo su cuello, junto a un velo que llega hasta su cintura.
Un silencio sepulcral se instala en la habitación luego de cerrarse la puerta. Todos ellos e incluso yo misma, nos encontramos a la espera de las próximas palabras de la mujer vestida de negro.
—Gem... creo que así te decía Lucia y si no me equivoco, tu noviecito también —ella chasquea con su lengua y se sienta en la incómoda cama en la que me encuentro abrazando mis rodillas—. Debe ser triste saber que ambos te trajeron hasta aquí.
» ¿Sabes? Pensé que tus tíos serían diligentes al entregarnos lo que les pedimos por tu liberación.
—Pero ya han pasado demasiados días y siguen negándose—continua Reina, dando un paso adelante—, especialmente Joseph, él siempre se creyó más fuerte y mejor que sus hermanos. Siempre fue autosuficiente y egoísta. Diane y Phillips lo criaron así de engreído.
—Pide mucho para que entreguen lo que les pedí, porque si no lo hacen, te aseguro que en menos de un mes, estarás a la venta del mejor postor. Y créeme —susurra, muy cerca de mi rostro—, no seré buena contigo, después de todo, en unos años, valdrás más de lo que crees.
Un escalofrío detona en mi cuerpo, las terribles imágenes de lo que significan sus palabras pasan una detrás de otra en mi mente y las ganas de llorar se hacen cada vez más fuerte, pero no dejo que ni una se escape. Ambas mujeres y su séquito, proceden a irse pero el catrín adolescente detiene a la mujer de negro.
—Diosa, ¿Hasta cuándo estaremos aquí?
—Hasta que yo lo ordene, Hades.
Espero que salgan y cierro mis ojos, controlo mi respiración y rezo para que Joseph dé lo que piden, para que todo lo que dijeron de Isaak sea mentira y para que algún día yo salga de aquí.
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Los secretos de Gemma
RomanceLa familia Hoffman ciertamente no está libre de secretos. No, de ninguna forma lo están. Hay demasiadas historias tejidas entre ellos, muchos misterios por develar, pero nadie se ha preocupado por ellos. Nadie se ha preocupado por el pasado oculto b...
