LONDRES, INGLATERRA.
DOMINGO, 10 DE NOVIEMBRE DEL 2013.
Todo el aire se sale de mis pulmones y el retumbante latido de mi corazón en mis oídos me advierte que estoy a instantes de tener un ataque de pánico.
Detengo el Porsche, sintiendo que las paredes del auto caen sobre mí y el dolor en mis pulmones se acentúa. El aire quema y con toda la borrosidad frente a mí, busco la manilla del auto, logro abrirla e instantáneamente luego de poner un pie fuera caigo al piso.
Lágrimas caen por mi rostro y ningún sonido sale de mi boca. Escucho un pitido en mis oídos que me indica que voy a desmayarme, lucho contra eso. El dolor en mis pulmones es inexplicable, el ardor del aire a través de mis fosas nasales duele, duele más allá de lo pensado y la sensación de opresión en mi cabeza es desesperante, pero tengo que respirar.
Inhalo, busco el oxígeno que mi cuerpo me pide y el dolor mengua, el sonido de la calle se hace audible, la nube borrosa donde estaba se vuelve nítida y clara, el sentimiento de mi cabeza siendo aplastada disminuye convirtiéndose en un molesto, pero mucho mejor, dolor de cabeza.
Me quedo sentada en la acera, una de mis manos duele y hay sangre saliendo de mis nudillos junto con una inflamación que estoy segura se volverá más grande en los próximos minutos.
Desconozco si son minutos u horas los que transcurren sentada en la acera, pero me tomo mi tiempo para estabilizar mi respiración y el galopante latido de mi corazón. Cuando siento que puedo conducir, me levanto y entro al auto. Conduzco en automático hasta Kensington, con la única distracción del sobre negro con rojo sobre el asiento del copiloto.
Durante todo el camino, la tentación de abrir el sobre me persigue, pero no es hasta que aparco al inicio de la calle de la casa de Patrick cuando cedo a mi curiosidad y descubro su contenido.
Contengo un grito cuando lo primero que sale es una tarántula aplastada y muerta. La dejo caer en el asiento y con más asco que otra emoción, tomo la nota dentro del sobre y leo:
Una propuesta para la heredera de la verdad:
Únete a nosotros.
Salvarás a tus amigos, salvarás al mentiroso, salvarás tu vida...
Condenarás el veneno que corre en tus venas...
¿La ficha más importante? Salvarás a tu adorable mami...
Luzu te envía saludos, Gem.
Como somos misericordiosas te dejaremos pensarlo hasta Navidad.
Releo la nota y caigo en un estado incrédulo. ¿Qué intentan jugar? Me fijo que en el sobre hay una notita más pequeña y la dejo caer.
Oh, Reina y Sombra le dejan saludos especiales al Ingrato.
No será necesario darnos gracias por publicidad, solo fue un acto generoso.
Su representante tendrá días ocupados.
¿Al Ingrato? Inmediatamente recuerdo la primera advertencia y de la misma manera se refirieron a Patrick. Analizo ambas notas y ninguna posee esa rima de sus anteriores advertencias. No hay nada escondido. Ellas realmente quieren que me una a ellas y están utilizando a mi mamá para lograr tal fin.
La revolución en mis pensamientos provoca un dolor de cabeza más fuerte y decido guardarme esto para mí. No se lo mencionaré a nadie. Mientras tanto seguiré trabajando con Mitch. Afortunadamente Isaak decidió entregarle el Diario a mi amigo por lo que fui a buscarlo. No es un buen momento para toparme con el alemán.
ESTÁS LEYENDO
Los secretos de Gemma
RomanceLa familia Hoffman ciertamente no está libre de secretos. No, de ninguna forma lo están. Hay demasiadas historias tejidas entre ellos, muchos misterios por develar, pero nadie se ha preocupado por ellos. Nadie se ha preocupado por el pasado oculto b...
