DOVER, REINO UNIDO.
JUEVES, 31 DE OCTUBRE DEL 2013.
Cierro mis ojos una vez más mientras escucho la insulsa respuesta que Isaak profiere sobre el disfraz de Joker posado sobre la cama junto a uno de Harley Quinn. ¿Qué estábamos pensando cuando dejamos a los dos rubios chismosos encargarse de los disfraces?
—Es un maldito disfraz, cariñitos —interviene Quinn—. No les estamos pidiendo que se conviertan en eso.
—Nadie admitiría que es un psicópata, Isaak —refuto su anterior respuesta.
—Así como nadie es capaz de decidir de quien se enamora —declara, dando dos pasos más cerca mí.
—No te sigas acercando, Isaak —pido.
—Quinnie, tú y yo no deberíamos estar aquí —murmura Patrick.
—Lo sé —le susurra—. Solo quiero ver qué sucede.
—No sucederá nada, porque primero, yo no me voy a disfrazar de Harley Quinn y segundo, esto no es un espectáculo.
El resto de las discusión se mantiene en Quinn quejándose de nosotros por no querer los disfraces y luego, sacando de una caja un vestido corto de escote corazón, con tul negro, magenta y púrpura en la cintura y un estampado de tórax en el corsé. Sobre la cama deja unas medias de rejillas, una peluca rosa y una corona de flores con un velo negro. Es un disfraz de Catrina.
Después busca una bolsa y saca de allí un disfraz de pirata al estilo Jack Sparrow, pero con cierto toque moderno. Es un poco extraño.
—Esto es mucho mejor que Harley y Joker —exclama el alemán—. Benditas seas sus indecisiones.
Para mi rubia favorita eso es suficiente y corre a ambos hombres de la habitación de invitados. Isaak toma su disfraz y se va luego de darme una larga mirada y esbozar una sonrisa.
— ¿Qué quieres decime, Quinnie? —pregunto instantes después, viéndola dar vueltas en la habitación.
—Me he dado cuenta que a pesar de todo soy feliz. Me gusta mi vida, la que elegí y solo... que te quiero mucho, Gemma. No lo digo tan a menudo, pero gracias por estar siempre junto a mí, gracias por no dejarme cuando te necesito —susurra—. ¿Qué tal si te convertimos en la más sexy Catrina de la historia?
Un par de horas después, veo mi reflejo en el espejo y admito que me veo fantástica y sensual. El vestido se amolda a mi cuerpo, llegando hasta mis muslos, pero el maquillaje es lo mejor de todo.
Quinnie pintó la mitad de mi rostro como una calavera y dejó la otra parte con un hermosísimo maquillaje de noche, jugando con ojos azules de lentillas, colores oscuros junto a un dorado brillante en las sombras y labios púrpuras. La peluca rosa es rizada y llega hasta mis hombros, contrastando las flores negras, rosa oscuro, azul y moradas de la corona.
Mi mejor amiga también tomó de mi tocador el juego de joyas inspirados en la luna que me regaló Isaak. Me coloco el anillo y la pulsera, ajusto los botines negros y bajo por las escalera, directo a la sala principal.
Mis ojos se topan con los de Isaak Schwartz en el momento que piso el concreto pulido del lugar, él no disimula su escaneo a mi cuerpo ni esa jodida sonrisa sexy ni esa mirada lujuriosa. Así que yo tomo su ejemplo y examino meticulosamente el disfraz de pirata sobre él.
Mierda. Isaak Schwartz es sexy, ardiente y me incita a pensar de forma desconcentrada y tonta. No es la camisa blanca ni la parafernalia de pirata, es él. Es ese porte desenfadado y natural que pone a su alrededor. La manera que tiene de impactar con sus palabras y presencia.
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Los secretos de Gemma
RomanceLa familia Hoffman ciertamente no está libre de secretos. No, de ninguna forma lo están. Hay demasiadas historias tejidas entre ellos, muchos misterios por develar, pero nadie se ha preocupado por ellos. Nadie se ha preocupado por el pasado oculto b...
