— ¿Cómo te sientes? —Pregunto mientras inspecciono sus ojos con mi linterna, ella niega con la cabeza. Parece asustada—. No te preocupes, te vamos a tratar muy bien.
—Me siento muy mal —Se agarra de la cabeza—. Estoy muy cansada y solo quiero dormir, llevo horas aquí.
Miro la planilla que una de las enfermeras me extiende y reviso su archivo. Catalina Moras, cuarenta y un años, sin ningún antecedente grave en el Hospital.
Ella ya lleva más de una hora aquí, ya que al principio solo presentaba vómito y mareos, pero luego las cosas cambiaron cuando vimos su temperatura la cual era de cuarenta grados, lo que me dijeron es que en media hora lograron bajar esa temperatura a treinta y seis, y ahora que volvía a revisarla la temperatura volvió a elevarse.
—Su temperatura me alarma, está como un sube y baja —Le dije a una de las enfermeras con el ceño fruncido.
Doy indicaciones mientras Tom abre la cortina mirándome con nerviosismo. Era el enfermero más raro que había conocido en este tiempo.
—Tenemos otra paciente en urgencias —Dice y yo me disculpo con Catalina para salir al pasillo.
— ¿Qué paso?
—Al parecer se desmayó al ver la aguja con la cual el dentista iba a anestesiarla...
Lo miro con incredulidad.
— ¿Solo me llamaste por un desmayo, Tom?
—Contigo no se puede agregar drama —Dice suspirando—. Luego la chica comenzó a convulsionar, tiene manchas en la piel y no despierta.
Luego de oír eso sabía que me esperaba un largo turno lleno de incógnitas.
***
—Estoy cansada —Melinda y yo nos sentamos en el sofá de la sala de descanso con una taza de café en las manos—. Pensé que venir a hacer un extra en la sala de emergencias sería buena idea. Pero esto está de locos.
Mi amiga lucía espantosa, no se lo dije por educación pero como siempre ella se estaba matando trabajando. Tal vez debería hacer que ella fuera a una cita con la amiga de Micha.
Saque el celular del bolsillo y mandé un rápido mensaje.
"Creo que Melinda si necesita esa cita con tu amiga"
—Tú eres la que viene Mel, podrías descansar un poco en casa.
Ella rueda los ojos mientras bebe de su café.
— ¿Y perderme de toda la acción? Ni hablar.
La entendía. Antes de que Michaela fuera mi amiga con beneficio no tenía razones por la cual ir a casa.
Prefería estar haciendo más turnos en el Hospital que llegar a mi triste departamento para aburrirme. Pero ahora todo era distinto, con ella en mi vida todo lo era.
Su respuesta no tarda mucho en llegar.
"Mañana, un almuerzo, nuestras amigas, una cita"
No sabía si ella iba a querer ir, Mel es demasiado especial con la comida así que tenía que llevarla a un buen restaurante.
"Costara trabajo, pero nos verás allí" "Hasta mañana gata"
— ¿Qué te parece salir a almorzar conmigo mañana?
Ella frunció el ceño.
— ¿En la cafetería del Hospital?
Negué con la cabeza.
—Nuestro turno termina mañana a las seis así que podemos ir a almorzar en ese restaurante nuevo que tanto quieres ir.
— ¿Hablas en serio? —Pregunta emocionada—. ¡Me parece una idea genial! Espera... ¿Cuál es la trampa?
Hago una mueca mientras ella achica sus ojos en mi dirección.
—Irá Michaela.
Su rostro se descompone.
—¡Ah no! ¿Está es tu forma de que ella me caiga bien, no?
Asentí, no era cierto pero si le decía que esto era una especie de cita doble a ciegas por un lado ella me mataría.
—Oh vamos Mel, eres mi mejor amiga y quiero presentarte a... a mi amiga.
Ella arquea una ceja.
—Tú pagaras la comida.
Le sonrío, en realidad estaba en mis planes hacerlo. Sería poco caballeroso dejar que ella pague su comida cuando yo la estoy invitando.
—De acuerdo.
***
Y no todo resulto bien ese día.
Tenía pensado en que la cita sería estupenda y apenas al empezar las cosas fueron mal. Michaela y su amiga Lena no vinieron con la ropa acorde al lugar por lo que tuve que pagar al mozo un dinerito para que las dejaran pasar. Obviamente Micha no sé dio cuenta.
Melinda se enojó por aquello, mucho más cuando vio a la morena y Micha, solo dos segundos bastaron para comenzar a criticarla. Al menos después de un rato todo se tranquilizo pero la "cita" fue un fiasco y Mel se fue temprano al igual que Lena.
Y para empeorar el asunto cuando fuimos a mi departamento y le mostré la torta de chocolate que tenía para ella se molestó y comenzamos a discutir hasta tal punto en donde me pregunto algo que no estaba dispuesto a responder.
— ¿Por qué mejor no me dices la razón por la cual no quieres tener una relación seria con nadie? ¿A caso te lastimaron?
Eso me puso incómodo. No iba a hablarle de la manera tan estúpida en la cual me había enamorado de Maya y ella había jugado conmigo.
—Eso no es de tu incumbencia.
Ella da un paso atrás luciendo dolida, pero luego vuelve a recuperar su expresión de enojo.
—Pues tampoco es de tu incumbencia mis fobias "absurdas".
Rodé los ojos, ella era tan exagerada.
— ¿Sabes qué? —Preguntó de mala manera—. Mejor me voy.
Giró y comenzó a caminar hacia la salida furiosa, trote hasta ella hasta tomarla de la mano y girarla hacia mi de tal forma que su pecho choco contra el mío. Pero ella no estaba dispuesta a quedarse en mi agarre por lo que se alejó.
—Es una historia larga —Dije sin saber bien el porque—, pero tienes razón.
— ¿De qué estás hablando?
Con todo el dolor del mundo lo dije:
—Me rompieron el corazón —Y yo que siendo un Doctor no tenía idea de cómo curarlo, de cómo sanar las heridas que ella me había provocado.
Sus ojos verdes me miraron con tristeza.
—Puedes confiar en mí —Susurro por lo bajo, intentando convencerme—, cuéntamelo Ryan.
La mire pero tragando saliva negué.
—Ya hice mucho admitiéndolo —Ya no me sentía de humor, así que frotándome la nuca dije de la manera más amable que encontré—, creo que tengo cosas que hacer te llamo luego ¿de acuerdo?
Pero como siempre aunque no lo dije de una mala manera debió sonar todo lo contrario por la forma en la que me miro.
—Adiós Ryan.
Dicho esto se fue dejándome solo. Fui hasta la cocina y me senté en la barra donde vi el pastel, corte un trozo con la cuchara y comencé a comer en silencio.
"Una completa delicia" pensé. Soltando un suspiro dejé la cuchara en un costado, hubiese sabido mejor si lo probaba de los labios de Michaela.
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El Amor Por El Chocolate. #2
RomanceSecuela de "La Pasión Por El Chocolate" Ryan Scott, es un renombrado Doctor de los Ángeles, que luego de sufrir un corazón roto por su ahora ex esposa, decidió no volver a caer en las garras de una mujer. Y mucho menos de las que tienen un rostro de...
