Desperté en la cama de Michaela, ella me abraza mientras sigue dormida. Mis manos van hasta su mejilla y la acaricio lentamente. Es mejor que continúe dormida, cuando despierte volverá a sentir todo ese dolor y sufrimiento y algo me dice que será mejor que no esté en su casa. Aquí todo le recordará a su padre y ahora todavía no la veo capaz de enfrentarse a esos recuerdos. Sé que despertara en cualquier momento por lo que luego de dejarle un beso suave en la frente me levanto y voy al baño.
Una vez que termino de refrescarme voy de vuelta a la habitación, ella continúa dormida y aprovecho ese momento para guardar algo de ropa en una de sus bolsas que suele llevar a mi departamento. Ella se mueve y lentamente abre sus ojos, esta algo aturdida. Se sienta en la cama sin percatarse de mi presencia y luego ve el lugar donde había bailado con su padre hace un tiempo y lleva una mano a su pecho para luego llorar.
Dejo caer la bolsa en el suelo y voy junto a ella, me siento a su lado, sus manos cubren su rostro y su cuerpo se desarma en sollozos, cada llanto que suelta me parte el corazón. Agarro sus manos y la separo de su rostro ella al verme tiene los ojos rojos al igual que su nariz sus labios tiemblan y sin dudarlo me abraza sube a mi regazo y se aferra a mí con miedo y continúa llorando. Acaricio su espalda lentamente y ella poco a poco se va tranquilizando.
Levanta su rostro para mirarme, puedo ver a través de esos ojos verdes, puedo ver el dolor en ellos. Me gustaría besarla, abrazarla y decirle que estaré ahí para ella pero no creo que sea inteligente de mi parte luego de como las cosas entre nosotros terminaron. Acaricio su mejilla y ella cierra los ojos mientras inhala de manera profunda.
—Vamos a mi departamento.
Ella frunce el ceño.
—¿Qué?
—Necesitas salir, despejarte. Déjame ayudarte —Suplico. No quiero seguir viendo esa tristeza en ella.
Aparta la mirada unos segundos y asiente.
—De acuerdo.
Se levanta de mi regazo incómoda, lleva una de sus manos a su cuello y yo solo agarro una de sus manos y me levanto quedando frente a ella.
—Micha yo...
Ella suelta mi mano y da un paso atrás.
—Voy al baño.
La veo alejarse y termino sentándome nuevamente en la cama. Soy un idiota. Quiero ayudar pero no sé cómo, no sé si soy suficiente para ella.
El camino a mi departamento es dolorosamente silencioso. Ella mira hacia la ventanilla sin alguna expresión en su rostro, sus labios son una larga fina recta, y temo no volver a ver alguna sonrisa suya. Al llegar subimos juntos pero aún así no lo estamos, no estamos juntos de la manera que quiero.
—Me puedes decir ¿Qué demonios hacemos en tu apartamento? —Pregunta una vez que estamos dentro, tira su mochila y luego me mira.
—Estar en tu casa te deprime. Cada vez que miras un rincón de tu casa te pierdes en recuerdos, y puedo asegurar que tienen que ver con tu padre. Aquí por lo menos puedes descansar.
Mi respuesta no pareció convencerla del todo.
—Ya dormí lo suficiente.
Negué con la cabeza, camine hacia la cocina en busca de algo para comer.
—Dormir una hora no equivale a descansar. Además puedo apostar que no comiste nada en estás horas.
—No tengo hambre, no quiero descansar, y no sé cómo me convenciste de salir de mi casa.
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El Amor Por El Chocolate. #2
RomanceSecuela de "La Pasión Por El Chocolate" Ryan Scott, es un renombrado Doctor de los Ángeles, que luego de sufrir un corazón roto por su ahora ex esposa, decidió no volver a caer en las garras de una mujer. Y mucho menos de las que tienen un rostro de...
