El apartamento donde Micha se ha quedado todo este tiempo no está nada mal, es pequeño pero tiene todo lo que necesita aquí. Estoy orgulloso de que ella logrará muchas cosas en estos meses, luego de ver algo de la ciudad fuimos a comer y nos contó como se había vuelta una ama de casa "Exageración suya" ya no era mala cocinando y necesitaba probar algunos de sus platos para corroborar eso.
La miro con una gran sonrisa en los labios, ella muerde los suyos. No hace falta decir mucho cuando la empujo con delicadeza en la cama y subo sobre ella sin lastimarla, la beso como he estado esperando todo el jodido día y ella me corresponde de la misma manera. Sus manos quieren explorarme, intenta quitarme la camiseta y le hago el favor de sacarmela yo mismo. Me alejo llevando mi mano derecha hasta mi espalda donde tomo un puño de mi camiseta y me la saco. La tiro lejos y ella me mira con ojos brillantes.
—Al fin te tengo solo para mí —Ella está emocionada, mira mi abdomen como si fuera alguna clase de Adonis lo que me parece de alguna manera adorable. Solo ella me mira con tanto amor, y fui un estúpido al no verlo antes—. Necesitaba prestarte más atención a ti, no lo tomes a mal. Pero tu madre y Lena parecía que no se irían nunca.
Ella levanta su rostro juntando sus labios con los míos. Me sorprende cuando tira de mi labio inferior lo que logra que suelte un gruñido.
—Solo estábamos hablando, además me tuviste todo ese tiempo sobre tus piernas, abrazándome como un oso, o tal vez un lindo panda.
Recuerdo el panda tatuado de su amiguito suyo y no me gusta tal comparación pero no digo nada. si los pandas le recuerdan ese momento y no aquel donde el neoyorquino se quitaba la camisa por mi estaba bien
—Eso no me era suficiente —Mi boca desciende a la curvatura de sus labios voy rozando la piel hasta que llego a su mandíbula y la muerdo fugazmente—, te necesitaba debajo de mí —Llevo mis manos debajo de su blusa le desabrocho su sujetador y se la quita. Su blusa es suave al tacto y la dejo sonriente mientras llevo mi boca hasta la punta de sus pecho y meterlos en mi boca, ella gime mientras mi otra mano roza su pecho por sobre la tela—, gimiendo y suplicando más.
—Ryan... —Gime mi nombre y su espalda se arquea—. Dios mío vas a terminar matándome.
Eso hace que suelte una carcajada, me alejo de ella mirándola con una gran sonrisa, vuelvo a agacharme.
—Te extrañe tanto —Murmuro dejando un beso mojado sobre los suyos. Necesito mucho tiempo para explorarla pero sé que esta igual de ansiosa que yo. Beso su labio superior y luego el inferior dejando un leve mordisco en ese último, mi mano aparta su blusa y va directo a su pecho. Ella gime al sentir el tacto directo de mi piel abre su boca y yo profundizo el beso
Ella se aleja y se quita la blusa, me mira con una sonrisa.
—Yo igual. También puede que el sexo... —Arqueé una ceja—, bueno, si extrañe el sexo.
No lo dudo. Yo también extrañé el sexo pero no solo eso, la extrañé a toda ella. Su loca personalidad, su lado cariñoso, celoso, todo.
— ¿Te quitaras los pantalones o te los quitare yo? —Dice con la respiración agitada.
—Alguien está ansiosa —Le hago caso y me saco los vaqueros junto con los boxers que terminan en alguna parte de su habitación. Pero mi sorpresa llega cuando le saco los suyos y veo una tanga en ella. Mis ojos suben hasta su rostro.
—Estoy sorprendido.
—Esa era la idea, tonto.
Con eso sé que con Michaela nuestra relación nunca podrá perder su toque. Siento sus manos en mi erección y un gruñido se escapa de mis labios, la miro y veo que sus ojos disfrutan hacerme perder el control. Mis besos se vuelven tontos, mi atención sigue donde sus manos se encuentra jugando.
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El Amor Por El Chocolate. #2
RomanceSecuela de "La Pasión Por El Chocolate" Ryan Scott, es un renombrado Doctor de los Ángeles, que luego de sufrir un corazón roto por su ahora ex esposa, decidió no volver a caer en las garras de una mujer. Y mucho menos de las que tienen un rostro de...
