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Me preparo para ir a la joda en la casa de mi novio con su amigos del club y otros amigxs que tenemos en conjunto. Cuando termino de vestirme y maquillarme, subo al auto y el novio de mamá me lleva.

Al llegar, lo saludo y espera que entre a la casa para luego irse.

–Llegó la más linda de todas —Toto me abraza.

–Hola bombón —lo abrazo.

–Nosotros sin pelear hoy llueve —me mira riendo—. Tu wacho está por allá.

Me señala la cocina y es a dónde voy, en el camino me cruzo a gente y los saludo. Cuando llego a Gastón, está con el celular y ni se percata de que estoy en frente de él.

–Hola mi amor —me sonríe y me besa.

–No podés ser más hermoso —sonrío y miro como está vestido, jean negro roto y remera blanca, tan simple pero tannnnnn hermoso.

–Te amo —me agarra de la cintura y me besa.

Yo no tomo nada porque no quiero terminar quién sabe como. El que si toma, y en exceso, es Gastón.

Tolero su pedo hasta que es obvio que no da más y en cualquier momento se cae redondo al piso.

–Ya está —le saco el vaso de la mano—. Nene, vos no podés tomar de esta manera, en unas horas te vas a concentrar.

Claramente no me contesta y lo único que hace es tratar de sacarme el vaso de la mano. Llega Pedro junto a Toto y lo agarran antes de que se caiga al suelo.

–Vamos a dormir.

–Tengo novia flaca —me mira.

–Flaco, ¡Yo soy tu novia! —lo miro y sus dos mejores amigos rien. Por el amor de Dios.

–Perdón gorda...

–¿Qué pasa acá? —Sofi me mira y luego mira a Gastón—. Que asco Gastón.

–Me voy —lo miro mal y me doy media vuelta.

–Boludo, ¿Me vas a dejar solo con él? —Toto mira a Pedro.

–¿Y que querés que haga? —habla Pedro—. ¿Que la deje ir sola a está hora? Prefiero que éste pelotudo quiebre del pedo que tiene antes que a ella le pase algo.

–No es necesario que me acompañes —hablo mientras salgo de la casa.

–Si es necesario... pero hay un problema —me mira por menos de un segundo.

–¿Cual?

–No tengo el auto... tenemos que ir caminando.

–Repito, si querés quedarte hacelo, puedo ir sola —lo vuelvo a mirar.

–Ya te dije que te voy acompañar, te puede pasar cualquier cosa.

Ninguno dice nada más y nos disponemos a caminar las cuadras que separan la casa de mi novio del departamento.

En cierto momento miro a Pedro con toda la ternura que me genera y él igual, me sonríe para luego bajar la mirada.

–Sos un poco tímido, ¿No? —lo miro.

–¿Por qué? —pregunta mirando el camino.

–Cada vez que te sonrió o te miro bajas la mirada... cómo recién.

–La verdad es que si... un poco.

–¿Tuviste novia alguna vez?

Ay Agustina, esas preguntas que le haces al pobre pibe que hace dos segundos te dijo que es un poco tímido.

–Desde chico viví en la pensión y hace poco me mudé solo... claramente no, no tenía tiempo entre el colegio, los entrenamientos y eso.

Bueno, yo si entreno y también voy al colegio aunque es como si no iría porque de trece materias me llevo quince.

–Valió la pena... llegaste a primera.

–Todo valió la pena.

Dice él y no respondo.

En ese mismo momento un auto para al lado nuestro.

–Amigo, ¿Vas a lo de Gastón? —un chico morocho mira a Pedro.

Gastón que en este momento debe estar durmiendo o tirado en el piso del pedo que tiene.

–Vamos, te llevamos —el chico copiloto lo mira.

–Anda, son cinco cuadras —miro a Pedro—, puedo caminarlas sola.

–No —me mira y luego mira a sus amigos, o lo que sean—, la llevo a ella y pasen a buscarme.

–Dirección.

Les doy mi dirección y ellos le dicen a Pedro que después de ir a comprar lo van a buscar.

Al llegar, esperamos por unos pocos minutos a los amigos de él, cuando llegan nos saludamos, le digo que me avise cuando llegue y entro al edificio para luego subir al ascensor y entrar al departamento.

–Es temprano, son las dos de la mañana —mamá mira el celular mientras yo saludo a mis tíos.

–Ya se... —me siento en la silla poniendo ambos brazos en la mesa—, pero tengo que entrenar temprano.

–¿Gastón te trajo? —Pablo, el novio de mi mamá, me mira.

–Pedro...

–¿De la Vega? —mi tío me mira con los ojos abiertos.

–Suficiente con que seas fan de mi novio y te vuelvas loco cuando lo ves, ¿Ahora también Pedro? —lo miro riendo.

–Él es fan de todos, Acu —habla mi tía.

Miro mi celular y es Pedro avisándome que llegó, le contesto y vuelvo a guardarlo.

–Me voy a dormir.

–Paquete está en tu cama —mamá me mira.

–Ay mamá —me quejo.

–Mira si venía Gastón, Laura —Pablo la mira.

–Pero la nena quería ir a dormir con ella.

–Yo voy a prender el aire igual, lo siento por ella pero tengo calor.

–Está abrigada —dice mamá y cierro la puerta—. ¡Cuida a tu hermanita!

Trato de no hacer mucho ruido al cambiarme pero el celular lo arruina porque suena y mi hermana se empieza a mover, le palmeo la espalda suave para que vuelva a dormir y lo logro.

Me acuesto y boludeo con el celular un poco hasta que lo pongo en silencio y lo conecto al cargador.

Yo en éste momento podría estar disfrutando de una hermosa noche junto al otro pelotudo, pero no. Decidió ponerse en pedo y cagar todo.

prohibida ↪ Pedro de la VegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora