Es domingo a la tarde, hoy juega Lanús y obviamente voy a ir a verlos.
Termino de vestirme y con Pedro salimos de mi habitación, si gente. Agarro mis cosas y abro la puerta de la casa encontrándome con algo no tan agradable.
–¿Que hace este pendejo acá? —Pablo mira a Pedro.
–Primero, no le digas pendejo y segundo vos sabés que no podés entrar al departamento —lo miro—. Esa llave ya no te funciona querido.
–Igual ya nos vamos —Pedro lo mira.
–No te quiero ver acá —lo señala.
–¿Cual es tu problema? —lo miro—. No es tu casa y vos no decidís quién entra, eso lo decidimos con mi mamá y vos no te metes... Pedro va venir cuando se le cante el orto.
–Nunca vas a ser suficiente para mi hija, nunca le vas a llegar ni a los talones a Gastón —papá se acerca a él.
–¿Pensas que es necesario llegar a ser como Gastón? —Pedro lo mira—. No ando en esa, con hacerle bien a ella me alcanza.
–No te quiero ver con ella, no quiero que la toques —lo señala—. Agradece que seguís jugando pendejo.
–¿Qué pensas hacer? —lo miro casi llorando.
–Sabes que tengo influencia en ese club —me mira—. Y si vos seguís con este pibe primero se va la capitanía, después la titularidad, te vas del club y por consecuencia de la selección... Fíjate lo que te conviene, Agustina.
–Me chupa un huevo, ya te dije que conmigo que hagas lo que quieras... pero a Tomás y Gastón no los toques.
–¿Te parece casualidad que el pibe no esté citado para hoy? —me sonríe con los labios apretados—. Fíjate.
Nos da una última mirada y entra al departamento, por orden de mi mamá él solo puede entrar si está alguien en la casa así que tengo que esperar a que agarre lo que tenga que agarrar y salga de la casa.
Cuando lo hace, subimos al ascensor y Pedro, al sacarme como quince centímetros, me atrae hacia él y pasa una mano por mi cuello. Pablo nos mira y niega con la cabeza. Boe hermano tanto te duele ver esto.
Él sale del edificio con mi tarjeta de acceso y con Pedro salimos al estacionamiento.
–Perdón por eso —lo miro.
–No tenés porque pedirme perdón —niega con la cabeza y me besa.
Luego subimos al auto y él maneja hasta el club. Al llegar bajamos y en la fila, o lo que sea, para entrar veo a Toto de espalda y voy corriendo para saltar encima de él.
Me da lastima que él no esté por entrar a jugar por mi culpa, es injusto.
–Amiga, te extrañé —me abraza.
–Me viste ayer —lo miro riendo.
–Todo por irte... ¿Acaso vos estuviste con mi mejor amiga? —mira a Pedro.
–¿Eh? No amigo —niega con la cabeza.
–Ya se todo amigo, no hace falta que me mientras —Toto lo mira riendo.
–Amo porque Acu nunca le dijo que nosotros sabemos —Sofi ríe.
–¿Es joda? —Pedro me mira y rio.
–Me olvidé —me encojo de hombros.
Entramos al estadio y nos sentamos a metros de la cancha aunque tenemos la oportunidad de estar en un palco pero no, es mejor estar acá.
Al rato llegan los demás chicos, algunos de mi familia y los de Gastón.
Qué lindo, cartón lleno.
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prohibida ↪ Pedro de la Vega
FanfictionUna vez más hizo la gran Mauro Icardi, y le robó la novia a su amigo.
