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Llegó el viernes y en el transcurso de esta semana aprobé dos materias de las quinientas que tengo que rendir. Pero obviamente las voy a rendir en febrero, en realidad eso es lo que piensa mi mamá, pero la semana siguiente me voy de vacaciones hasta un día antes de Navidad.

Pablo me dijo que si rendía todo entre diciembre y febrero, me daba el auto que me viene prometiendo desde AGOSTO. Pero bueno, igual capas si rinda, capas no... según mi estado.

Gastón está durmiendo encima mío antes de ir a concentrar, cuando digo que duerme igual que un bebé recién nacido no es joda ah pero a la hora de escabiar mamita agarrate.

Cuando son las seis, lo muevo despacio y lo despierto. Suspira y se sienta en la cama, mira el suelo unos segundos y después se levanta para ir a cambiarse.

Yo voy a la cocina y ahí está gran parte de mi familia, hago saludo general y agarro unas papas para volver a la habitación.

–Te acompaño, tengo que traer a unas de hockey —lo miro y él asiente.

Zapatillas, short de jean blanco y suelto y una campera abierta de Lanús. Qué hermosa combinación.

Salimos a la cocina y Gastón saluda a todos, él se lleva mejor con ellos que yo, literal.

–Voy al club a acompañarlo, y vuelvo con las chicas —miro a mamá y asiente.

–Gato, ¿Te vas? —mi hermanita lo mira.

–Si hermosa, mañana vuelvo —él le sonríe.

–Flor, ¿Vamos? —miro a mi prima y niega—. Pajera de mierda.

Bajamos con Gastón y comenzamos a caminar las tres o cuatro cuadras que separan mi casa de la cancha.

Cuando llegamos, ambos entramos.

–Te amo, suerte —beso a mi novio.

–Te amo, pásala bien —sonríe y me devuelve el beso.

Camino hasta la cancha de hockey y espero que mis compañeras salgan del vestuario.

–En mi defensa estaba vomitando zarpado ayer a la noche —miro al DT—, si no me crees pregúntale a Lodico.

–Nuevo bebé —Agustina mira mi panza.

–Ni mierda —niego.

–Pasenla bien hoy, pero no se pasen ¿Si? —el DT nos mira a todas—, el domingo último partido y quiero a todas acá y no en el hospital.

Lo saludamos y emprendemos camino a casa.

Apenas llegamos, entramos a mi habitación y comenzamos a prepararnos para salir hoy en la noche. Despedida del año.

Luego de maquillarme y peinarme me acuesto en la cama y miro el celular, tengo mensajes de Gastón así que le respondo. Si es por mi no voy una mierda y me quedo hablando con él, pero llegó hacer eso y me matan.

–Deja el celular boluda —Lola me mira.

–No les jode.

–No te va matar dejar de hablar con tu novio y darle bola a tus amigas.

–Boe, perdón —bloqueo el celular y lo dejo en la cama para comenzar a cambiarme.

Cuando ya estoy cambiada y lista, le aviso a Pablo que ya estamos y todas bajamos al primer piso, de ahí salimos a la calle a esperarlo.

En el recorrido le contesto los mensajes a Gastón aunque es seguro que ya está en el quinto sueño.

Espero pasarla bien, porque encima de que tengo sueño ahora extraño a una persona que ví hace menos de seis horas.

prohibida ↪ Pedro de la VegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora