Salimos del hotel en el que concentramos y subimos al micro, al fin ya estamos en Argentina y en unas horas voy a ver a los chicos de nuevo.
El viaje al estadio pasa entre cantos, gritos y demás como siempre, amo a este grupo.
Al llegar, bajamos del micro y hay algunas chicas para fotos y periodistas, me saco fotos con algunas y sigo mi camino.
Luego de boludear un poco, comenzamos a cambiarnos para salir a precalentar.
–Dale negra —Delfina pasa por al lado mío.
–Para que me cago de frío —me abrocho la campera.
–Ay Agustina —Noel me mira riendo.
–Vamos hacerle el toto a estas... Ay Toto —salgo a la cancha.
–Debe estar por ahí Toto nena, deja de mariconear —Flor me mira.
Salimos a la cancha y hay muchas personas, imposible buscar a Toto y a los demás así que lo único que hago es precalentar porque quiero jugar bien, lindo sería que ellos se hayan comido alto viaje y yo juegue para el orto.
Minutos después, volvemos al vestuario. Me saco las zapatillas y me pongo las canilleras con las medias.
Agarro el celular y veo que tengo algunos mensajes.
Gordo🐷
Esas gambasssss
20:14 pm
Ay bebé, dónde están?
20:20 pm
Atrás del banco de suplentes
20:20 pm
No respondo porque nos sacan corriendo del vestuario, el equipo titular se queda en el túnel mientras que las demás salen para sentarse en el banco.
–Dale wacha —Juli me toca el hombro.
–Suerte —Majo les habla a todas.
–Es tuya —Retegui me da la cinta de capitana, nanana yo me muero.
–¿Eh? —lo miro.
–Ponetela que te la saco —Carla me mira riendo.
Me la pongo al toque, amigo esto es un sueño. Y como soy capitana voy primera en la fila, que emoción amigo.
Salimos y nos ponemos una al lado de la otra para escuchar varios himnos, cuando suena el de China miro hacia atrás del banco de suplentes esperando encontrar a los chicos y si están ahí, también está mamá, mi abuela y demás.
Los amo un montón.
Cuando ellos me miran sonrió y luego miro al frente para nuestro himno.
Al terminar, camino hasta la posición de delantera en la que jugué toda mi vida. Ayúdenme a que haga todo bien porque de otra manera me mato.
[...]
El tercer cuarto comienza, estamos 6-0 contra Canadá con dos goles míos, ya ni ganas de jugar contra estás muertas ahre forra.
Corro detrás de la jugadora Canadiense que tiene la bocha y está tira el palo para atrás el cual impacta en el ojo y frente.
–La que la parió —digo y me tapo la zona afectada.
–¿Qué pasó? —Delfi me mira.
–Me pegó un palazo —agarro el palo.
Acompañada camino hasta afuera de la cancha, tiró el palo y me sacó la mano del ojo. La miro y está lleno de sangre.
–Poneme algo y entro de nuevo —miro a la medica.
–¿Pensas entrar de nuevo? —Retegui me mira.
–Si —asiento.
Me saca toda la sangre de la cara y manos para luego taparme la zona que está abierta. Agarro nuevamente el palo y me paro fuera de la línea de la cancha esperando la señal para entrar nuevamente.
–Agustina, ¿Qué te pasó? —mamá me mira desde su lugar, justo atrás de mi.
–¡Florencia marcala! —le grito a mi prima y me doy vuelta a verla—. Me pegó un palazo.
–No podes jugar... ¿Te dejaron?
–No, pero juego igual voy a jugar —la miro—. Ay los extraño.
Al instante de decir eso, entro a la cancha cuando me dan permiso. Like y le doy un palazo a esta pelotuda que me pegó ahre agresiva.
–Me está agarrando de la camiseta hace una hora, me rompió la cara, ¿Que querés? —miro al árbitro.
–No seas calentona –Noel me agarra de la mano.
–Están perdiendo 6-0, algo peor no les puede pasar —Carla me mira.
Vuelvo a mi posición para seguir el partido, minutos después el cuarto termina y salgo de la cancha, agarro el agua y me acerco a donde están los chicos.
–¿Cómo tenés? —Lucas me mira y me levanto la gasa, la cual ocupa el ojo y un poco de frente.
–Ay Agustina —Sofi me mira.
–Tenes un derrame —Gastón me mira.
–Me pegó un palazo la hija de puta ésta —me pongo la gasa donde estaba—, me sacudió toda la cabeza encima.
–Cagamos, lo poco que había murió —Toto y Gastón rien y los miro mal.
Así me río yo de vos cuando me estoy cogiendo a tu mejor amigo estúpido no mentira te quiero Gato.
Volvemos a entrar a la cancha y lo único que hacemos es tiempo, ya es medio imposible que nos ganen, ellas están cansadas y yo con un ojo menos. Hermoso todo.
Al terminar el partido, la cabeza comienza a doler zarpado, y si como no va doler y alto palazo me metieron.
Termina el partido, me saco la camiseta y la tiro a dónde están los chicos, el que toca toca.
Salgo de la cancha y voy al vestuario, la médica me saca la venda y entro a bañarme. Al salir la misma rutina de siempre y me ponen algo en el ojo que refresca un poco.
–Te comiste un palazo —un periodista me mira y rio—. ¿Cómo fue?
–Estaba corriendo, no sé si la jugadora quería pegarle a la bocha o qué, no se percató que estaba atrás y palazo —relsto mientras rio—. Me quedo retumbando toda la cabeza.
–¿Qué te dijo Noel?
–Que no sea calentona...
–Algo imposible.
–No me pueden pedir eso cuando me caliento por todo y salto al toque, me pegó un palazo, me agarraba de la camiseta... para querida.
Luego de unos minutos más, salimos del estadio y ahí veo a todos los chicos. Abrazo a todos y beso a Gastón, me quedo poco ya que tenemos que volver al hotel.
Al fin se termina este viaje que puede ser un sueño y la oportunidad de mi vida, pero fue demasiado largo.
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prohibida ↪ Pedro de la Vega
FanfictionUna vez más hizo la gran Mauro Icardi, y le robó la novia a su amigo.
