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Aunque sea día se semana vamos a salir porque podemos ahre que no podemos porque entrenamos temprano pero salimos igual.

Con Gastón seguimos sin hablar, lo único que hacemos es tirarnos indirectas y pelear de vez en cuando combinado con miradas cruzadas. Nuestra tercera pelea oh my god ahre las tenía contadas, igual si porque real que nunca nos peleabamos.

–A vos no te dije nada Gastón, no me jodas la existencia —lo miro cuando estamos esperando el ascensor.

–Yo tampoco te dije nada hermana, te tomas todo a pecho —me mira alzando las manos a la altura de su cintura—. Relajate.

Uh dios esa palabra me hace acordar a "Relajate y gozá".

Encima con la voz de pija que tiene este pendejo ahre se metía con la voz del pibe.

–¿Qué me relaje? Chupala Gastón.

–Me cansé —Toto nos mira—, entren un toque.

Lo miro sin entender y él me empuja sutil dentro del departamento junto a Gastón y cierra la puerta.

Que mierda haces Tomás.

–Me abrís ya —habla Gastón golpeando la puerta.

–Tomás, no me pides encerrar acá hermano —golpeo.

–¡Se van a quedar ahí hasta que arreglen sus mierdas y si es posible terminen cogiendo!

–¿Vos me estás hablando en serio?

–Si gorda, sea hoy o en una semana se van arreglar —habla—. La llave me la llevo yo, tu mamá no vuelvo hasta dentro de dos dias y el encargado está de vacaciones... jodanse por no arreglar sus problemas cuando deberían haberlo hecho.

Se escucha el ruido del ascensor, miro por la cosita esa de la puerta y ya todos desaparecieron.

Esto no me puede estar pasando a mi.

Comienzo a revolver la casa en busca de la copia de la llave, yo no me pienso quedar acá.

–¿Qué haces? —Gastón me mira mientras salgo al balcón.

–Busco la copia de la llave —hablo obvia.

–¿Y vos pensas que la copia va estar en el balcón?

–Y que se yo Gastón, hace algo y buscala.

–Agustina, tu mamá se fue y se llevó la copia querida —ambos nos miramos.

La pienso un toque y si, mi mamá se llevó la copia porque otra manera de entrar al edificio y al departamento no tiene.

El mundo está en mi contra, me odia.

–¿Y que vamos hacer toda la noche? —lo miro y él se encoje de hombros.

–¿Y para que Toto hizo esto?

–Para que arreglemos todos... igual yo no tengo nada que arreglar con vos.

–¿Por qué de un día para otro me empezaste a tratar para la mierda?

–Quizas te estoy tratando como te mereces...

–¿Un pibe con el que pasaste cinco años de tu vida? Estás equivocada Agustina.

–¿Te acordás del día que dormí con Toto en el sillón? —él asiente—. ¿Qué hiciste el día antes en el boliche?

–Una piba se me tiró y la saque.

–¿Estás seguro?

–¿Quién te contó otra cosa?

–No importa quien fue, éramos miles en esa casa —alzo las manos—. Consejito, si vas hablar de lo cornuda que haces a tu novia no lo hagas con veinte personas alrededor y con la puerta abierta.

–Nunca te hice cornuda, entendelo.

Esa carita amigo, te conozco y sé que mentis.

–No te creo...

–Te enojas conmigo, ni me decís el porqué, te borras y andas haciendo un vivo con ese pibe —me mira—. Cualquiera.

–20 años hermano, tenés 20 años y deberías darte cuenta de las cosas que haces.

–Y como si fuera poco, te vas de joda con pendejitos a famositos —niega con la cabeza—. ¿Desde cuándo?

–¿Lo tengo prohibido?

–No lo tenés prohibido, me jode que lo hagas para hacerme la contra a mi.

–Vos insinuaste que yo tengo algo con Pedro ¿Entendés eso? —lo miro—. ¿Qué mierda tenés en la cabeza?

–¿De dónde puede sacar la gente que vos estás con él? O ven algo que yo no o están inventando, cosa que no creo porque lo dicen muchas personas.

–Es cualquiera —niego con la cabeza.

–Y como si lo anterior fue poco dijiste en frente de miles de personas que yo espero que te vayas vos así llamo a minas —me mira—, cuando sabes que eso es mentira porque yo no necesito a otras pibas cuando te tengo a vos.

–Ahora me tenés, si seguís con estas actitudes lo dudo.

–¿Querés cortar? —alza las cejas—. Hacela corta y decimelo Agustina, es fácil la cosa.

–No quiero cortar Gastón, quiero de una vez por todas volvamos a lo de antes y dejemos de joder la con estos temitas de una vez porque ya cansa... Decime la verdad y listo.

–No estuve con la piba, la saqué... Esa es la verdad.

–Confio en vos más que en cualquier persona y no quiero quedar como una cornuda —niego con la cabeza.

–Por lo que más quieras, creeme —se acerca a mi—. Nunca te haría algo así.

Mentira.

–Te amo, te amo a vos —me corre el pelo de la cara.

Y si él me miente, yo también lo voy hacer porque quedarme atrás yo nunca.

–Te amo —lo beso.

Acá está cumpliéndose tu propósito de que también garchemos Tomás Belmonte, gracias por esto porque si era por nosotros seguiamos en guerra.

prohibida ↪ Pedro de la VegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora