Salgo del entrenamiento bastante tarde y camino con unas chicas de la reserva hasta el estacionamiento, las saludo y me subo al auto.
Al llegar al departamento, luego de dejar el auto en el estacionamiento subo por el ascensor.
–¿Qué hacen todos ustedes acá? —miro a los chicos.
–Te vinimos a visitar —Azu me abraza.
Luego saludo a Sofi, Lucas, Santi, Toto y Gato. Como los amo.
Los dejo a ellos ahí y me voy a bañar porque soy un asco, al salir me visto normal y salgo al living.
–Veni —Lucas me abraza y me da un beso en la frente.
–No la abraces así que la pones peor pelotudo —Santi lo mira mal.
–Ay basta —me alejo de él y me siento pegada a la puerta.
–Anda maricona —Gastón me mira.
–Callate pelotudo —lo miro—. ¿Ustedes planean quedarse a dormir?
–Claramente —habla Toto.
–Nosotros nos vamos a una joda —habla Lucas mirando el celular—, con Gato y Santi.
–Encima que te vas no me traes a tu hermano, la verdad...
–Y anda a buscarlo pelotuda.
–¿Y que vamos a comer? —los miro.
–Decile lo que nos obligaste hacer —Sofi mira a su hermano.
–Fuimos al club de la milanesa...
–Ah me encantó, fueron sin mi —lo miro—. Ahora me voy a pedir diez kilos de helado para mí sola... y encima nadie va dormir en mi cama.
–Que risa —habla Toto.
–¿Saben qué? —me acuesto en el piso—. La verdad yo creo que la próxima voy a estar con una mina...
–Ay, ¿Nos casamos? —Sofi me mira.
–Realmente estoy pensando eso... o pienso dedicarme al hockey y a la joda porque ya me cansaron los pibes —asiento lentamente—. La gente en general me cansó.
–Deja de agarrarte futbolistas mami —Azul me mira—. Vos te agarras a los peores.
–Si la verdad... qué estrés —miro el celular—, estrés que se solucionaría con helado.
–Dale Gastón, levanta el culo y llévala —Toto mira a su mejor amigo.
–Pero...
–¿Pero? —Sofi lo mira—. ¿Dijiste pero?
–Ay que pelotuda —Santi la mira.
–Dale, vamos —Gastón me mira.
–Para que me cambio —me levanto y voy a mi habitación.
–¡De la Veneciana no que no me gusta! —grita Santi.
–No te vamos a traer a vos igual —habla Gastón.
–Anda a Nahuel gorda.
–Sisi, ustedes mandenme tranca —salgo de la habitación poniéndome un buzo.
Bajamos por el ascensor y la pelea comienza porque él quiere ir en auto y yo no, igual gano yo como siempre.
Quién pudiera llevarse así de bien con sus ex, solo nosotros.
–Encima hay que cruzar las escaleras Agustina —Gastón se queja.
–Y bueno, que querés que te pongan una escalera mecánica —comienzo a subir.
–Encima nos van a recagar robando.
–Y si, con la pinta de tincho que tenés así vestido como no te van a robar —lo miro—, atraes a los chorros.
–Y mira corazón, yo no soy el que está con el iPhone en la mano mostrandolo —me mira—, guardalo.
–Deja de quejarte querés.
Aclaración sin importancia, acá están los dos lados de Lanús, por así decirlo, nosotros vivimos del lado del club claramente. Para pasar caminando subís las escaleras o vas por debajo de donde pasan los trenes, bueno y eso.
Él se sigue quejando por todo, si hace frío es porque hace frio, si hay luz es porque hay luz, si no hay es porque no hay. Boe hermano peor que yo.
Llegamos a esta heladería que está lleno de gente y encima es re cara, durante el próximo mes no comemos más helado.
–No me mires así —miro a Gastón.
–¿Así como?
–Te amodio por hacerme esto.
–Yo no estoy haciendo nada —sonríe.
–A cuantas más miraras así, por dios.
–¿Seguís pensando que voy a mirar a alguien más a así? —me mira y se acerca a mi.
–Puede ser...
–Estas equivocada.
Intenta darme un beso pero le corro la cara y termina dandomelo en el cachete. Perdón.
Luego de comprar salimos y volvemos caminando por el mismo lugar donde venimos.
–Me cagué de frío como una hija de puta —entro al departamento y me sacó el abrigo ya que está calefaccionado.
–Te amo sos la mejor —Toto me besa la frente.
–Ya sabía.
Me encanta porque ellos están como si fuese su propia casa, tirados por todos lados, mirando la tele y demás. Y si, como para no tener la confianza si me alegran, y aveces joden, la vida desde hace diez años y un poco más.
Cuando los otros se van a la joda de no sé quién, encima mañana entrenan que lindo. Con Toto y Sofi vamos a mi habitación.
–¿Vos sos consciente de que dejaste a un pibe con el que tenías cinco años de relación y te re jugaste? —Toto se acuesta a mi lado.
–Claramente si —lo miro—. Yo estoy viviendo el infierno real... no creo que haya algo peor que esto porque no es que me va mal en una sola cosa, me va mal en todos los aspectos de mi vida.
–Tampoco tanto —Sofi me mira—, bueno... un poco de razón tenés.
–En mi vida pasada fui el diablo encarnado si no, no se explica.
–¿No tenes ganas de llorar? —Toto me mira.
–Llorar no me va devolver nada —me encojo de hombros—, no me va devolver a Pedro, ni jugar en primera, ni lo bien que estaba antes...
Yo lo digo riendo, pero es real lo que estoy diciendo. En este último tiempo me sacaron tantas cosas que hasta las ganas de llorar se fueron. Realmente.
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prohibida ↪ Pedro de la Vega
FanfictionUna vez más hizo la gran Mauro Icardi, y le robó la novia a su amigo.
