Capítulo 20 II "Petición de matrimonio"

126 31 2
                                        

—Bien, no importa—estaba malhumorada aún—tomaré otro vaso para beber agua.

—Tengo una mejor idea ¡Sígueme!

—Es la segunda vez que me dices eso en lo que va de noche.

—Pues, sígueme. Ya son tres.

—Tonto—su actitud me robó una sonrisa.

Volvimos a la fiesta. Atravesamos nuevamente el tumulto de personas. Subimos hasta el quinto y último piso de la casa. Lucas abrió una de las puertas y me hizo pasar primero como todo un caballero.
Era una habitación que se podría describir como un minicasino: con algunas tragaperras, ruletas y mesas para jugar cartas.

Entró. Cerró las puerta detrás suyo y se dirigió al minibar del lugar. Sustrajo de este una botella de whisky y dos vasos. Introdujo en estos últimos tres cubitos de hielo. Los llenó con la bebida hasta la mitad y luego se acercó a mí. Extendió su mano para darme el vaso.

—Reserva exclusiva de 1958.

—Espero que no le hayas echado nada raro mi bebida—Sostuve el vaso de cristal para luego probar un sorbo del líquido.

—¿Qué te parece?—Preguntó después de beberse el suyo casi de golpe.

Mi cara se arrugó—Muy fuerte. Siento como me calienta por dentro—Le describí la sensación haciendo una mueca .

—¿ Te calienta?

—Te acabo de decir que sí.

—Ahora estoy celoso de un vaso— expresó en broma mientras se sentaba a la mesa.

Giré los ojos—Tú como siempre, tan dramático.

—Lo sé, pero soy encantador.

—Entonces, ¿que hacemos aquí?—Me sentaba también.

—¿Sabes jugar?—Mostró un maso de naipes que había sobre la madera.

—¿Jugar a qué? Recuerda que hay un sinnúmero de juegos con los naipes. Eso sin contar los trucos de magia ¿Te nuestro uno?

—Sí, pero con la condición de que te desaparezcas la lengua. Hablas demasiado.

—¡Idiota!

—¡Qué si sabes jugar al póker!

—Sí. Papá me enseñó un verano que fuimos a acampar a las montañas. Para pasar el tiempo, ya sabes.

—¡Por Dios, no me cuentes tu vida!

—¡Ay! ¡Qué odioso eres!

—Pero debemos apostar algo para hacer el juego más interesante.

—¿Dinero acaso?—Estaba con la cara apoyada en mi mano derecha.

—No Natasha. Si tu ganas te voy a dar mi tarjeta de crédito para que vayas de compras a París.

—Mmm me parece bien. ¿Y si tú ganas?

—Yo soy mucho más básico. Si gano te voy a poseer contra la mesa. ¿Eso también te parece bien?

—Creo que voy a necesitar otro clóset para guardar toda mi ropa nueva, después de que acabe contigo.

—Yo no estaría tan seguro. Jugaremos a cinco rondas. El que gane tres veces gana la apuesta.

—Baraja y reparte que te voy a dar una paliza—alzó una ceja con incredulidad—pero con cariño mi niño.

Contestó a esa última frase con una sonrisa perfecta y una mirada sensual.

Inició el juego. Antes de que pudiese darme cuenta, él tenía una mano perfecta y me ganó. No puedo explicar lo arrogante que se tornó a causa de esa victoria. Yo, no podía quedarme de brazos cruzados después de esa derrota aplastante. En el segundo juego o él se confió mucho o yo puse más atención. En fin, que gané la segunda ronda. Estábamos empatados uno a uno. La tercera también la gané. En la cuarta él me venció gracias a un pequeño fallo en mi estrategia. Continuamos empatados. La última decidía todo. Lucas tomó sus cartas , yo tomé las mías, el miró sus cartas, yo miré las mías...

"Entraste a mi Vida" [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora