Recuperación

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A pesar de que Steve había reaccionado positiva y rápidamente al antídoto, su recuperación tardó todavía unos meses más.

En todo el tiempo que duró el proceso Tony nunca se apartó de su lado. Estuvo durmiendo e investigando aun con una sola mano, pues Steve cada poco lo tomaba de la otra y no lo soltaba hasta que caía de nuevo en un sueño profundo.

Había momentos, en que el rubio parecía reaccionar a estímulos externos, ya que se sonreía ante una broma que el castaño hacia a su hermano de ciencia, o suspiraba al escuchar una canción antigua que Natasha ponía para él cuando lo visitaba.

Pero en un día como cualquier otro, Steve despertó.

—To...ny...Tony...Tony— pronunció una y otra vez hasta que su voz se oyera con mayor claridad.

—Aquí estoy Steve, aquí estoy.— respondió el castaño después de salir de su shock inicial.

Los ojos del moreno se llenaron de lágrimas que él no dejó salir tan rápido, pues se puso a revisar de manera rápida los monitores del rubio.

—Siempre has sido tu Tony.— comentó Steve sintiendo aun la pastosidad en su boca y la resequedad en la garganta.

—¿Qué? ¿De qué hablas Steve? Por favor no hables mucho, apenas estás despertando.— le pidió Tony al mismo tiempo que presionaba un botón cerca de la camilla del paciente.

—En todo este tiempo, sólo te oí a ti. Siempre has sido tu el que ha estado conmigo a donde fuera que estuviera, solo tu Tony.— respondió Steve a pesar de la insistencia del castaño por que no se esforzara de más.

Tony jadeó un poco ante las palabras del otro. ¿Así que lo había escuchado todo este tiempo? Con esto, una nueva oleada de llanto se produjo en su interior, pero su inminente llanto se quedó a medias cuando Bruce y Natasha entraron acompañados de los demás.

—Es bueno tenerte de vuelta con nosotros Steve.— comentó el científico con una pequeña sonrisa, a la vez que no perdía de vista las señales que el cuerpo de Steve mandaba a los aparatos a los que estaba conectado.

—Empezabas a hacernos falta, todos aquí necesitan un regaño al más puro estilo Capitán América.— bromeó Natasha tomando la otra mano del rubio.

Steve sonrió cerrando los ojos.

—El doctor Banner y yo debemos de hacerles análisis al Capitán mientras llega la doctora Cho, por favor salgan de la habitación y calmen a los demás, el ruido que están haciendo allá afuera me está empezando a molestar.— dijo Strange entrando al cuarto.

—Qué aguafiestas eres Stephen, ¡¿Qué no ves que Stevie está bien?! Alégrate un poco hombre.- regaño Tony al otro antes de girarse hacia el rubio.— Pórtate bien Stevekins y no vuelvas a quedarte en tu sueño de mil y una noches por favor o te juro que te despierto de formas menos lindas.

Natasha lo golpeó ligeramente en el hombro izquierdo ante su pésima broma, pero a Tony no le importó ni un poco, pues aún con la burla en los labios, se acercó lo suficiente hasta el rubio y lo besó en los labios provocando que de nuevo, éste cerrara los ojos. Steve por su parte, tomó la nuca del genio para profundizar más su beso; lo bueno es que Natasha lo había soltado segundos antes o sino hubiera tenido que soltarse como niño chiquito para poder tocar a Tony.

La cara de Bruce se coloreó de rojo hasta la punta de las orejas al ver tal escena de demostración cariñosa entre los dos líderes de los Vengadores, por lo que optó por girarse hacia las máquinas y anotar en su libreta los puntajes.

Natasha sonrió ante el beso de sus dos amigos y les dio un poco de tiempo. Ambos se lo merecían. Strange por su parte, entornó los ojos y se puso sus anillos en los dedos para comenzar con su propio análisis.

Siempre has sido túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora