Tony de nuevo estaba en Inglaterra. Aún cuando eran pocas las cosas importantes que se mencionaban en las cartas, cada una de ellas eran importantes, para él y esperaba que para el castaño también lo fueran.
En ese momento se encontraba en su clase de historia del arte, con una hoja en blanco sobre su cuaderno, escribiéndole a Tony sobre su reciente salida mientras jugaba con uno de los tantos que recibió la otra noche y se rió al recordar cómo los consiguió.
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El 31 de octubre lo había pasado en compañía de sus amigos, y ésta vez Thor se había sumado en su salida.
Aquello provocó alegría y entusiasmo entre todos. Y aún así, las quejas y reclamos amistosos no se hicieron esperar.
Las risas, bromas y dulces fueron el menú del festejo en la noche, cuando los 5 pasearon por las calles de Nueva York observando a los niños pequeños que también habían salido en compañía de sus padres a pedir dulces en cada puerta o establecimiento abierto.
Cuando pudo hablar a solas con Thor, le dijo que Loki estaba bien y que igual lo extrañaba, (tal como le pidió Tony que se lo comunicara), eso sin duda le había cambiado el ánimo claramente, sin embargo su amigo rubio le comentó que con el pequeño regreso de Tony el castaño, éste le dijo cómo contactarse con su hermano alegando que lo hacía más por su salud mental que por otra cosa y Steve rio, sabiendo que esa era una típica frase excusatoria de Tony.
Thor le habló sobre que Loki tuvo que quedarse a resolver unos cuántos términos de un contrato mientras él castaño regresaba a darle las noticias a su padre, y había sido así por el bienestar de la empresa reiterándole que algunas cosas no debían saberlas personas más allá de las necesarias.
A pesar de ya no ser un niño, él junto a los demás les gustaba llevar consigo una bolsa de dulces para obsequiar.
Esa noche dio y recibió dulces por igual, a pesar de que sentía que les quitaba un dulce a cada niño, las personas siempre le obsequiaban uno, al igual que a sus amigos.
-Pero a tí es al que primero le ofrecen-se quejaba Bucky cada vez que pasaban por un comercio.
Los demás sólo se reían ante los pucheros que hacía su amigo.
La señora de su cafetería favorita, le había dado dos puños de una bolsa con dulces variados en una canasta de plástico con el diseño de una calabaza, cuando pasaron por un aperitivo.
Se había sonrojado tanto que sus amigos estallaron en carcajadas al verlo. Thor le palmeó la espalda al salir con su pedido en mano y Sam sacaba una paleta con forma de semáforo.
Todo había sido realmente divertido y mientras caminaba hacia su departamento, pensaba en Tony y en sí él también saldría a las calles de Londres a disfrutar de la festividad. Y sonrió al suponer la cara que pondría ante la aglomeración de niños por las calles.
No tenía ni un pie en las escaleras, cuando la señora Carter salió tendiéndole una bolsa con más dulces. Él tan sólo pudo sonreír y darles las gracias por su obsequio. Y una vez que estuvo afuera de su puerta, notó a los pequeños del departamento del fondo.
Ambos estaban en medio del pasillo sentándose como si nada con todos sus dulces como si fuera un valioso motín entre sus piernas extendidas, las cuales hacían como una barrera para que no se salieran.
Y sin pensarlo demasiado, se acercó hasta ellos y se sentó con ellos, poniendo su canasta al lado de él; entre el montón de golosinas que tenían los hermanos Maximoff descubrió que los dos también habían recibido una bolsa con dulces similar a la suya por parte de la casera.
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Siempre has sido tú
FanfictionEl chico que viene y va. Así es como Steve lo había nombrado en un principio, cuando no conocía absolutamente nada de él. ¿Y porqué lo llamó así?, fácil, no pasaban más de 5 minutos en los que él se aparecía de la "nada" y se iba. Cualquier otro, ha...
