Amigos 1

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Steve y sus amigos se habían conocido hace bastante tiempo. Eran tan distintos y a la vez iguales que no sabía lo que sería de él sin su compañía.

Conoció a Natasha Romanoff cuando en una de los tantos callejones, un bravucon lo tenía acorralado entre su cuerpo y la pared moliendolo a golpes.

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Ella pasaba por aquél lugar luego de la escuela. Y sin dudarlo un momento, fue a ayudarlo.

Tanto el chico MacCallister como él, se quedaron con la boca abierta al ver quién lo defendía.

-¿Te gustan que te golpeen?- le preguntó ella tendiéndole la mano para que se levantará del suelo.

-No.-le contestó pasando su mano por su labio inferior - aunque no lo creas no busco las peleas.
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Y así fue como surgió su amistad.

Luego él le presento a James, y conforme los meses fueron pasando, se enteraron que ella era rusa pero que por problemas en su país natal tuvo que irse.

Nunca le preguntaron el porqué, les daba la sensación de que era algo que su amiga quería dejar atrás.

Su madre había quedado encantada con la pelirroja, cada vez que Nat iba a su casa, ambas se ponían va platicar animadamente. A Steve le alegraba que su madre compartiera asuntos de chicas con su amiga y sabía que a ella le gustaba que su hijo tuviera alguien más con quién contar a parte de Buck.

Por esa época aún seguía siendo un chico delgado, sin casi nada de músculo pero sí 'mucha terquedad', como decía Buck. Con el paso de los años y con ayuda de Natasha y su hermano fue ganando fuerza y resistencia gracias a los duros y extensos entrenamientos a los que era sometido. Era así como había logrado estar en lo que muchos denominaban 'en buena forma'.

Nat fue en muchos casos, parte de la voz de su conciencia. Y también había sido quién lo mimara y viera por el como una madre cuando la suya falleció.

Ahora podía ver con muchísimo orgullo a aquella hermosa chica pelirroja, que era como su hermana.

Nat era ingeniera industrial, y saliendo de graduarse iría a las empresas de comunicación; estaba completamente seguro que lograría un buen puesto. A Natasha Romanoff las palabras y el convencimiento eran sus fuertes.
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El conocer a Sam sucedió de una divertida manera. En unos de sus distintos recorridos por las mañanas durante su entrenamiento, observó que unos metros adelante de él un chico de tez oscura corría a paso moderado.

-A tu izquierda.- le dijo cuando lo rebasó.

Al principio los dos se rieron ante eso pero después de que se lo repitiera por 4 ocasión al único que le causó gracia fue a él.

Luego de eso, ambos entablando una conversación mientras recargaban energías tirados en el pasto del parque, descubrieron que tenían un par de cosas en común.

Se veían casi con regularidad, pero fueran esos momentos en los cuales se dió su amistad. Aún cuando Sam era más grande que él por un año.

Fue cuando por culpa de Bucky tras una de sus travesuras tuvieron que ir a pedir refugio a la casa de Wilson.

Buck y Sam congeniaron al saber que el otro practicaba artes marciales. Por su parte Natasha y él sólo los observaban hablar sobre diferentes maneras de ataque y defensa.

Y casi cuando atardecer el motivo de su llegada hasta ahí, salió a la luz.

-¿Tocaron los timbres de una calle?.

-No.-contestó Bucky mordiendo una papa.

-Pero si me acaban de decir...

Era claro que Sam no comprendía la situación. Natasha rodó los ojos y él bebió el jugo de su caso disimulando la sonrisa que se formaba en su rostro.

Siempre has sido túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora