Final. Juntos

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Una vez que Steve estuvo suelto de todos esos monitores que lo mantenían con vida en un punto estable, sus compañeros, amigos y conocidos hicieron una fiesta a lo grande.

O podría decirse que fue Tony el que lo organizó. El castaño estaba tan contento y aliviado de tener de nuevo a su amado junto a él, que quería celebrar por 60 días o más como esas fiestas de las que tanto les hablaba Thor que hacían en su pueblo, el que la terrible nube negra que se había posado sobre ellos durante tanto tiempo, se hubiera ido dejando paso a un esplendoroso cielo brillante con nuevas y renovadas esperanzas.

Entre los invitados estaba el matrimonio Pym, los padres de Thor, Loki y algunos agentes más.

Cada una de las personas que apoyó a Tony y el resto de los Vengadores en la situación de Steve, se presentó en la emotiva fiesta que a pesar de ser grande y casi rayando el exceso de alegría, era íntima.

-¿Estás listo guapo?

La voz de Tony a su espalda lo hizo darse vuelta, dejando de ver su reflejo, en el cual se había sumido durante mucho rato.

-Creo que sí.- respondió con una ligera sonrisa. Tony ladeó la cabeza ante su gesto, antes de retirarse del marco de la puerta donde momentos antes se había recargado para admirar a sus anchas al atractivo rubio, que le mostraba la perfección de su espalda.

"Un dorito" pensó Tony como tantas veces anteriores. Rio un poco ante la analogía que siempre le causaba risa al recordar la primera vez que le mencionó el parecido que había entre la espalda de Steve y la forma de una fritura y cómo éste había fruncido el ceño mientras él se partía de risa.

-Te ves bien Steve.- le susurró cálidamente al pasar sus manos desde los hombros hasta la cintura del más alto.- qué digo bien, te ves fabuloso. Los años te asientan de maravilla, te ves como un ardiente hombre de negocios o en tu caso, un sexy capitán maduro que enciende el camino por donde camina.

Las palabras del castaño lo hicieron sonrojar pero al mismo tiempo reírse por las ocurrencias de su pareja así como de soltar por fin el aire que no sabía estaba manteniendo guardado en el pecho.

Tony envolvió la gruesa cintura del rubio con sus brazos, sintiendo que el otro hacia lo mismo.

Sabía por lo que Steve estaba pasando en esos momentos. Hasta podía asegurar que escuchaba lo que su voz interna decía en su cabeza. Y es que no era nada sencillo verte unos años más viejo a como te recordabas ver.

El moreno también se concentró en la imagen que el espejo de cuerpo completo ofrecía de los dos. Analizó sus figuras desde la cabeza hasta la punta de los pies. Steve no veía lo que él sí; ya que a pesar de portar un traje sastre azul brilloso con una corbata negra y camisa blanca que le quedaba como un guante, él se fijaba en las arrugas alrededor de sus ojos y la madurez que se veía en un rostro que meses atrás mostraba el aspecto de un joven de no más de 27 años y que ahora se parecía más al de uno que estaba alcanzando los 40.

Porque sí, ese era uno de los efectos secundarios o mejor dicho, colaterales del suero de Zemo. "El suero Zero" como lo habían llamado, no repercutió en la salud física de Steve, pero sí en su apariencia, haciendo que en el transcurso del paso de los meses, su rostro y demás partes del cuerpo se vieran como las de un hombre maduro.

Al principio todos se habían asustado tras ve el radical cambio que presentó Steve casi de un día para otro, ya que aunque fue lento, en un comienzo nadie se percató que en la piel del rubio ya no se encontraba la misma juventud.

Tony creyó que al día siguiente de su charla por la noche de aquella otra vida en el limbo, cuando lo pusieron al corriente, Steve había aceptado de buena manera el cambio; pero ahora, eso se venía abajo.

Siempre has sido túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora