Capítulo 22 parte "a"

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NUEVA YORK, Viernes 7 de Noviembre /1997

Debido a que la mañana no había amanecido tan fría, ligeramente abrigados y tomados de la mano, Terrence y Candice, escoltados por Neil Leagan, caminaban por la vereda de concreto, rodeando un jardín, en dirección a las Oficinas de Tarrytown Hall, lugar donde fueron citados para presentar sus declaraciones de lo acontecido.

Leagan, acelerando sus pasos, llegó primero a la puerta principal de color blanca y la abrió para darle acceso al matrimonio. Adentro, los tres visitantes aguardaron unos momentos en la sala de espera a que alguien, del escritorio del frente, los atendiera.

Candice, ayudada por Terrence, se quitó el abrigo y tomó asiento, mientras que el castaño, sólo se dedicó a observarla admirando su atuendo muy relajado, que consistía en jeans oscuros, botas, sweater y una bufanda.

— ¿Estás bien? — preguntó él con preocupación, manteniéndose de pie y sosteniendo, sobre su brazo, la prenda de su esposa.

— Un poco nerviosa — contestó ella honestamente, y a su esposo dedicó una mueca como sonrisa.

— Claro, te entiendo — dijo el castaño acortando la distancia.

En lo que la rubia levantaba el rostro para mirarle, él acarició una femenina mejilla y le daba sus ánimos:

— Todo saldrá bien.

— Ajá — respondió Walker sonriendo de igual modo.

En eso, escucharon a Neil hablando ya con la recepcionista, a la cual daban el nombre del oficial que los citara y los motivos por los que estaban ahí.

La mujer afro americana que lo atendiera, pidió esperara unos minutos más ya que volvía a abandonar su lugar de trabajo.

Leagan se giró a ellos; y Terrence únicamente asintió con la cabeza indicándole que serían pacientes.

Conforme esperaban, los tres personajes se entablaron en una conversación que consistía en la organización de su partida hacia Los Ángeles.

— Si es que no se presenta otra cosa — hubo dicho Candice entre burlona y graciosa, lo que provocó las risas de los dos hombres que se miraron entre ellos, y a la vez se tranquilizaron un poco del comentario irónico de la rubia.

. . .

A las 10 AM, la joven esposa fue llamada para rendir su testimonio; y por supuesto, Terrence, habiéndolo hecho primero, estaría con ella, no tanto por querer escuchar lo que declararía su mujer —la cual en la noche anterior, le hubo contado todo—, sino para hacerle fuerte compañía como se lo había prometido.

Sentada en frente de un escritorio, Candice comenzó a relatar, desde que saliera de casa hasta el ataque en el banco. Después, proseguía así:

— Cuando me metieron al auto, después de que "el hombre" me amenazara por segunda vez en el interior de éste, me vendaron los ojos y se me ató de pies y manos. Luego, el vehículo se puso en marcha, y escuché la voz de una mujer que me decía: "Veamos lo que el estúpido creído de tu marido es capaz de hacer por ti"

— ¿La reconoció en ese entonces? — preguntó el licenciado a cargo y que yacía parado a un lado de la secretaria la cual tomaba la declaración.

— No — respondió ella.

— ¿Qué pasó después? — la cuestionaron nuevamente.

La rubia continuó diciendo con tímido tono:

— El vehículo se detuvo no muy lejos de ahí, ellos se bajaron y me dejaron sola por un buen tiempo.

Nina hizo descanso y se rascó la frente.

Castillo de MentirasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora