Pasa una semana muy bonita, llena de salidas con Alex, algunos días nos juntamos con Sam, Meredith y Emily. Fuimos al cine, a mi cafetería favorita y cenamos juntos en mi casa.
Mamá se encuentra mejor, ya almuerza conmigo y Lorena, pero todavía la noto distraída, la sonrisa no le llega a los ojos y no tocamos el tema Jackson.
Sábado por la noche, estoy en la sala, junto a Alex, mamá está viendo una película con Lorena en su habitación y no había tenido tanta comodidad hasta ahora. Mi celular vibra en la mesa de centro y en la pantalla tiene el nombre de Sam.
—Blake, es de último momento, pero con los chicos nos reuniremos, jugaremos play, Jacob traerá sus juegos de mesa y Darren traerá un poco de alcohol.
—Suena tentador —sonrío— estoy en casa con Alex.
—Perfecto, así me ahorro una llamada, dile que venga. También vendrá Meredith, Emily no me ha confirmado nada.
—Está bien, veré si llegamos en una hora.
—Perfecto. —cuelga.
—¿Llegamos? —pregunta Alex cuando dejo el celular en la mesa.
—Sí, iré a cambiarme de pantalón, le aviso a mamá, pasamos por unos cigarros y vamos a casa de Sam ¿te parece?
—No me puedo negar, tus amigos me caen bien. —sonríe y me da un beso en la mejilla.
Voy a la habitación de mamá y la veo sonriendo junto a Lorena.
—¿Pasó algo? —dice mamá al darse cuenta de mi presencia.
—Me llamó Sam, tendrán una pequeña reunión en su casa y probablemente nos quedemos a dormir ¿está bien?
—Está bien, cariño, anda con cuidado y cualquier cosa me llamas —no hay preocupación en su tono de voz y me agrada.
—Gracias, iré a cambiarme.
Una vez cambiado mi pantalón de pijama por un jean oscuro, junto a una polera cómoda y ya estoy lista. De camino a la casa de Sam, tuvimos que caminar un poco más por cigarros, pasamos el tiempo entre risas y muchas bromas. La risa de Alex se apagó al encontrarnos con Darren en la puerta principal del edificio.
—Hola, Blake y Alex —me sorprende que le dirija la palabra a mi acompañante.
—Hola, Darren, te ayudo con una de estas —le quito un sixpack de cerveza, tenía tres.
—Yo te ayudo con el otro —dice Alex de camino a los ascensores.
—Gracias, es el segundo viaje, en el primero tuve que llevar tres yo solo, los chicos están muy concentrados en el play.
Tengo la costumbre de saltarme los ascensores y pasar directo a las escaleras, pero Alex me detiene.
—¡Hey! Son cinco pisos ¿estas segura que prefieres ir por las escaleras?
—Emm... No, subo con ustedes en el ascensor —miro las puertas del artefacto y deseo que no se abran.
—¿Estas segura, Blake? —la pregunta de Darren llega junto con el ascensor y los tres subimos.
—Sí, subiremos rápido, no será un problema.
Sonrío nerviosa, mi corazón empieza a bombear como loco y siento un pequeño dolor en el pecho, la respiración empieza a ser una tarea difícil. ¿Lo mejor? El ascensor se detiene entre el tercer y el cuarto piso. Darren voltea a verme preocupado y su rostro se torna borroso.
—Alex, llama a Sam —el tono de Darren suena a súplica y no como una orden. Al mismo tiempo lo veo presionar el botón de emergencia del ascensor.
Siento que todo pasa en cámara lenta, veo a Alex con el celular en la oreja, muy calmado y Darren preguntándome si me encontraba bien. Lo último que veo, es a Darren quitándole el celular a Alex y luego nada. Todo es totalmente negro.
Se me dificulta abrir los ojos y escucho las voces de Alex y Darren discutiendo a lo lejos, siento algo mojado debajo de mi nariz, el olor a alcohol me despeja un poco y debajo de mi, está la comodidad del sofá de Sam.
—¿Cómo no vas a tener idea de que ella tiene claustrofobia? —escucho a Darren desesperado y ríe amarga mente— para ser alguien que sale con ella, no sabes nada.
—¡Y TÚ SABES DEMASIADO PARA SER UN SIMPLE AMIGO!
—¡SILENCIO LOS DOS! —escucho la voz de Meredith muy cerca de mi oreja— creo que está despertando.
Al abrir los ojos, veo a Meredith arrodillada en el piso, de pie está Jacob junto a Ryan, en el fondo están Alex y Darren, y mi cabeza se encuentra sobre las piernas de Emily. Lo húmedo debajo de mi nariz es un trozo de algodón empapado de alcohol. Sam mantenía mis piernas en alto y las baja al verme despierta.
—¿Te encuentras bien? —pregunta Meredith, poniéndose de pie.
—Sí, no entiendo el alboroto —me burlo al sentarme en el sofá.
—Te desmayaste y estuviste diez minutos sin despertar —dice Darren acercándose, detrás de él viene Alex.
—Blake, yo no sabía...
—Tranquilo, no es tu culpa que el ascensor se detenga y nos quedemos encerrados —trato de tranquilizarlos— estoy bien y deberíamos estar bebiendo esas cervezas, evitando que Sam no tire el tablero de Monopolio por estar en banca rota.
Todos se burlan y se relajan un poco, Jacob y Ryan retoman el juego en el play, Meredith y Emily estuvieron preguntando si me encontraba bien.
—Solo fue un desmayo, estoy bien.
—Si no despertabas en dos minutos más, te íbamos a llevar al hospital.
—Tranquila, Meredith —sonrío— solo fue gracias a mi claustrofobia, ya no estoy mareada.
Después de cinco minutos más de asegurarles que me encontraba bien, Alex me pide ir al balcón para hablar a solas.
—Blake, yo no sabía...
—Lo sé, no te preocupes, estoy bien —me abraza y al alejarse me da un pequeño beso.
—El portero reinició el sistema del ascensor, tu amigo Darren estuvo como loco gritándole a Sam para que se apure en avisarle al portero cuando dejas caer las cervezas en el suelo y todo pasó muy rápido.
—En mi mente todo pasó en cámara lenta —me burlo— todo está bien y Darren es solo un amigo, no deberías sentir celos de él.
Repítelo hasta que tú misma te lo creas.
Reímos y nos unimos al grupo nuevamente, probamos distintos juegos de mesa, tuvimos competencias en los video juegos y lo pasamos muy bien. Me tomé el tiempo de agradecer a Darren la preocupación que tuvo por mi y por llevarme cargada al departamento de Sam. El ambiente entre Darren y Alex sigue tenso, pero lo dejo pasar.
Pasan dos días, mamá se va con Lorena al psiquiatra y yo me quedo sin hacer nada, mi turno en el trabajo fue temprano y el de Alex es en la noche, no encuentro nada que hacer y decido caminar hacia la playa para sentirme mejor, como siempre. Mamá se fue muy triste y apenada al decirme a donde iría, traté de acompañarla, pero no me dejó.
Música, cigarros y la brisa del mar, me siento muy tranquila. Pero esa tranquilidad es interrumpida. Dan se sienta a mi lado, por un momento traté de ignorarlo, pero fue inútil, me obligo a quitarme los auriculares y me quedo en silencio.
—¿Podemos hablar?
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Rota
JugendliteraturBlake, una chica de 20 años que está enojada con el mundo, un pasado problemático y una madre que no parece entenderla. Todo se torna doloroso cuando descubres lo mal que entendiste las cosas, confiar es difícil y depender de alguien no es una opció...
