Capítulo 42

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Blake.

Sus labios estan sobre los mios y tardo un par de segundos en reaccionar, me alejo asustada y él me mira con arrepentimiento.

—Blake yo... - lo silencio eliminando la pequeña distancia que había entre nosotros.

Nos besamos, mucho. Más de lo que podría describir con simples palabras. Me sentía en las nubes, no me había dado cuenta de lo mucho que quería que esto pasara hasta ahora.

Risas, besos, caricias y miradas tiernas. Hecho increíble, viniendo de Darren. Esa mirada tan profunda me atrapa, maravillada de ver esos ojos, tenerlo tan cerca y sentirme especial. Nuestro momento se acaba cuando mi celular suena. Me alejo acalorada y sonriente, pero la sonrisa se me borra al ver la pantalla.

—¿Pasó algo? —me pregunta al ver mi cambio de humor tan rápido.

—Es otro correo —me encojo de hombros y le doy el celular.

Desconocido:

Lamento que por mi culpa esté pasando todo esto, estoy haciendo todo lo posible para que no te pase nada.

—Esto ya es extraño —me devuelve el celular y yo lo dejo en la pequeña mesa de centro.

—Ni si quiera se lo diré a mi mamá o estará muy paranoica.

—Vamos por un café —sonríe.

—Aquí hay café —me burlo.

—Me refiero a tu cafetería favorita, para que tomes un poco de aire y te olvides de todo esto por un rato, aun es temprano —mira el reloj de la pared.

—Está bien, iré a buscar un abrigo y vamos.

Saco todo lo necesario para salir, le aviso a mamá que solo iremos a dar una vuelta y que no volveremos tan tarde. Ella acepta con una sonrisa y con Darren salimos de mi casa. Hoy no trajo el carro de su padre y para evitar demoras, tomamos el bus. Estábamos sentados uno al lado del otro, fue inevitable mirarlo y sentir mi estómago estallar con miles de mariposas en el.

Llegamos a la cafetería, un lugar muy cómodo y una calefacción perfecta.

—Se siente bien volver aquí —me siento quitándome mi abrigo y él se sienta frente a mi.

—Se siente bien estar aquí contigo —me sonríe.

Una hora de risas, anécdotas de infancia. Todo marchaba muy bien, nos tomamos fotos, hablamos sobre Los juegos del hambre.

—¿Puedes mostrarme la foto otra vez? —extiendo mi mano pidiéndole el celular.

—Está bien —me lo da— sales bien.

Pero mi cara no era lo que me llamó la atención, detrás de nosotros hay un tipo observandonos. Deslizo mi dedo sobre la pantalla, viendo las siguientes fotos y pasa lo mismo.

—¿Pasa algo? —me pregunta al verme observar el lugar entero, pero no encuentro nada.

—Solo estoy un poco paranoica -me encojo de hombros— ¿podemos volver a mi casa?

Decidimos regresar caminado, su brazo estaba sobre mis hombros y estábamos muy cerca. En otras circunstancias me perdería en su aroma, su contacto físico y esa mirada tan linda. Pero no pude caminar tranquila, de vez en cuando miraba sobre mis hombros.

—¿Segura que no pasa nada? —me pregunta llegando a mi casa.

—Sí, todo está bien —sonrio antes de abrir la puerta.

—Blake, debo irme ¿podrías sacar mis cosas, por favor? Si entro, tu mamá me pedirá que me quede y no podré rechazarla.

—Espera aquí —entro, meto todas sus cosas en su mochila y salgo a despedirme— aquí está todo, gracias por venir.

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