Las clases le iban de maravilla a Sienna. Tenía como único amigo a Neville Longbottom, quien insistía que no era ni suficiente para Gryffindor.
—Hablo enserio —le dijo afligido a Sienna—. Soy un desastre en todas la materias. La única en la que parece irme bien hasta ahora es en Herobología, a veces pienso que el sombrero se equivocó y que debió ponerme en Hufflepuff, como a tí.
—No, Neville —negó Sienna sonriendo—. Si ese horrible sombrero te puso en Gryffindor no solo fue porque tus padres estuvieron ahí, es porque algo de Gryffindor debes de tener —dijo convencida de que era así—. Que no seas bueno en lo que los demás, no significa que no seas bueno en nada. ¿Sabes cuántos Slyterin son peores de lo que tú nunca serás?
Neville pareció más animado con las palabras de Sienna.
—¿De verdad lo crees? —inquirió con los ojos brillantes.
—Estoy totalmente segura —asintió con una sonrisa—. Mírame a mí, dices que soy mejor que tú y no estoy en Gryffindor. No soy suficiente para estar ahí, en cambio tú sí —le dijo regalando le una rana de chocolate—. En la casa de los valientes, Neville. Puede que llegues a estar en un cromo de éstos...
Neville se comió la rana que Sienna le ofrecía y pareció tener un poco más confianza en sí mismo.
—Espero...
—Así será. Te lo prometo. Algún día serás el Gran Neville Longbottom.
—Para mi abuela solo soy Neville. Hijo de dos aurores que dijeron todo por su gente.
—No vivas a la sombra de tus padres —le dijo Sienna negando con la cabeza—. No dejes que nadie te eche para abajo, tu brillas con tu propia luz, no esperes que los demás te iluminen.
—Gracias. Pareces ser la única (además de Harry), que cree en mí.
—Ya ves. Somos dos. No es un cuento, es una realidad.
Neville salió de la biblioteca con porte de hombre valiente. Sienna se sintió feliz de ello. Neville no era miedoso, solo lo enseñaron a vivir como si nunca fuera a ser el mejor. En ese aspecto tendría que aprender del odioso de Draco Malfoy.
*****
En la clase de Historia de la Magia, Sienna estaba sentada en el centro de salón a punto de quedarse dormida.
Era una materia interesante, pero el profesor era terrible: no explicaba nada bien. Solo recitaba lo que decía en los libros.
El fantasma estaba tan ocupado escribiendo en el pizarrón, que no notó que más de la mitad de la clase dormía profundamente, Sienna a punto de ser uno de ellos.
Solo Hermione, Ron y Harry estaban completamente despiertos. Hermione, leyendo el libro de historia mientras el profesor escribía, y Harry y Ron, estaban platicando. Se veían sospechosos.
Al final de la clase, Sienna corrido al Gran Comedor. Se había despertado tarde y no alcanzó a desayunar, así que estaba que moría de hambre.
Se sentó junto a un chico castaño de su mismo curso y comenzó a devorar cuánto pudo.
Después de comer se dirigió al aula de pociones. Tenía su primer práctica de pociones y estaba emocionada. Prepararían la poción Pimentónica, que curaba malestares como el resfriado.
Sienna fue de las primeras en llegar, (como de costumbre). Esa clase la compartirían con los de Gryffindor.
Hermione (como era común), ya estaba ahí. Sienna tomó su habitual lugar frente al escritorio de Snape y esperó a que el profesor llegara al salón. Sintió la mirada de Hermione en su nuca.
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La Hija de Snape
Fanfiction-¿Acaso tengo cara de haber pedido ser tu hija? -rugió Sienna-. Si vas a reclamarle a alguien asegúrate de que sea a mi madre... -Cambie ese lenguaje, señorita Snape -interrumpió Snape, aunque se veía dolido por la actitud de su hija -, le recuerdo...
