Snape se dirigió al despacho del director. Entró sin pedir permiso y se encontró con Dumbledore acariciando el plumaje de su Fénix.
—¿Por qué le regaló mi daga a la señorita Peterson? —preguntó son saludar.
—Buenas noches. Creí que te darías cuenta solo, Severus —respondió Dumbledore tranquilamente—. Sabía que Sienna iría a verte después de recibir el obsequio. Toma asiento, que veo que el rumbo de la conversación no te va a dejar mantenerte de pie.
Snape frunció el ceño y tomó asiento. Dumbledore dejo de acariciar al ave y se sentó frente a Snape.
—Cambia ese semblante —le dijo—. Es navidad, deberías de estar feliz.
—La daga —insistió—. ¿Por qué?
Dumbledore suspiró. Snape nunca cambiaría.
—Te voy a dar algunas pistas, y quiero que te des cuenta solo: la señorita Peterson nació exactamente nueve meses después de la boda de James y Lily —Snape hizo una mueca ante la mención de James —. Solo tiene a su madre...
—Y nació en América. ¿Qué es lo que tengo que ver yo con ella?
—Yo conservé algo que le pertenecía a James, en su debido momento se lo devolví a Harry —continuó como si no hubiese habido interrupciones y Snape arrugó la nariz ante la mención de James—. Algo similar hice con Sienna...
—¿Mi daga le perteneció al padre de Sienna? —preguntó Snape ceñudo, pero inmediatamente se dió cuenta de lo que estaba pasando—. Ah, no.
—Estás acertando mucho más lento que de costumbre, Severus —reflexionó Dumbledore.
—Eso es imposible —susurró. Intentó levantarse, pero sus piernas no respondieron—. ¿Cuando?¿Cómo?¿Y por qué no lo recuerdo?
—Eso no lo sé ¿Se te ocurrió una poción para recordar? —sugirió el anciano director—. Con una poción de esas recuerdas lo que olvidaste por culpa del alcohol.
Snape lo miró. Algo suponía el anciano y Snape sospechaba que el hombre estaba en lo cierto. Trató de hacer memoria de ese día. Y solo consiguió recordar unos ojos color turquesa.
—Mierda —masculló—. ¿Y ahora que hago?
—Cuidarla sin que ella se dé cuenta —dijo Dumbledore como si fuera la única opción—. Sospecho la razón por la que Sienna y su madre, Rebecca, no se quedaron en América —le explicó—. Ella no ha conseguido recordar quién es el padre de su hija, pero por alguna razón, a ella tampoco se le ocurrió la poción para recordar. Talvez no lo recordó...
Snape se llamó tonto mientras Dumbledore se reía de su propio chiste. La única vez que vió a Rebecca, fue cuando Sienna chocó con el frente a la droguería. A Sienna ya la había visto antes de eso.
Flashback
Snape se encontraba caminando por el callejón Diagon antes de navidad, iba a la droguería para comprar más ingredientes para pociones, ese curso hubieron muchos heridos y había un ingrediente que no se producía en Hogwarts, que se necesitaba, así que fue al callejón Diagon por él.
Sienna, por su parte, se había escapado de la droguería, donde por aquel entonces, trabajaba su madre. Había salido a explorar ella sola aprovechando que su madre se encontraba muy ocupada.
El hombre de túnica negra casi pisa a la pequeña castaña al no verla, por ir distraído en sus pensamientos.
—Mira, mira —dijo mientras Sienna lo miraba, luego Sienna le regaló una sonrisa sin tres dientes y Severus hizo una mueca parecida a una sonrisa—. ¿Donde está tu mamá? —se hincó para quedar lo más cerca posible a la altura de Sienna —. ¿Te dió permiso de salir sola?
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La Hija de Snape
Fanfiction-¿Acaso tengo cara de haber pedido ser tu hija? -rugió Sienna-. Si vas a reclamarle a alguien asegúrate de que sea a mi madre... -Cambie ese lenguaje, señorita Snape -interrumpió Snape, aunque se veía dolido por la actitud de su hija -, le recuerdo...
