El final del verano le fue de maravilla a Sienna. Rebecca no pudo evitar ir por el helado con Lockhart. Regresó a su casa de mal humor y Snape (quien ese día se quedó a cuidar a Sienna con la excusa de una clase extra) se veía divertido por ello.
— ¡Intentó besarme! —rugió—. ¡Yo le solté una buena cachetada! ¡Y el muy tonto estuvo mirándome con una sonrisa! ¡Cómo si le hubiera dicho felicidades! —recordó a gritos—. ¡No quiero volver a verlo!
Sienna y Snape se rieron del mal humor de Rebeca. Al cabo de unos minutos Snape decidió que se iría de vuelta a su casa. Estaba a punto de irse por la chimenea pero Sienna lo atrapó en un abrazo. Rebecca se olvidó inmediatamente de su mal humor al verlos.
—Hasta luego —le dijo Sienna—. Y gracias
—No fue nada. Me agradó pasar mi verano contigo —le sonrió.
Despareció por la red flu, y Sienna y Rebecca se quedaron solas como de costumbre.
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El viaje en el expreso fue normal. Sienna se sentó con Neville y tuvo que viajar como en el primer curso, pues Neville iba con Hermione. Se mantuvieron cordiales, pero distantes.
También conoció a la hermanita de Ron, Ginny, quien resultó ser muy agradable y graciosa. Sienna se quedó encantada con su cabello rojo. Los únicos Weasley que se habían dejado tocar el cabello (además de Ginny), fueron Fred y George. Ron se había puesto muy rojo aquella vez mientras Harry reía de su reacción y al final ni respondió. Fred y George incluso se ofrecieron a regalarle una muestra de su cabello por si Sienna los extrañaba. Ginny, por su parte, quedó encantada por los ojos bicolor de Sienna.
Al llegar a la estación de Hogsmeade, Sienna, Neville y Hermione le desearon suerte a Ginny y se fueron a los carruajes que eran tirados por seres invisibles o simplemente con magia.
Llegaron al gran comedor y Sienna se despidió de Neville y se fue a sentar a la mesa de Hufflepuff a presenciar la selección. Al cabo de unos minutos Sienna se percató de que Harry y Ron nunca llegaron.
Aún no iniciaba la selección cuando Sienna vio a Snape salir del Gran comedor con una sonrisa triunfal.
La selección dió inicio y Sienna vió los rostros asustados de los niños preguntándose si ese era el rostro que ella tenía al ser seleccionada. Luego de eso Salieron Dumbledore y McGonagall, Sienna supuso que era debido a Ron Weasley y Harry Potter.
Al cabo de un rato. Cuando el banquete de Bienvenida dió inició, Sienna escuchó los murmullos de los chicos hablando de que Harry y Ron nunca llegaron al colegio.
Luego llegó Dumbledore, y Snape caminaba de mal humor detrás de él. Ambos se situaron en sus respectivos asientos mientras McGonagall entraba al gran comedor. Snape volvió a recorrer las cuatro mesas con la mirada, seguramente estudiando los rostros de los niños a los que les haría la vida imposible durante los cursos. Se detuvo a mirar a Sienna que en ese momento estaba devorando papas ahumadas y alzó las cejas sorprendido. Sienna notó su mirada y sus labios se curvaron hacia arriba con la boca llena.
El resto de la cena transcurrió con la misma tranquilidad que el año anterior y finalmente Dumbledore dió su discurso de inicio de curso, las prohibiciones, las reglas y las recomendaciones (y cantaron el ridículo himno), después de eso, todas las casas se retiraron a sus salas comunes a descansar del viaje del tren.
Sienna se acostó en su cama adoselada (con la panza de Henriette sobre su cara), y se durmió después de decidir que se ducharía al amanecer.
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La Hija de Snape
Fanfiction-¿Acaso tengo cara de haber pedido ser tu hija? -rugió Sienna-. Si vas a reclamarle a alguien asegúrate de que sea a mi madre... -Cambie ese lenguaje, señorita Snape -interrumpió Snape, aunque se veía dolido por la actitud de su hija -, le recuerdo...
