El café del amor

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Era invierno, y Andrea se disponía a montar en el tren para irse a Madrid. Andrea adoraba montar en tren porque podía disfrutar del paisaje y le fascinaba. Cuando llegó, se bajó del tren. Todo le parecía muy extraño, ya que todo a su alrededor no le parecía familiar y fue al mirar el nombre de la estación cuando sedio cuenta de que se había equivocado. En vez de ir a Madrid, fue a Toledo. No tuvo más remedio que esperar al siguiente tren. El próximo tren salía dentro de una hora y media, y Andrea no sabía qué hacer, así que decidió esperar en la cafetería que había allí. Al entrar vio que había mucha gente y solo había un pequeño hueco en la barra, al lado de un chico rubio y alto. Se fue directamente para ese sitio y pidió un capuchino.

Sacó su móvil e hizo una llamada a su madre para decirle que llegaría más tarde por el contratiempo que había tenido.

Al rato vino su café, pero se dio cuenta que no era el capuchino que ella había pedido. Fue a decírselo al camarero, cuando el chico de al lado dijo lo mismo. Los dos se miraron y se rieron. Se intercambiaron los vasos y se presentaron, él se llamaba Sergio y estudiaba Derecho. Los dos charlaron un buen rato y le contó que le había pasado lo mismo que a ella, se había equivocado de tren. 

Hubo un momento en la conversación en el que los dos se miraron y hubo un gran silencio. De pronto sonó el altavoz avisando de que el tren se iba. Andrea y Sergio pegaron un pequeño salto, cogieron sus cosas y se montaron en el tren. Siguieron hablando y comentando que gracias al café se habían conocido. Se dieron cuenta que tenían muchas cosas en común, y lo más importante:¡vivían casi al lado y no se habían visto nunca!

Cuando llegaron a Madrid, cada uno se fue a su casa y decidieron quedar al día siguiente para ir a tomar un café.

Poco a poco, los dos se fueron enamorando cada vez más. Llegó el 15 de diciembre, ese día tan esperado, porque hacía un año que se conocían. Sergio la invitó a un restaurante muy bonito, decorado con corazones y rosas, ella se extrañó un poco, pero enseguida comprendió porque la llevaba allí. Sergio le dijo todo lo que sentía y Andrea no pudo contener las lágrimas, era tanto lo que habían compartido y lo que le quería, que le parecía imposible lo que le estaba pasando.

A partir de ese 15 de diciembre, los dos vivieron con más amor y felicidad.

¿Quién diría que un café podría ser el inicio de una romántica y pasional historia de amor?

Dalma

Un libro y un caféDonde viven las historias. Descúbrelo ahora