—Alexer. —llamo, cruzando mis brazos. Él desvía y mantiene su mirada en dirección frente a la moto pero en segundos lo veo mirarme nuevamente.
Noto que tiene un semblante serio.
—Dime que pasa. —me acerco a él mirándolo, me encuentro a solo dos pasos de él, sigue apoyado en la moto, de un impulso se acerca un poco a mi para atraerme a él con una sola mano.
Quedo pegada a su cuerpo, su cabello aún húmedo cae sobre su frente y el viento mueve ligeramente mi cabello mojado.
—Solo... —parece buscar palabras adecuadas para decirme, o piensa si decirme o no. —Una mala noticia de un amigo.
¿Un amigo? Que le hizo al Alexer que conocí. Entiendo que tenga amigos, pero me sorprende.
Me limito a asentir con la cabeza, llevo mis manos a su cabello y observo sus preciosos iris, su sonrisa tan peculiar y perfecta.
Veo que su mirada se a oscurecido varios tonos, su cuerpo está tenso, el aire nos atraviesa, dejo un corto beso sobre sus labios y rodeo su cintura con mis brazos.
El momento dentro de la playa me hace calentar las mejillas.
—¿En donde te quedas a dormir, Alexer? —pregunto con suavidad en mis palabras, siento aún su aroma inundar mis fosas nasales.
Su respiración tranquila, su brazo alrededor de mi cintura sosteniendome contra su cuerpo duro y bien formado.
Siento a mis mejillas calentarse al instante en que Alexer captura mi labio inferior y lo muerde a su antojo antes de besarme con una intensidad descolocada, su mano libre llega a parar en mi nuca poniendo presión.
Su brazo en mi cintura me aprieta más contra él, jadeo en sus labios, nos falta el aire y me obligo a separarme.
—En un hotel. —responde por fin.
Desvío la mirada de él y llevo mi mano derecha a mi cabello
—¿Desde cuando? —sigo con mi preguntadera.
—Cuando cumplí los... Dieciocho.
—¿Sabías que estaría aquí? —continuo y él rueda los ojos.
—Vamos, niña, es tarde. —abro la boca para replicar por evadir mi pregunta, pero no logro decir nada de ello. —¿En donde te quedarás?
—No lo sé. No puedo ir con mi madre, se enojaría. Y Nath... Creo que es tarde para llegar a su casa, ni siquiera sé si está sola.
—Bien. —deja un corto beso sobre mis labios. —Dormiremos juntos. De nuevo.
★
Salimos del ascensor del enorme edificio, hay dos pasillos que llevan a varias puertas. Vamos por la fila uno, hay ventanas que permiten apreciar los autos transitando por la otra calle.
—¿Esto es un hotel? —pregunto siguiendo sus pasos al mismo ritmo que él, sostiene mi mano y es por eso que no siento frío.
—Es el edificio donde está el departamento de mi padre. —me detengo cuando él se detiene. —Un hotel no es un lugar para ti, calabacita.
Abro la boca, pero no logro decir nada. Lo veo introducir una llave a la puerta, al abrirla me permite pasar primero, entro mirando el lugar, él enciende la luz y puedo apreciar todo el interior del departamento.
Mi mirada cae sobre el espacio de cocina, una isla muy bonita, los estantes enormes empotrados a la pared, todo reluciente, hay dos enormes ventanales frente a mi, unos sillones negros con cojines, una mesa de cristal frente a ellos y un cenicero.
—¿Te quedas en un hotel teniendo un departamento así? —entre cierro los ojos mirándolo durante unos segundos.
Me alejo a los enormes ventanales semi cubiertos por cortinas, muestran todas las luces de la ciudad.
—Prefiero no depender de mi padre. —responde a mi pregunta con simpleza.
Escucho sus pasos, veo por sobre mi hombro.
—Ven. —su voz me hace asentir. Es tan atrayente y seductora. Mi cuerpo reacciona por si solo y me encuentro caminando hacia él, como si fuésemos imanes.
Lo sigo hasta llegar a una parte donde parece ser la habitación. Siento un escalofrío recorrer mi espalda, muerdo mi labio nerviosa y llevo una mano a mi cabello, acción que hago siempre que estoy nerviosa.
Él enciende la luz, veo una cama grande en medio, perfectamente tendida, con un color azul oscuro.
Alexer desaparece de mi campo de vista, me quedo observando la amplia habitación. Tan impecable, vaya ni yo tengo mi habitación tan ordenada como esta.
De pronto algo empieza a vibrar en mi bolsillo, saco mi celular de inmediato y contesto la llamada de Nath.
—¿¡Donde demonios estas?! Tú madre me llamó, ha preguntado por ti y... ¡Me he puesto muy nerviosa! ¡Sage Bronova! ¿En donde te has metido? ¿Hola? —alejo el celular por los fuertes gritos de Nathalie, cuando no escucho más gritos lo vuelvo a poner contra mi oído.
—Es... —pero comienza a gritar de nuevo.
—¿Eres su secuestrador? ¡Habla! ¿La tienes? ¡Responde! Déjame decirte, que ella es una posible asesina. ¡Te va a hacer picadillo! —suelto una carcajada negando.
—¿Como le dices a un secuestrador, que su víctima es una asesina? —bufo. —Vamos, estoy bien. ¿Que le dijiste a mamá?
—¡Tonta! ¿Por qué te escapas sin avisarme? Iba a decirle que no estabas conmigo cuando dijo que teníamos una pijamada. ¿Puedo saber, como rayos te dejó salir a esta hora?
—No lo sé... Yo estoy, con.. —la palabra queda en el aire cuando veo salir a Alexer y acercarse a mi a pasos seguros con una sonrisa.
—El príncipe rubiecillo. —termina por mi, al parecer Alexer lo escuchó ya que lo veo sonreír.
—Cállate, Nath. —le regaño ruborizada. Alexer llega a mi, tengo que levantar mi rostro para observar sus azules ojos.
—Un príncipe, ¿Eh? —bufo, apretando mis labios para no sonreír.
—Sage, le dije a tu madre, que dejaste el celular en la habitación. Que estabas viendo películas en la sala de cine. —escucho atentamente sin despegar la mirada de la del rubio que tengo en frente. —Le dije que subí por cojines.
—Perfecto. —esbozo una sonrisa a labios cerrados. —Entonces, te veo mañana. Te quiero. —corto la llamada y veo fijamente al rubio que tengo frente a mi.
—Sage. —me llama posicionando su palma en mi mejilla. —¿Tú.. jamás te has..
El timbre suena, interrumpiendo sus palabras.
Maldice por lo bajo.
—Ya vuelvo, calabaza.
Sin más, abandona la habitación. ¿Quien podría buscarlo a esta hora? Quizá su amigo.
Me encamino al cuarto de baño, deshaciéndome de las prendas. Me adentro a la ducha y rápidamente empiezo a quitar los restos de tierra de mi cabello y cuerpo, cada parte me hace recordar el sueño y lo que sucedió en la playa.
No demoro en la ducha, salgo a buscar en el clóset por algún abrigo y encuentro una camisa que tiene su olor, me acomodo bajo la gran cobija, la camisa es lo suficientemente grande como para cubrir todo mi cuerpo y más abajo de mis rodillas.
Ya no sé cuanto tiempo ha pasado desde que se fue y llevo esperándolo, pero no vuelve, ni nada. Llevo las manos a mi cabello alejándolo porque moja la almohada, estoy bajo las suaves sábanas de la cama y me siento sola.
El sueño me invade, logrando que me quede dormida.
——————⛓️——————
¡Holaaaa! Estoy emocionada, ALEXER llegó a 4k de vistas, muchas gracias a todos por darle una oportunidad a mi humilde libro.
ESTÁS LEYENDO
ALEXER. CORRIGIENDO
Mystery / Thriller1| La realeza maldita. COPYRIGHT © 2020 Evadne Reed. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio o procedimiento, tampoco se acepta copiar palabras o frases de este libro, sé original y creativo...
