Me armo de valor y entro al edificio con el bolso siendo sostenido por mi mano derecha. Observo la gran cantidad de personas que se encuentran en el edificio, la mayoría se encuentra con sus celulares caminando de aquí por allá apresurados.
—Con permiso —pido en una parte donde casi no hay pase, mi cabello cubre ligeramente mi rostro, llevo unos lentes oscuros que acordamos para que no se me reconozca cuando hablamos sobre esto, no sé el contenido de la bolsa, ni mucho menos el porque a esto.
Solo lo hago, porque me lo pidió él.
Recuerdo las palabras de Alexer con claridad durante mi camino dentro del edificio. Las alarmas sigues encendidas en mi mente.
Dejas la bolsa en el ascensor y tocas al botón del último piso. Sales rápido del edificio y nos vamos. ¿De acuerdo? Es muy fácil, calabaza.
Paso saliva en cuanto me alejo del ascensor, empiezo a caminar lo más rápido posible siguiendo las indicaciones previas que me dió el rubio, siento que esto es extraño. ¿Por qué Alexer me dijo que deje el bolso?
—¡Hey! ¡Señorita, espere! ¡Se olvida su bolsa!
¡Diablos! Finjo demencia y sigo mi camino a la salida, no tardo en llegar. En cuanto Alexer me encuentra con la mirada, baja los lentes oscuros que lleva puestos y sube al auto tan rápido como yo apresuro mi paso.
Al llegar subo a la parte trasera del auto donde solo se encuentra Alexer.
—¿Y los demás? —le pregunto al ver el auto vacío, solo él y yo estamos en el auto ahora.
—No los necesitamos. —es lo único que responde.
Cierro la puerta detrás de mi, me giro dispuesta a preguntar acerca del contenido pero Alexer me lo impide con un repentino giro del auto.
Por reflejo entierro las uñas en el respaldar del asiento de Alexer y me sostengo ante el giro tan brusco.
Emprende marcha en dirección contraria, algo llama mi atención rápidamente, Alexer sostiene un aparato con un botón rojo.
Una sonrisa de satisfacción se le forma en el rostro.
—Alexer, ¿ya me dirás cuál es el contenido de...? —presiona el botón rojo. No pasa ni un segundo de más y a nuestras espaldas se escucha una fuerte explosión que hace temblar la carretera junto al auto.
El edificio explota los vidrios y se prende en llamas, la magnitud provoca que varias personas fuera del edificio salgan volando y se desparramen contra el pavimento.
Siento una sensación que no sé descifrar en mi cuerpo el pánico se apodera de mi sistema. Un nudo se instala en mi garganta al procesar lo que acaba de suceder.
Policías y bomberos por doquier aparecen por la carretera, los sonidos de las sirenas anunciando su entrada se repiten en mi mente.
Acabo de... ¡Volar un edificio! ¡Donde hay miles de personas! ¡Soy una maldita asesina!
—¡Detén el maldito auto! —no lo hace y abro la puerta del auto aún en movimiento, dispuesta a lograr que se detenga.
Se percata y detiene el auto de golpe derrapando en la carretera hasta que nos salimos de la autopista.
—¿¡Que fue eso?! —le grito estrujándome el cabello, él baja del auto y se apresura a mi.
—Sage, cálmate. —me ordena firme y calmado. —Tienes que oírme.
Busco sus ojos pero no puedo hablar de esta manera, salgo del auto y me planto frente a él.
—¿Quieres que me calme? —le vuelvo a gritar sin control. —¿Qué te pasa? ¿¡Cómo me pides eso?! ¡Acabo de convertirme en una asesina!
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ALEXER. CORRIGIENDO
Mystère / Thriller1| La realeza maldita. COPYRIGHT © 2020 Evadne Reed. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier medio o procedimiento, tampoco se acepta copiar palabras o frases de este libro, sé original y creativo...
