Mayo 18
Han pasado poco más de dos semanas desde el fatal encuentro de Damián y Tristan. Dos semanas en las cuales aparentemente todo esta bien entre el rubio y yo, y digo aparentemente, porque él se ha esforzado por fingir que no está molesto por lo ocurrido, se ha esforzado en serio por perdonarme lo que considera una traición de mi parte.
Y es qué, probablemente aquella madrugada en la qué me perdonó a cambio de un perdón de mí para él, pensé que al bajarse su borrachera estaría enojado pero qué al final del día él estaría bien conmigo y todo a su alrededor, pero no, una vez más me equivoqué respecto al rubio. Y es qué era un perfecto impredecible, y lo que hizo al amanecer de esa madrugada, fué ignorarme totalmente durante todo el día.
Al irnos a la cama, por lo menos me dió las buenas noches y seguidamente se giro y sin subir un solo dedo sobre mí, me dió la espalda y así se durmió. Al día siguiente de lo ocurrido pareció entender mi posición y con voz distante y gélida rompió la ley del hielo que me había aplicado. No podía quejarme, viniendo de Damián y en tan poco tiempo de lo sucedido, eso era algo realmente grande.
Con el pasar de los días poco a poco su mala actitud para conmigo fué deshaciéndose, y en poco ya no parecía guardarme ningún tipo de rencor, pero no sería Damián bestia Webster, sí aquello hubiese sucedido tal cual. Pocos días después de su cambio drástico de humor conmigo, lo escuché hablando con Hansel, le decía al pelinegro cuan enojado seguía conmigo por lo ocurrido, pero qué no quería pensar en eso, qué lo único que deseaba realmente era estar con su hija y a pesar de todo, también conmigo. Dijo también que aunque quisiera no se desquitaría conmigo, qué él había hecho cosas peores y aún así yo seguía con él, qué su verdadero y único objetivo era Tristan Reeves.
Estaba tan enojado que quería asesinar a Tristan en ese mismo instante, pero con un poco de esfuerzo Hansel pudo persuadirlo haciéndole ver que lo mejor era esperar, que sí el castaño moría su situación legal se complicaría. Qué poco después del juicio y cuando los reflectores dejasen de apuntarlo, él mismo lo acompañaría para asesinar a Tris, juntos.
Un par de veces me ví en la obligación de ir a la clínica a escondidas de Damián, pues, primero quería saber que tal seguía el hombre que una vez formó parte de mi vida y al cual le agradecería siempre por haber soportado más de lo qué debía a mi lado. La segunda porqué había escuchado a Damián hablar con alguien por teléfono, le decía a ese alguién la ubicación exacta de la clínica dónde se encontraba internado Tristán. Al llegar al lugar fuí directo a la habitación de Tris, en ella se encontraban, él, Tatiana y la pequeña nena de nombre Dianne. Fué justo ese día dónde personalmente conocí a las dos chicas de mi antiguo novio.
Al ver que Tristán se encontraba bien, me despedí de él y de una cohibida Tatiana, antes de salir y encontrarme en el pasillo a un hombre qué enseguida reconocí como uno de los “guardias” que cuidaban la casa hace seis años. Al verme el hombre enseguida abrió los ojos de par en par, y yo de inmediato me acerqué y le ordené con la misma autoridad con la qué veía a Damián ordenar, que se marchara en ese mismo instante y no volviera jamás.
Por supuesto, a raíz de eso una fuerte discusión me abrazó al llegar a casa, no recuerdo ni siquiera la mitad de todo lo que nos gritamos, los insultos estúpidos que mutuamente nos lanzamos, no recuerdo ni siquiera el tiempo que duramos peleando, pero sé que fué mucho, o por lo menos así lo sentí. No obstante al final de la maldita discusión, acordamos que no mataría a Tristán o por lo menos no ahora, siempre y cuando yo no volviera al hospital o a verlo en algún otro lugar.
Agradecí una enormidad que al salir de la clínica Tristán no levantará cargos en contra del rubio maldito, agradecí también que el mismo día en que salió de la clínica me llamara de un teléfono público para decirme que sentía mucho lo ocurrido, y qué aunque no se rendiría conmigo, por los momentos iba a darme espacio para qué reconsiderara la idea de estar con un hombre que pudo perder el control de la manera que lo hizo Damián para enviarlo directo a cuidados intensivos. Qué se iría una semana a Los Angeles para estar con sus niños.
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Mil pedazos.
RandomPromesas sin cumplir. Un profundo vacío. Un amor obligado a terminar. Lágrimas de dolor. Una hija por quién seguir. Y el alma en mil pedazos. Eso fué lo qué Damián dejó a Ámbar en el momento exacto en que su corazón dejó de latir. Él llegó a ella pa...
