¡Era VIERNES! ¡Por fin!
Becket y yo salíamos del Instituto y nos íbamos directas a mi casa. Mañana será el día del concierto y como nos queríamos preparar juntas, Beck se quedaría a dormir conmigo.
Esta tarde la íbamos a aprovechar para estudiar juntas y ya de paso, hacer una sesión de películas románticas en las que siempre acabábamos llorando con el final.
Habían pasado dos horas y ya mi cerebro iba a petar de tanta información.
—Beck, deja ya el libro —le ordené cansada de estudiar historia.
—¡Pero aún no te lo sabes!
—Lo sé, solo que necesito un descanso.
Mi amiga no estaba muy convencida del todo.
—Te prometo seguir estudiando el domingo.
—¿Segura?
—Segura. Vayamos a ver películas —sugerí y a la vez mi amiga dejó el libro a un lado.
—Okay, pero antes te tengo que contar una cosa.
Su voz misteriosa consiguió preocuparme un poco.
—¿Qué pasa? —cuestioné y ella no hizo otra cosa que quedarse callada.
Este silencio no me estaba ayudando para nada.
—A ver, es que... cuando estábamos en la cafetería con Mike y Charlotte...
Los nervios me hicieron interrumpirle.
—Sí, como siempre.
—¡Kathy! Por favor no me interrumpas esto es serio.
—Vale, pero habla de una vez y deja ya el secretismo.
—Bueno..., como iba diciendo... en la cafetería mientras hablábamos con Mike y Charlotte me ha llegado un mensaje anónimo —soltó con tales aires de misterio que incluso parecía que me estaba gastando una broma.
—¿Y qué es lo que decía el mensaje? —interrogué ya por simple curiosidad.
—"Voy a por ti" —respondió.
De verdad que pensaba que me estaba tomando el pelo.
—¿Y por eso tanto misterio?
Yo la verdad que no entendía a esta chica a veces.
—¡Sí, amiga, sí!
O de repente era muy buena actriz o lo decía totalmente en serio.
—Pero Beck, eso podría tratarse de una broma de mal gusto, o simplemente se han equivocado de número y te lo han enviado a ti —le expliqué con obviedad.
Definitivamente, no entendía a esta chica.
—¿Tú crees?
—¡Por supuesto que sí! Además, ¿quién iba a querer ir a por ti? Si a ti te quiere todo el mundo. ¡Ni que tuvieras enemigos!
—Ya, lo sé, solo que... ¿no sientes a veces que te espían? Quiero decir, que estás caminando y de repente sientes una mirada en la espalda, alguien que te observa fijamente desde la penumbra.
Menos mal que la conocía demasiado como para saber que era muy dramática, sino pensaría que estaba fumada o algo por el estilo.
—Amiga, aquí, en la realidad, en el planeta Tierra, nadie te observa ni va a por ti. Deja de ver películas de miedo que en la vida real esas cosas no pasan.
—¿Cómo puedes saber eso? —preguntó indignada.
Sinceramente, me reí de ella y ni le contesté.
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Deja que cuide de ti
Romansa¿Qué es lo que harías si alguien totalmente desconocido cogiera las riendas de tu vida? ¿O si alguien anónimo empezara a mandarte mensajes y cartas en plan psicópata? Yo, Katherine Johnson, aún no tengo ni idea de qué hacer. Y mi mejor amiga, Becke...
