Capítulo 15: ¿MI COLOR FAVORITO?

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—Hemos llegado —anunció Christian bajándose del coche.

Yo hice lo mismo. Observé el lugar y lo alto que era el edificio. Entramos y nos dirigimos hacia el ascensor que estaba justo al lado de la entrada.

El sitio no os iba a mentir, estaba muy bien para ser una residencia de estudiantes. Mientras íbamos subiendo, escuchábamos música a todo volumen proveniente de algún otro apartamento. Por suerte, cuando llegamos a la planta de Christian, la música casi ni se oía.

Él sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta de su apartamento. Al entrar debía admitir que no me lo esperaba para nada así. No es que fuera muy grande, en cambio, pensé que sería aún más pequeña. Pues sí que estaba muy bien el apartamento.

—¿Te gusta?

Seguí observando cada detalle alucinada.

—Sí, me gusta —respondí con sinceridad.

Nada más entrar podías apreciar la cocina y el salón. Me gustaba el diseño sencillo y clásico. Los colores oscuros le venían muy bien al apartamento. No sé, se veía todo tan elegante y espléndido. ¡Me encantaba!

Lo único que le faltaba para que fuese perfecto sería una estantería llena de libros con los que poder pasar horas y horas leyendo.

—Puedes sentarte donde quieras. ¿Quieres que te traiga algo?

Como siempre, Christian siendo el chico más educado y amable del mundo.

—No, gracias —decliné su oferta al mismo tiempo que procedía a sentarme en su sofá.

—¿Segura? —insistió por si cambiaba de opinión.

—No hace falta, Christian, gracias.

Ahora mismo solo quería que me dijera cuál era el motivo por el que me había llevado a su casa.

Christian no me volvió a insistir. Se sentó en el sofá muy cerca de mí. Sus ojos me repasaron sin perderse un mínimo detalle de mi rostro.
Yo solo esperé a que no notara lo nerviosa que estaba.

—Eres hermosa —declaró y no apartó su mirada en ningún momento.

Su cercanía logró que mi mente empezara a recrear
todos los besos que nos habíamos dado anteriormente. Mi corazón se aceleró algo descontrolado por estar tan cerca suya.

—Christian, ¿te puedo preguntar una cosa?

Si no decía algo iba a explotar por la intensidad del momento.

—Claro, lo que quieras.

A ver cómo lo decía sin ser grosera o sin que pareciera que no quería estar aquí con él.

—¿Por qué me has traído a tu casa?

—Pues..., para que pudiéramos conocernos mejor y para estar en un lugar mucho más íntimo.

Eso consiguió ponerme más nerviosa.

—Pues te voy a ser sincera, no deseo ir todavía más rápido contigo —le advertí por si traerme aquí iba con segundas intenciones.

—Yo tampoco, Kathy. Antes que nada me gustaría conocerte —dejó en claro tratando de ser honesto conmigo.

—Está bien. En ese caso...., ¿cuál es tu color favorito? —le interrogué pillándole de sorpresa con mi inesperada pregunta.

Christian me miró divertido.

—¿Mi color favorito?

—Sí, tu color favorito —repetí con una gran sonrisa en la cara.

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