—¡Aaaaaaah! ¡Aaaaaaah!
Creo que ya era obvio que la persona que estaba gritando no era yo, sino mi queridísima mejor amiga.
Seguía entusiasmada por el concierto y eso que aún faltaban diez minutos para que saliéramos de casa.
—Algún día te dará algo de tanto gritar. A lo mejor se te sale un pulmón.
—Qué chistosa amiga —me comentó sarcástica.
—Lo sé —dije usando el mismo tono.
Beck se enfurruñó y me sacó el dedo del medio. A lo que yo respondí riéndome.
—¡Cinco minutos! —chilló dejándome sorda.
Debía admitir que estaba nerviosa y sentía que iban a pasar muchas cosas esta noche.
.....
Como todos los aparcamientos se encontraban ocupados, tardamos quince minutos en encontrar un lugar vacío en el que poder aparcar. Había tanta gente que menos mal que llegamos con antelación, sino no hubiésemos llegado a tiempo y Becket nos habría dejado sordas de la desesperación. Suerte que ese no fue el caso.
Mi madre se despidió de nosotras con un beso en la frente para cada una. A decir verdad, Becket era como su segunda hija. Nos advirtió de un par de cosas como que no llegásemos tarde y tuviéramos mucho cuiado. Y al final nos dijo que nos divirtiéramos un montón. Se volvió a despedir y se fue dejándonos solas.
—Bueno, por fin estamos aquí.
—¡Síííííí! —volvió a chillar casi en mi oreja.
¡Por dios, mis tímpanos!
Entramos al lugar y con tanta gente no me sorprendió mucho que fuera muy pero que muy grande. Había como cien personas aquí dentro. Una sala gigantesca con un escenario enorme, lleno de focos, altavoces, algunas sillas y dos baños justo al lado del escenario.
Veía a gente bailando, haciéndose selfies, gritando y otros simplemente hablando y esperando a que llegase el grupo. ¡Era alucinante! También había una barra donde podías pedir todo tipo de bebidas. Fuimos hacia allí —obviamente juntas—, y le pedimos al camarero del local dos refrescos. Nada de alcohol que luego nos tocaba volver solas.
Nos quedamos hablando con nuestras bebidas en la barra, miré a lo lejos por pura casualidad y vi como una sombra observándonos cerca de los baños.
—Qué extraño —pensé sin poder dejar de mirar.
Y de repente, escuché gritos a mi lado y me asusté aún más.
¿¡Qué está pasando!?
Volví a mirar hacia mi amiga.
—Pff —solté aliviada al darme cuenta que era Becket la que estaba gritando. Ya habían llegado los chicos pop.
Miré esta vez hacia el escenario, mi amiga no paraba de gritarme para que me fijase en los chicos, sin embargo, yo no podía parar de visualizar la sombra en mi cabeza. Volteé la mirada a los baños y la sombra había desaparecido. Y fue en ese instante cuando empecé a cagarme de verdad y recordé a la perfección las palabras de mi mejor amiga el día anterior.
*¿No sientes a veces que te espían?*
Hasta este momento no. Y comencé a rayarme un poco. ¿Y si era verdad lo que me dijo Beck ayer? ¿Tendría que correr ahora mismo o quedarme sin hacer nada y sin avisar a Becket? Tampoco creía que ella quisiera irse con tal de no perderse ninguna de las canciones de los chicos pop.
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Deja que cuide de ti
Romance¿Qué es lo que harías si alguien totalmente desconocido cogiera las riendas de tu vida? ¿O si alguien anónimo empezara a mandarte mensajes y cartas en plan psicópata? Yo, Katherine Johnson, aún no tengo ni idea de qué hacer. Y mi mejor amiga, Becke...
