Christian no me besó a la primera. Me agarró de la cintura y me levantó como si fuera una pluma. Tuve que sujetarme a él rodeando su cuello con mis brazos. La intensidad en su mirada me volvía loca. No estaba segura de si había hecho bien en escupirlo todo de una. Simplemente, me salió. Estaba asustada por lo que pudiera pasar a partir de ahora. Por otro lado, sentía que tenía que hacerlo o que al final con tanta tensión me acabaría muriendo por dentro.
Christian
La retuve en mis brazos con miedo de que quisiera volver a escaparse de mí. Todavía no comprendía como una chica tan guapa y tan maravillosa podía sentir algo así por mí. Estaba yendo todo tan rápido entre nosotros que a la mínima podría acabar muy pero que muy mal. Eso me dio que pensar, ¿qué se suponía que estábamos haciendo? ¿A esto se le podía llamar relación?
¡Pero qué estaba diciendo!
Ni siquiera éramos pareja, no había ninguna relación entre los dos. O al menos no lo había de momento.
—Christian —Kathy me sacó de las nubes—. ¿En qué piensas?
—Nada —contesté demasiado rápido.
Ella me observó extrañada y confundida.
Esto no era una relación, no lo era. ¡Por dios! Ni siquiera sabía si estaba preparado para una nueva relación y dudaba que esta chica quisiera ir tan rápido. ¿Por qué le daba tantas vueltas entonces? Tenía que despejar mis ideas y alejarme de ella. No quería hacerle daño, y menos por ser un imbécil que no estaba seguro de haber superado su antigua relación.
—¡Christian! ¿Estás bien?
Volví al presente avergonzado conmigo mismo. A ver que se me ocurría para que ella no notara lo ensimismado que me había dejado.
—Kathy, ¿tienes hambre?
—Un poco sí —asintió entre risas.
Retiro lo dicho. No podría alejarme de ella aunque quisiera. Me tenía hipnotizado solo con su sonrisa.
—¿Qué te apetece? —le interrogué puesto que no tenía ni idea de la comida que le gustaba.
—No sé, ¿tienes en mente algún sitio?
—Si te gusta la pizza, sí.
—Me encanta la pizza —comentó haciéndome reír.
—Te voy a llevar a una pizzería que conozco por aquí cerca.
Ella asintió seguido de empezar a caminar a mi lado.
......
Unos diez minutos más tarde, llegamos a la puerta de entrada de la pizzería. Por un momento creí que estaba más lejos.
Nos sentamos en una de las mesas del fondo, donde no parecía haber mucha gente y podíamos charlar tranquilamente.
—¿De qué te vas a pedir la pizza? —preguntó Kathy con el propósito de conocernos mejor.
—Intenta adivinarlo —le animé para ver si era capaz de averiguarlo a la primera.
—¿Una pizza de cuatro quesos?
—No.
—Déjame que piense —dijo aunque al mismo tiempo llegó el camarero.
Lo primero que hizo fue tomarnos nota de nuestras bebidas. Kathy pidió un refresco y yo en cambio pedí una cerveza sin alcohol. Luego tocó el turno de la comida. Kathy me dejó pedir primero intrigada por saber cuál sería mi elección. Elegí una de mis pizzas preferidas, la pizza carbonara. Kathy después se decantó por una pizza barbacoa. El camarero se retiró y Kathy me miró sorprendida.
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Deja que cuide de ti
Romantizm¿Qué es lo que harías si alguien totalmente desconocido cogiera las riendas de tu vida? ¿O si alguien anónimo empezara a mandarte mensajes y cartas en plan psicópata? Yo, Katherine Johnson, aún no tengo ni idea de qué hacer. Y mi mejor amiga, Becke...
