Capítulo 6: SONRISAS Y PREOCUPACIONES

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¿De cuándo eran estas fotos? ¿Y por qué en todas salíamos Becket y yo? Tenía tantas preguntas en la cabeza ahora mismo. Todo esto estaba dando muy mal rollo. Ya ni siquiera me apetecía leer la nota. Y por la expresión de mi amiga creo que a ella tampoco le hacía mucha gracia. ¿Qué íbamos a hacer?

Estábamos las dos tan nerviosas que tardamos como unos diez minutos en decidir si leer la nota o no. Yo por una parte no quería, llamarme gallina pero cada vez me sentía más confundida que antes y para eso, prefería no saber nada. Por otra parte, mi curiosidad aumentaba y quizás la nota nos ayudaba a conseguir información de nuestro "enemigo".

Becket también tenía mucha intriga por saber que había escrito en la nota. Al final me convenció para leerla.

Becket redactó lo siguiente:

"Tened cuidado, tened los ojos bien abiertos y estar muy atentas porque algún día de estos esas fotos se acabarán y no volveréis a veros más".

—Vale, si antes tenía un poco de miedo, ahora sentía el mismísimo terror —confesé sintiendo que ese mensaje iba muy en serio.

—Estoy igual, ¿¡qué hacemos!? ¿Deberíamos decírselo a alguien o crees que nos matarán por ello?

Las exageraciones de mi mejor amiga nunca podían faltar. Aunque esta vez estaba de acuerdo con lo que decía de no contárselo a nadie.

—Después de leer este mensaje, creo que nos matarán por ello si lo contamos.

—Está firmado con una M y una C en la parte de atrás, y con una B y una K en la parte de delante —señaló y me lo mostró para poder comprobarlo.

—Okay, hay que avisar a Mike y a Charlotte.

—¿Por qué? —preguntó inocente e ingenua.

—Está claro que son M y C —expliqué con obviedad.

—Yo no estoy tan segura. ¿Y si no lo son?

—¿Quiénes podrían ser sino?

—Está bien, hablaremos con ellos por si acaso. Pero, ¿cómo se lo vamos a contar? Hola, Mike y Charlotte, van a matarlos —comentó utilizando un tono sarcástico.

—No, boba, se lo explicaremos todo desde el principio —sugerí sabiendo que podíamos confiar en ellos cien por cien.

—Vale, tampoco quiero que les pase nada malo.

—Ya, por eso hay que estar atentas e ir a por el culpable de todo esto.

—¿Y por dónde empezamos? —demandó con muchas dudas revoloteando por su dramática mente.

—La única pista que tenemos son estas fotos y esta nota. Empecemos por ahí.

—Okay, pues manos a la obra —ordenó antes de comenzar a revisar la nota y la carta.

A mí me tocó visualizar las fotos una por una. Eran seis fotos: en tres estábamos en el Instituto y en las otras tres fuera del Instituto. Por si acaso, las puse en el mismo orden como las habíamos sacado. Quizás tenía algún significado el orden, aunque ahora no se me ocurría nada de porqué estaban colocadas así.

Miré bien las fotos y pude comprobar que sí que había una cosa que se repetía en todas ellas. Los escenarios eran distintos pero en todos sucedía lo mismo. En la primera foto, Becket y yo nos encontrábamos en las taquillas; en la segunda foto, éramos nosotras en la cafetería; en la tercera, estábamos en un centro comercial; en la cuarta, éramos nosotras en la calle de mi casa; en la quinta, nos encontrábamos en una de nuestras clases y en la última foto, se nos veía a nosotras justo en la entrada de casa de Beck. Diréis, nada extraño, solo eran fotos de nuestra vida diaria. Pues no, no era eso lo que más me preocupaba, sino como se nos percibía en cada una de las fotos. En todas ellas se nos veía tan felices hablando juntas que aquello hizo que me recorriera un escalofrío por todo el cuerpo. Esto pintaba bastante mal. O era alguien envidioso de nuestra felicidad, o era alguien que no nos quería ver sonreír nunca más. Es que en todas había captado nuestras sonrisas tan bien que me daban escalofríos de solo pensarlo.

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