Kathy
Por fin era jueves. Ya solo quedaba un día para el fin de semana. Estaba empezando a cansarme de que los días se pasaran tan lentos. Se me había hecho la semana eterna.
Tenía muchas cosas en las que pensar. Y muchas cosas que hacer.
Aún no había dejado la foto y sabía perfectamente que hoy la tendría que dejar si o si.
Estaba esperando a que se acabaran las horas de clase y poder ir a mi taquilla como la última vez.
Me sentía igual de nerviosa que la última vez. Solo que ahora no estaba nerviosa por qué me fueran a pillar, para nada, estaba nerviosa por Christian. Esperaba que confiara en mí y no en la foto.
Lo había estado pensando durante todo el día de ayer. Desde que me fuí de casa de Becket solo pude pensar en que, aunque la chica de esta foto se pareciese mucho a mí, podría ser cualquiera al estar de espaldas.
No tenía porqué ser yo. Y es que no era yo. No sé cómo se lo haría entender a Christian. Ojalá no viera la foto nunca.
Pensaba prenderle fuego con mis propias manos y quemarla. Pero sabía que eso era algo imposible e ingenuo. Y más sabiendo lo que podía llegar a hacer el de los mensajes con tal de joderme la vida.
Cada minuto que pasaba, para mi era un minuto menos hacia mi muerte.
Hasta el tiempo parecía haberse puesto en mi contra. En vez de ir lento como todo el resto de la semana, hoy parecía ir más rápido de lo normal. Aunque podría ser solo una sensación mía.
Me estaba muriendo por dentro.
Becket me miraba atenta a todos mis movimientos por si hacía alguna locura. Creo que se me notaba mucho que me quería morir.
—Deja de mirarme así —le dije intentando parecer inocente.
—Sé en lo que estás pensando —me respondió mirándome en plan: “Cuidadito con lo que haces, te estoy observando”.
Me dieron ganas de reírme de su mirada penetrante, pero eso solo me haría perder mi inocencia.
—Parecía como si estuviera en un juzgado o en un interrogatorio —pensé y me reí de mi misma por las tonterías que decía en mi mente.
—¿De qué te ríes? —me preguntó Becket sospechando de mi.
¡Alaa!, ya perdí mi inocencia.
—Nada, nada —respondí un poco nerviosa.
—Mmmm..... —soltó mi amiga como si estuviera resolviendo un misterio en su cabeza.
—Sé en lo que estás pensando —comenté repitiendo lo mismo que me dijo ella antes, incluso con el mismo tono de voz.
—¿En qué estoy pensando? —me preguntó curiosa y un poco dudosa aún.
Mierda, no lo había dicho en serio. No pensaba que me fuera a preguntar. Piensa, Kathy, piensa en algo rápido.
—Mmmm..... ¿Sandía? —dije en modo pregunta sin creerme aún lo que acababa de salir por mi boca.
Joder, no se podía ser tan idiota. Hoy, quedaba comprobado que tenía el día bastante tonto.
—¿Sandía? —cuestionó mi amiga más confundida que yo.
.......
Muchas horas después de esa charla tan estúpida en la clase de mates, por fin nos tocaba ir a la cafetería.
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Deja que cuide de ti
Romance¿Qué es lo que harías si alguien totalmente desconocido cogiera las riendas de tu vida? ¿O si alguien anónimo empezara a mandarte mensajes y cartas en plan psicópata? Yo, Katherine Johnson, aún no tengo ni idea de qué hacer. Y mi mejor amiga, Becke...
