#Mía
- Dios mío amiga, ese es tu vestido sin duda alguna - dice Lili sin dejar de mirarme de arriba abajo mientras se tapa la boca con las manos mostrando su entusiasmo. Sé ha quedado boquiabierta al verme.
- ¿De verdad lo crees?- digo mirándome una vez más al espejo de la boutique tan cara a la que Lili me había traído. Era un sitio costoso, pero ciertamente tenía las cosas más bonitas de toda la ciudad.
- ¡Claro que si Mía! ¡Te queda perfecto! ¡Estás preciosa! - yo sonrío a mi amiga, que sigue mirándome embelesada. Y luego echo un último vistazo a mi reflejo.
El vestido era rojo, un rojo oscuro, rojo pasión, largo, de finos tirantes y pegado a mi cuerpo hasta los tobillos, donde se soltaban para dejar ver las sandalias transparentes que me había comprado. Lo cierto era que me encantaba el vestido, era sencillo y elegante. Y además se ajustaba a mi cuerpo de una manera bastante sutil, hacía resaltar mis pechos y mi trasero. Ni siquiera pensaba ponerme ropa interior ese día, no quería que nada lo estropease.
- Me lo quedo. Voy a cambiarme - respondo felizmente a mi mejor amiga mientras vuelvo al probador para cambiarme. Acelero mis pasos cuando reconozco el llanto de Evan desde el otro lado del probador, si no me doy prisa, Isabella se pondrá también a llorar y Lili no podrá calmar a ambos bebes sola.
- ¡Está todo controlado, no te preocupes! ¡Lo último que quiero es que te hagas daño o rompas ese vestido que cuesta un riñón! - escucho decir a mi amiga como si me pudiera leer el pensamiento.
Entonces Evan para de llorar y suelto un suspiro de alivio mientras termino de abrocharme el pantalón. Miro una vez más el vestido rojo y sonrío pensando en lo mucho que le va a gustar a Marcos, en lo que le ha gustado siempre verme de rojo, y en cómo se va a poner cuando sepa que no habrá ropa interior en mi cuerpo ese día.
- Listo, ¿pagamos? - le pregunto a mi amiga con una sonrisa mientras le señalo el vestido. Ella asiente, y nos movemos cada una con nuestros bebés y sus carritos hasta la caja para pagar.
- Vaya, que suerte debe tener su marido. No cualquiera es capaz de lucir un vestido de alta costura como este - suelta la dependienta con una sonrisa. Su aspecto es tan pulcro y formal, que me da miedo que se le pueda caer uno de esos enormes y brillantes pendientes. Han debido de costarle una fortuna.
- Sí, eso mismo pienso yo - interviene Lili detrás de mí mientras mece el carrito de Isabella.
- Yo a su edad también estaba loca por un hombre, hacía hasta lo imposible por verme siempre perfecta para él. Usted me recuerda mucho a mi, yo también solía impresionarle de rojo. A las castañas nos sienta muy bien.
Yo me quedo observando su pelo rubio y liso, perfectamente peinado a la altura de sus hombros y me pregunto si de verdad eso era un tinte o una peluca. ¿Cómo podía ocultar su color natural de tal manera?
- ¿Y qué pasó? - pregunto intrigada sin dejar de admirar su porte, la elegancia que emanaba de su cuerpo con tan solo mirarla.
- Ahora tenemos una hija, estamos casados y sigue embobándose cada vez que me ve de rojo como hace veinte años.
- Vaya - susurra Lili impresionada. Yo también lo estoy.
Yo también quería algo así con Marcos.
- Bueno, espero que usted tenga el mismo éxito - dice entregándome la bolsa - ¡Qué tenga un buen día!
Lili y yo salimos hablando de esa mujer y su historia, comparando a su marido con los que iban a ser los nuestros. Felices de haber elegido ese vestido. Nos llegamos a tres o cuatro tiendas más, compramos algo de ropa, zapatos, un charls para acompañar al vestido, y algo de lencería femenina nueva.
Dos horas más tarde estoy diciéndole a Lili que no se preocupe por nada y que todo va a salir bien. La boda era en dos días y todos estábamos de los nervios. Pero La Paz me invade rápidamente cuando llego a casa con Evan en mis brazos observando todo lo que pasa a su alrededor y la bolsa del vestido colgada en mis brazos, y me encuentro a Marcos y a Olivia tirando pétalos sobre el suelo del salón de espaldas a mi.
- Dios mío - susurro cuando veo la cantidad de globos blancos y dorados que cuelgan del techo, el suelo lleno de pétalos del mismo color, la mesa del salón llena de comida, un ramo de rosas blancas enorme con forma de corazón, y a Carmen observándonos desde la entrada de la cocina.
- ¡Mamá! - grita Olivia descompuesta - ¡Papá mamá nos ha visto! ¡No hemos terminado!
Marcos se gira con la caja llena de pétalos cogida en brazos y me mira resignado. Parece algo triste.
- Quería darte una sorpresa. No nos hemos dado cuenta de que has llegado - dice sentándose en el suelo. Olivia hace lo mismo y con la misma cara de tristeza que su padre, haciéndome aguantar las ganas de reír. Parecen realmente cansados, preparar todo esto debe de haberles llevado bastante tiempo.
- Eh, ¿qué pasa? - digo dejando la bolsa a un lado y sentándome al lado de ellos aún con Evan en brazos.
- Queríamos darte una sorpresa, mami. Pero todavía nos quedaba tres cajas por vaciar - dice señalando las cajas de pétalos que hay tras el sofá con su voz de niña.
- Pero cielo todo esto es precioso - contesto acariciándole la mejilla para después cogerla en mis brazos, con él único que me queda libre, y llenarla de besos.
- ¿De verdad te gusta? - susurra mi hombre esperanzado.
- Me encanta - le digo antes de dejarle un suave beso en los labios.
- ¡Espera mamá! ¡Voy a por tu otro regalo! - exclamo Olivia antes de salir corriendo.
Yo aprovecho para domarme a besos a mi marido, que parece encantado. Y minutos más tarde aparece nuestra hija arrastrando con todas sus fuerzas un oso peluche del tamaño de una persona. Marcos se levanta en cuanto la ve y coge al peluche en brazos mientras Olivia se sienta en el suelo a coger aire. Mi pobre niña era tan testaruda como su padre.
- Que conste que lo ha elegido ella - dice Marcos señalando a nuestra hija quien sonríe felizmente sin dejar de asentir con la cabeza.
- Es precioso - susurro antes de mirar nuevamente a mi hombre- ¿Y todo esto porqué?
- Porque te quiero, sin más.
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TUYA (III)
Roman d'amourTERCERA PARTE DE "Eres mía, preciosa" Después de todo lo sucedido en la vida de Mía y de Marcos, parece que el amor ha ganado... ¿O todavía es muy pronto para saberlo? Atención. Esta es una novela hecha única y exclusivamente por mí, no se admite e...
