¿Se puede saber dónde has estado?

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#Mía

- Entonces, ¿ya no sientes nada por mi?

Escucho pronunciar a al hombre de mi vida, quien ahora, con esas palabras, me rompe el corazón en mil pedazos. Sé que no es de buena educación escuchar conversaciones ajenas, pero no había podido resistirme en cuanto he tenido oportunidad. No me fiaba de esa mujer en un principio, ahora entiendo que tampoco debería fiámbreme del que se suponía que iba a ser mi marido en un futuro próximo.

- Mía, ¿qué pasa cariño? ¿A dónde vas así? - pregunta mi suegra cuando me ve atravesar el salón con paso firme para llegar hasta los niños.

- Olivia cielo, despídete. Nos vamos.

- ¿Qué? ¿Os vais? ¿Cómo qué os vais? - pregunta Eva interponiéndose en mi camino. Pero yo consigo pasar por su lado sin rozarla. No soporto estar un solo minuto más aquí.

- Venir aquí ha sido una idea nefasta, Eva. No sé en qué demonios estaría pensando, siempre queriendo arreglar los problemas de Marcos. Debería haber dejado que solucionasen los problemas con su hermano a solas, aunque se hubieran peleado a golpes. Soy una estúpida - susurro esto último.

- ¡Mía, yo nunca te he escuchado hablar así! - exclama mi suegra perpleja por mi comportamiento.

- Tú no has escuchado lo que yo acabo de escuchar.

Ella se queda estática en el sitio, supongo que poniéndose en lo peor. O eso es lo que parece, cuando se pone a buscar a Marcos con la mirada por toda la habitación y no encuentra nada, ni rastro. De Cloe tampoco. Cierro los ojos al pensar cual puede ser el maldito motivo para que ni Marcos ni Cloe aparezcan por la entrada del salón nuevamente.

- ¿Mami ya nos vamos?

- Si cariño - le digo mientras cojo a Evan con un brazo y me cuelgo el bolso en el hombro con el otro antes de coger a Olivia de la mano y salir de allí.

- Mía por favor, no os vayáis así - dice Ramón mirándome con pena.

Niego con la cabeza gacha sabiendo que soy incapaz de dar absolutamente ninguna explicación de nada a nadie. Y entonces llega Raúl, que estaba con los niños, y se acerca a nosotros.

- Oye Mía, Olivia ha dicho que os vais ya. ¿Porqué te vas ya? ¿No lo estás pasando bien? - pregunta con los brazos abiertos, pero en cuanto se da cuenta de la expresión en mi cara y en el rostro de su madre y su padrastro, se queda callado. Y yo decido salir de ahí antes de que Raúl se dé cuenta de lo que está pasando y se vuelva loco delante de los niños.

- Olivia, ¿sabes que me dijo tita Lili que tenía muchas ganas de verte? - le digo a mi hija mientras acomodo a Evan en su sillita a toda prisa. Lo último que me hacía falta en este momento, era que Marcos saliera como un energúmeno por esa puerta.

- Yo también quiero verla mami. ¿Y papá? ¿No viene?

Cierro los ojos tragando fuerte antes de abrochar su cinturón también y cerrar la puerta para subirme a continuación en el asiento del conductor.

- No cielo, es que esta noche vais a quedaros tú y Evan con los tíos e Isabella. Y luego vengo a por papá, mañana os recogemos. ¿Te apetece? - le pregunto esperanzada mientras pongo el coche en marcha.

- ¡Si mami! ¡Me encanta estar con la prima Isabella!

Sonrío agradeciendo al cielo por la inocencia de mi hija. Pero la sonrisa se me borra al instante cuando observo a Marcos salir corriendo por la puerta principal hacia nuestro coche y piso el acelerador, en cuestión de segundos su silueta desaparece de mi vista.
Llegó a la casa de mi amiga veinte minutos más tarde.

- ¡Tita Lili! - grita Olivia cuando está nos abre la puerta de lo más contenta por vernos y le coge en brazos.

- ¡Hola mi ahijada favorita! - le responde ella llenándole la cara de besos. Yo sonrío sabiendo que voy a dejar a mis niños en las mejores manos posibles.

- ¡Me voy a ver a la prima Isabella! - anuncia mi hija deslizándose por el cuerpo de su madrina para abajo.

- ¡Oliva espera! ¡Dame un beso antes de irte! - exclamo poniéndome a su altura.

Ella frena su carrera de un momento a otro y se da la vuelta para engancharse a mi cuello y llenarme la cara de besos y besos. Tanto así, que cuando ella se da la vuelta y desaparece por la casa, una lágrima se escapa de mi ojo izquierdo sin previo aviso.

- ¿Que te pasa amiga? -pregunta Lili cuando me ve.

- Te lo cuento mañana, necesito que te quedes con mis hijos esta noche, o por lo menos un rato. Con los dos.

- ¿Tan grave es? ¿Qué ha hecho Marcos esta vez? - yo asiento.

- No lo sé ciertamente porque me he ido para no verlo, pero si es lo que pienso... prefiero no saberlo.

- Mía...

- Cloe. Le he escuchado preguntarle a Cloe si todavía sigue sintiendo o no cosas por él. Estando a metros de mi...

- No me lo puedo creer, Marcos, que tiene a veces en la cabeza. Y para colmo esa mujer siempre en medio...

- No puedo más Li - digo sollozando. Todo esto me estaba sobrepasando de gran manera, y necesitaba llorar todo lo que había aguantado para que Olivia no me viese.

- Ay amiga - dice Lili tristemente mientras me envuelve en sus brazos.

Yo me dejo llevar, y suelto mis lágrimas aún con mi niño en brazos durante unos minutos hasta que me calmo, cojo aire y le doy a Evan y a su bolso con todas las cosas necesarias para que a mi niño no le falte nada.

- Te prometo que mañana por la mañana los recojo.

- No te preocupes amiga, sabes que están en buenas manos. - Asiento.

- Bueno, me voy. Adiós, os quiero. - Le dejó un beso a Evan en la cabeza mientras me siento la peor madre del mundo por dejarle pasar una noche lejos de mí con él poco tiempo que tiene. Y me marcho de allí.

Lloro. Lloro mucho de camino a casa pensando en las mil y una cosas que han podido pasar en el tiempo en que Marcos y Cloe han estado hablando. Solo pensar en la posibilidad de que haya habido una acaricia, un beso, un.... Dios mío, no lo quiero ni pensar. Por eso, me tiemblan las piernas cuando aparco frente a la casa. Ni siquiera me da tiempo de acercarme a la puerta cuando él ya está saliendo por ella.

- Mía. Mía, tenemos que hablar. ¿Se puede saber dónde has estado?

Pero mis piernas no responden a las órdenes de mi cerebro y me quedo estática de pie observándole con lágrimas en los ojos. ¿Qué iba a pasar ahora entre nosotros?

TUYA (III)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora