Capítulo 27

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—Por este motivo y por muchos otros más no funciona el país

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—Por este motivo y por muchos otros más no funciona el país. Si tan solo dedicaran una parte del dinero que se usa para...

El profesor de economía seguía hablando, pero yo no tenía mi atención en él. Hacía ya un mes desde que me di cuenta de lo que sentía por Pablo, y no podía sacármelo de la cabeza. A pesar de que él se había comportado un poco raro últimamente conmigo, todo me decía que las cosas cada vez iban a mejor.

En todo lo que llevábamos de día, no me había concentrado en las clases. No podía dejar de observar lo guapo que se veía escribiendo, y no podía dejar de imaginarme como se sentiría besarle. Me pilló varias veces mirándolo, y en cada una de esas veces me sonrió. Se podía decir que... Estaba enamorada.

Nunca hubiera creído que podía llegar a sentir algo así por alguien, desde siempre había odiado lo cursi.

El timbre indicando el final de las clases sonó y me dispuse a recoger mis cosas y largarme hacia la cafetería para comer algo. Luna tenía planes con Nico, y Luján tramaba alguna cosa con Marcos, así que me quedaba sola. De normal, iría con el resto de alumnos al comedor del colegio, pero un puré de verduras no me iba a sentar muy bien en estos momentos.

Detrás de mí salieron todos los chicos. No tendría que comer sola si ellos no tuvieran entrenamiento con un nuevo entrenador. Por unos segundos pensé en acercarme a Pablo, pero él no parecía que tuviera muchas intenciones de querer hablar conmigo: se lo estaba pasando en grande riéndose con Tomás y Guido. A pesar de saber que me había estado evitando, quería convencerme de que no era así y solo había estado ocupado.

—Buenos días, Cata —le saludé al entrar en la cafetería. Estaba sola, la mayoría de la gente se encontraba en el comedor—. ¿Me podrías preparar alguna cosa para comer? Un bocadillo mismo, no necesito más.

Me senté en una mesa y, cuando Cata me trajo la comida, me puse los auriculares para no estar en un silencio profundo. Sinceramente, esperaba que alguien llegara y se sentara conmigo, solo para no estar sola y poder charlar un rato. Al cabo de media hora, justo cuando iba a irme, la puerta se abrió y las esperanzas de que alguien se acordara de mí crecieron.

—¡Por fin la encuentro!

Oh, Gloria.

—Le he estado buscando por todas partes... Venga conmigo, el señor Dunoff les ha reunido a todos en el aula. Quiere hablar con ustedes.

Seguí a la mujer por los pasillos hasta llegar a nuestra aula, dónde todos hablaban ruidosamente. Eso parecía la selva. Inmediatamente, cuando Dunoff entró en el aula, el ruido cesó y todos se limitaron a mirar al director en busca de respuestas.

—Alumnos —dijo Dunoff, para seguidamente hacer una breve pausa para coger aire y volver a hablar—, el Élite Way School ha vivido una situación que todos querríamos rápidamente olvidar. Nunca jamás, en nuestra historia, el flagelo de la droga había entrado en la institución.

Inolvidable || Rebelde WayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora