(CORRIGIENDO)
A Laia Martín y a su familia les sale la oportunidad de mudarse a Argentina por cuestiones laborales, la cual aceptan sin pensárselo mucho.
Allí asistirá a un colegio pupilo lleno de gente adinerada y muy caprichosa; al principio no l...
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Estaban siendo unos días muy tensos. Con todo el tema de la Logia, la gran mayoría de los alumnos estábamos asustados y preocupados por lo que pudiera suceder. El director y los profesores por fin habían abierto los ojos y se habían puesto manos a la obra para desvelar las identidades de los alumnos implicados en el satánico grupo y así tomar las medidas correspondientes. Además, la noticia había llegado a oídos de Sergio Bustamante, intendente y padre de Pablo, y él mismo había prometido tomar acciones legales.
El colegio casi al completo se encontraba en el recibidor de la escuela para escuchar las palabras de Dunoff. Detrás del director, estaba Mansilla, Blas, el intendente Bustamante y algunos señores más para controlar el bullicio que podía explotar en cualquier momento.
Al cabo de unos minutos, cuando consiguió que todos hiciésemos silencio, Dunoff expresó:
—Alumnos, atención, por favor —gritó a la vez que se frotaba las manos, nervioso—. Hoy se cierra una etapa más en la historia del Elite Way School. Es una etapa negra, oscura, de la que mejor no hablar en lo que queda de...
Mansilla lo interrumpió sin siquiera dudar, carraspeando fuertemente. Cuando el director lo miró con sorpresa, este dio un paso adelante y se dirigió a los alumnos.
—Estoy en total desacuerdo. Esta etapa que hemos vivido debe de conocerse en todo el país, debe hablarse de ella. Han sido momentos muy duros, sobre todo para los becados, y creo que obviar este hecho solo hace que faltarles al respeto.
—Pero...
Mansilla volvió a cortar a Dunoff, pero esta vez nos miró directamente a nosotros: a los alumnos de Tercer Año.
—Es más; quiero agradecer en este momento a los alumnos que se han arriesgado por terminar con esta plaga y que no se han frenado ante todos los obstáculos que el propio colegio les ha puesto. Por favor, un aplauso para los alumnos de tercer año.
Dicho esto, una gran oleada de aplausos retumbó por todo el edificio. Todos los alumnos estaban eufóricos, pero nosotros estábamos emocionados. Que se valorara todo el esfuerzo y sufrimiento era un auténtico gusto. Sin embargo, algunos no aplaudieron ante las palabras de Mansilla: Dunoff, quien estaba furioso; Blas, que solamente sabía lamerle el culo al director; miembros de dirección preocupados por las reacciones de los padres de los alumnos de la Logia; propios miembros de la Logia que se encontraban allí...
Dunoff ordenó silencio inmediatamente. Después, de mala gana, obvió el comentario de Mansilla atacando a la mala gestión de la institución y volvió con el protocolo:
—Vamos a terminar con esto de una vez... Ahora leeré la lista de los expulsados, quienes formaban parte de este grupo, y ruego silencio y omisión de comentarios al respecto.