La puerta se abre de golpe- Daven te... -Alexa empuja al hombre lejos de ella y Daven no puede evitar mirar a Amanda con cierto aire de regaño– lo siento.
- No –Alexa interrumpe la salida de la mujer–, yo lo siento –agrega, sabiendo perfectamente que le apena el hecho de que Amanda los haya visto, está segura que siguen juntos.
- Con permiso –pide Amanda y sin mirar a Alexa, sale de la oficina.
- No voy a reportar nada a nadie –sentencia Alexa, como despedida mirando a Daven–. Y una cosa más, deja de tratarme como un objeto sexual, porque mis errores no me hacen menos persona.
- Tan solo estoy devolviéndote el favor –responde Daven– ¿no era eso lo único que solías ver en mí?
- ¿Por eso te casaste con Elizabeth? –Contrataca Alexa.
- Mis decisiones nunca se basaron en ti, no creas que fuiste tan importante...
- Pues tú sí lo fuiste para mí –Daven ríe.
- ¿Por eso me vendiste? –Alexa se encamina a la puerta y el la sostiene por el brazo– Tu comenzaste a hablar, ahora termina –insiste, cuando ella tira de su brazo, amenazando con marcharse.
- No es el momento...
- Nunca lo será, porque uno no destruye a quien quiere, Alexa –Ella asiente.
- No sabía que llegaría tan lejos...
- Ni yo, cuando me metí donde no debía... ¿sabes? No me dolió haber pagado con cárcel los errores que mi padre evitó que pagara en su tiempo, me dolió que hayas sido tú quien me hiciera pagarlos –se sincera Daven y tira de ella para que lo vea.
- Y ya pagué por ello, ya me lo cobraste –Daven niega.
- ¿Tu empresa? ¿Tu anhelado puesto? –Cuestiona él, con ironía– ¿Con eso has pagado?
- No sé qué más quieres, ¿acaso no te das cuenta de que soy tan miserable que eso es lo único que tenía? –Daven la mira directo a los ojos, buscando en ellos lo que necesita para no sentir que sus palabras son sinceras– Te juro, por mi vida, que cada segundo desde que obtuve el estúpido puesto y me di cuenta que era un nombramiento vacío envuelto de admiración superficial, me he arrepentido de todo lo que hice para llegar a él –Alexa evita, con todas sus posibilidades, derramar las lágrimas que inundan sus ojos.
- Podría olvidarlo todo, –confiesa Daven, mirándola a los ojos– pero creo que ya nos hicimos demasiado daño...
- Perdóname, –pide Alexa– es todo lo que te pido, no puedo pedirte que me tengas cariño o que olvides lo que hice, pero sí que no me odies de esa manera en la que lo único que puedes hacer cuando estoy cerca es dañarme.
- Serán únicamente 4 días, –Daven cambia de tema, la aleja y rodea el escritorio para volver a sentarse– no tienes que enviar ningún reporte y a mi regreso serás libre de abandonar tu puesto, si es lo que deseas –agrega, con la vista fija en el ordenador, sintiendo sincera cada palabra de Alexa.
- Gracias –susurra Alexa.
- Alexa... –la llama antes de que salga– hay heridas que sanan de manera lenta y otras que permanecen –Alexa asiente.
- Lo de tu hijo...
- No, por favor, no lo menciones, así como lo único que tú tenías era la empresa, lo único que a mí me quedaba para aferrarme era él –las manos de Alexa tiemblan.
- Una estúpida empresa nunca se comparará al único ser que podría amarnos a pesar de lo que fuimos –susurra, deseando poder llenar el enorme hueco que dejó el hijo de Daven con su propio hijo, pero con la sensación de que si dice la verdad tan solo empeorará las cosas.
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¿Quién es el jefe?
RomanceAlexa Koch y Daven Jankovic, son un par de empresarios que cruzan sus caminos por azares del destino. Destino que ella maldice. porque él se ve obligado a colocarse a la cabeza del negocio al que ella le ha invertido su vida entera. ¿Será posible qu...
