Tenían solo doce años cuando fueron llevados lejos de sus hogares, un día soleado que pensaron sería uno perfecto para salir a pasear y disfrutar de su compañía mutua. Han pasado seis años desde entonces .Tanto el alfa de cabellos cenizos como el om...
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Estaba cansado de estar en aquella irritante habitación de paredes blancas ¿es que nadie en su sano juicio podía simplemente dejarlo tranquilo? ¿acaso era mucho pedir? Su enojo cada vez iba de mal en peor y vaya que tenía ganas de romper todo a su paso si es que hubiera algo más que una cama y los aparatos que se encontraban regados en el piso tras arrancarlos de su cuerpo. Claro que habían intentado volver a colocarle todas esas cosas, pero no dejó que ninguno lo hiciera mientras estaba consciente. Siempre que despertaba estaba nuevamente conectado a todas esas odiosas intravenosas que le causaban escalofríos.
Por más que gritaba a la cámara o golpeaba las cosas a nadie parecía importarle.
Se dejó caer al piso sin mucho cuidado, estaba exhausto ¿a cuantas personas había derrotado? no tenía idea y mucho menos le importaba, no dejaría que se le acercasen o que le apuntaran con sus malditas cosas. Cada vez que algo le apuntaba lo hacía enojar y su instinto de supervivencia actuaba sin pensarlo dos veces, casi logra escapar una vez de no haber sido por una mujer que podía hacer lo mismo que el omega pelirrojo. Solo que ella le parecía más insoportable que él.
Negó al recordar al chico de sonrisa afilada, no quería acordarse de él. No quería saber nada relacionado con los que lo tenían atrapado en esos momentos. Definitivamente había cometido un error al elegirlo.
Dirigió su mirada a la cámara una vez más con enojo mucho mayor chasqueando la lengua pensando en algún plan para salir de allí, pero nada parecía ser favorable y la única salida que veía dependía de que se topara con el omega pelirrojo, pero desconfiaba de sí mismo para controlar sus emociones en esos momentos y todo se podía ir a la mierda. Todo dependería de su autocontrol, carajo estaba realmente jodido.
Se puso en pie pasando sus manos por su rostro tratando de contactar con el peliverde por más que sabía que ya no estaban conectados y aunque le golpeara en el orgullo decirlo, estaba realmente preocupado por su amigo de la infancia. El omega había resultado tan lastimado como él y la única diferencia es q se curaba más rápido a comparación del pecoso, eso y lo que le disparó el sujeto ese. También desconocía el paradero de esa persona o si estaba vivo.
Cuando escuchó la puerta resonar no dudó dos veces en levantarse y prepararse para lo q sea que pasara, pero todos sus planes se vinieron abajo cuando reconoció el aroma que inundó la habitación. Levantó la mirada cuando escuchó la puerta cerrarse y efectivamente el chico pelirrojo estaba allí parado.
Estaba listo para sentir alguna señal que lo hiciera dudar o un conflicto de emociones pero él mismo se extrañó al sentir aquella presión en el pecho al verlo con una mirada llena de angustia que el mismo propietario probablemente no notaba que la tenía
- Bakugo Katsuki – lo nombró y eso solo le hizo sentir más ira, lo miró fijamente
- Pelos de mierda – respondió. Realmente estaba decepcionado, pero no terminada de procesar la razón