Tenían solo doce años cuando fueron llevados lejos de sus hogares, un día soleado que pensaron sería uno perfecto para salir a pasear y disfrutar de su compañía mutua. Han pasado seis años desde entonces .Tanto el alfa de cabellos cenizos como el om...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Se estiró ligeramente y frunció el ceño al sentir un peso desconocido a un lado de su cuerpo, era bastante ligero, pero suficiente pesado como para incomodarlo un poco. Abrió los ojos con pereza acompañado de un bostezo y fue recibido por la cálida sonrisa del alfa bicolor, quien le hizo una seña para que no hiciera mucho ruido. Sonrió al notar la cabellera oscura y el ligero aroma que el pequeño alfa desprendía mientras estaba durmiendo. Levantó la cabeza al sentir otra presencia en la habitación y notó que Aizawa estaba sentado en la esquina mientras apuntaba lo que debía ser la hora.
- 28 horas – dijo en voz moderada – 4 horas menos y no hubo complicaciones, al parecer tu sentido del olfato está mejorando también
- Es bueno saberlo – sonrió
Todoroki se acercó a él y juntó sus frentes haciendo una ligera caricia que lo hizo ronronear de felicidad. Sus mejillas se tornaron de color rojo y ambos se sonrieron al alejarse ligeramente. Midoriya dudó unos segundos y se estiró para darle un beso en la mejilla quien ahora se había quedado estático en su lugar y con los ojos bien abiertos sin borrar la sonrisa de enamorado de su rostro. El omega no pudo evitar soltar una risa ligera al ver tal reacción y Aizawa carraspeó ligeramente para que no olvidaran su presencia.
Las ligeras vibraciones de su cuerpo al reír ocasionaron que el pequeño recostado a su lado se removiera empezando a despertar. El peliverde le sonrió al cachorro y extendió uno de sus brazos para rodearlo y pegarlo más a su cuerpo soltando ligeramente su aroma hasta que finalmente el par de ojos rojizos del menor se abrieron todavía con rastros de sueño.
- Despertaste – habló el menor extendiendo sus brazos para tocarle el rostro
- Así es – contestó esperando a que el cachorro inspeccionara todo lo que quisiera
Era normal este tipo de contacto con los cachorros, ellos debían aprender a establecer relaciones y aprender a inspeccionar a aquellos que los rodeaban. Las pequeñas manos estuvieron jugando con sus mejillas, su cabello y tocando sus pecas. Lo olisqueó un poco y asintió conforme.
- Duermes mucho – le reprochó cruzando los brazos y él enrojeció ante sus palabras
- No puedo negar eso – rio con nerviosismo - ¿Cómo estás, Kota?
- Mucho mejor, ya no me duele nada – se le estrujó el corazón al escucharlo - te extrañaba mucho – frunció el ceño separándose de él – prometiste que no me ibas a dejar solo – renegó
- Perdóname, pero había alguien que necesitaba mi ayuda igual que tú – le acarició la cabeza con cariño – lo hiciste muy bien y gracias por ser mi pequeño héroe
El pequeño estaba sonrojado ante tales palabras e Izuku le acarició los cabellos. El pequeño desvió la mirada al verse avergonzado e ignoró las últimas palabras.
- ¿Hablas del chico enojón? – el mayor cubrió su boca para no dejar escapar una risa asintiendo – la vez pasada me sostuvo de cabeza y casi nunca me habla si no es para quejarse de algo, pero es un poco divertido – giró y señaló al bicolor quien se señaló con duda – ¡es un alfa muy fuerte! – exclamó emocionado – pero te quiero más a ti, creo tú eres más fuerte que él – le dijo – eres muy valiente y gracias por ayudarme